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| CIENCIA Y SALUD | ||||||||||
| 18 de Junio de 2000 | ||||||||||
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Las múltiples responsabilidades del ritmo de vida actual impiden
una relación más estrecha Un estudio realizado por las investigadoras Centro de Estudios Sociales y Educación SUR, Uca Silva y Dariela Sharim, determinó que, a pesar de sus esfuerzos, los hombres no logran optimizar su tiempo para compartir más tiempo con los niños. Cecilia Gutiérrez
Al menos así queda demostrado en el estudio "Familia y reparto de responsabilidades", realizado por las investigadoras del Centro de Estudios Sociales y Educación SUR, Uca Silva y Dariela Sharim, elaborado en 1998, pero que ha sido actualizado con nuevos datos para ser relanzado el próximo año. De acuerdo a la investigación (que incluyó a personas de ambos géneros,casados y con hijos), descontando el tiempo de trabajo, transporte y sueño, a los hombres que desempeñan una labor remunerada le quedan apenas tres horas diarias para estar con su familia. Según Uca Silva, durante el período en que se realizó el estudio, un 54,6 % de los entrevistados dijo haber cuidado a los hijos. De ellos, el 75 % eran mujeres y el 25 % eran hombres. En el caso de los varones, el tiempo promedio destinado a esta tarea fue de apenas media hora, lo que se incrementó a casi 60 minutos en los hogares de sectores medios y altos. Sin embargo, de acuerdo a lo señalado por Uca Silva, "este cuidado de los hijos puede tener distintas características y no siempre significa una atención exclusiva hacia los menores. De hecho, algunos hombres consideran que el solo hecho de estar en sus casas significa cuidar a los hijos".
CONTRA EL RELOJLa especialista agrega que este panorama desolador tiene alguna mejora durante los fines de semana. En esos días, los hombres flexibilizan sus horarios y dedican una mayor cantidad de horas al tiempo de ocio junto a su familia.José Olavarría, sociólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), coincide en que el tiempo que los padres pasan con sus hijos es limitado por la jornada laboral y por la gran cantidad de minutos que demora en desplazarse desde su lugar de trabajo hasta el hogar: "El tiempo para compartir en familia se ha reducido ostensiblemente en las últimas décadas, en la medida que las jornadas de trabajo se han extendido. Por eso, la relación directa del padre con el niño se produce desde el minuto que llega a la casa hasta que los hijos se acuestan. Y muchas veces, ellos ya están acostados al minuto de llegar el padre". Un síntoma que clarifica más el concepto anterior también está señalado en el estudio de SUR y tiene que ver con el uso del tiempo. El 80 % de los hombres dijo que dedicaría menos tiempo al trabajo remunerado, lo que a juicio de Silva da cuenta de que los varones también piensan que la jornada laboral es excesiva y que muchas veces se sienten sobrepasados por eso.
REALIDAD ALENTADORAPese a lo impactante -y deprimente para unos- que puede llegar a ser esta realidad, los expertos en el tema coinciden en que en las nuevas generaciones de padres se han producido grandes cambios. Olavarría dice que "el espacio de la crianza y acompañamiento de los hijos ha sido uno de los ámbitos de la paternidad donde los efectos de la modernidad ha tenido un mayor impacto en la vida de la pareja".Uca Silva explica que, pese a que muchos hombres están ingresando en el campo de la crianza, el cuidado de los hijos sigue siendo un ámbito netamente femenino: "Y dentro del ámbito familiar es en lo que más participan, ya que, definitivamente, los hombres no hacen el aseo ni cocinan", dijo. Por su parte, Olavarría plantea en su estudio "¿Varones en el hogar?, los padres en la crianza y las actividades domésticas", que en los varones hay una búsqueda de mayor cercanía afectiva y física hacia los hijos. Además, clarifica, en algunos casos también se da una mayor disposición para responder a las demandas de los menores, aunque estén conscientes de que no siempre logran el objetivo ideal. Esta mayor disposición se da en mayor medida en los sectores socioeconómicos medios y altos. En términos prácticos, esta mayor participación, según los varones, ha sido en los primeros meses de vida de sus hijos y se ha traducido en lavar a los niños, cambiarles la ropa,darles de comer y prepararles la leche.
LA NUEVA CARA DE LOS PADRASTROSDe acuerdo a una investigación realizada por la Universidad de Michigan,Estados Unidos, los hombres que se casan con una mujer separada y se hacen cargo de los hijos de ésta demuestran tener una disposición más abierta con ellos e "invierten significativas sumas de dinero y tiempo".Kermyt Anderson, antropólogo y uno de los autores del estudio de la citada universidad, señala en su informe que estos resultados vienen a desestimar la idea asumida comúnmente de que la relación padrastro-hijastro es negativa. Esta nueva mirada se justificaría, principalmente, debido a que los padres políticos, por su permanente presencia debido a la residencia en el mismo hogar, dan a los hijos de otros hombres beneficios y oportunidades que en otra condición -por ejemplo, solos con su madre- les sería difícil de conseguir. Otra de las conclusiones del estudio es que los que se han convertido en padrastros tuvieron niveles menores de ingresos y educación en su etapa de infancia. Asimismo, este grupo se casa más tarde, cerca de siete u ocho años de promedio, que los otros hombres casados. Esto también queda graficado en la inversión que se hace en los menores. En este punto, se menciona que la diferencia entre los niños que viven bajo el mismo techo -sin importar si son hijos genéticos o hijastros- es mínima. En cuanto al tiempo, los hombres gastan cerca de 20 horas a la semana -en niños entre cinco y 12 años-, mientras que con los hijastros de la misma edad invierten 16 horas, tomando en cuenta que la mayoría de los menores pasa sus fines de semana con sus padres genéticos. Anderson agrega que "tal vez los padrastros no están involucrados en las vidas de sus hijastros como sus padres biológicos, pero este trabajo muestra que ellos contribuyen bastante y que son una gran ayuda en el crecimiento de un gran número de niños". El estudio se llevó a cabo en 5.409 matrimonios estadounidenses, de los cuales el 13 % era compuesto por hombres casados con mujeres que tenían hijos de otra unión.
ASUNTOS DIFICILESAunque gran parte de los hombres está de acuerdo en dejar atrás la imagen tradicional de que el padre es proveedor y autoritario, las nuevas exigencias de ser más democrático, afectivo, cercano y comprensivo son difíciles de cumplir.Olavarría señala que "un hombre del sector alto piensa que para ser un buen padre debe lograr proveer, entregar normas, valores y responsabilidad, además de permitir a sus hijos disfrutar, ayudándoles a aprender a gozar de la vida. Ahora, según la propia percepción de los varones, este tipo de modelo no existe en la realidad. Es imposible llegar a cumplir con todo". Contra esto conspira que hoy, trabajar y estar con los hijos, son experiencias que se contraponen, ya que es necesario proveer y llevar el sustento, a la vez de establecer lazos más fuertes y cercanos con sus hijos. |
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