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GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

(1836-1870):
     Constituye Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla: 1836-1870) la voz más triste y lírica del siglo XIX en España.  Nace en Sevilla el 17 de febrero de 1836.  Antes de cumplir 10 años ya había perdido a ambos padres.  Fue criado por su madrina.  A la edad de 18 años se trasladó a Madrid, donde sufrió de tuberculosis y tuvo un desafortunado desencanto amoroso.  Se casó, tuvo 3 hijos, se separó de su esposa, y tres meses después de la muerte de Valeriano, su hermano pintor, muere Bécquer de tuberculosis.  Su obra fue escasamente reconocida en su tiempo, pero en el siglo XX se le admiró tanto en España como en Hispanoamérica.  Sus Rimas, una colección de 76 poemas, se publicaron un año después de su muerte. Tiene también una colección de 22 Leyendas y 9 cartas (Desde mi celda), escritas en el Monasterio de Veruela en la provincia de Zaragoza (Aragón).  El romanticismo lírico de Bécquer habla del misterio de la poesía, del ideal evasivo de la mujer, de sus frustraciones amorosas, de placeres pasajeros, de melancolía, de dolor y de muerte.  Su poesía carece de artificio y refleja íntimamente el alma del poeta, una pureza de tono y una autenticidad subjetiva que se verá después en otros poetas como Antonio Machado (1875-1939) y Juan Ramón Jiménez (1881-1958). 

Monasterio de Veruela (Monestir de Veruela). Fotografía de Josep Renalias (2007)

     Sus Leyendas están llenas de misterio y de aspectos sobrenaturales y son similares en tono a los cuentos de E. T. A. Hoffmann (Prusia Oriental [Rusia]: 1776-1822), Gérard de Nerval (Francia: 1808-1855) y Edgar Allan Poe (EEUU: 1809-1849).  Por lo general, encontramos en sus leyendas monasterios, castillos medievales, bosques misteriosos, monjes fantasmagóricos, caballeros en búsqueda de ideales, mujeres incorpóreas, etc.

     Conoció la poesía del poeta alemán Heinrich Heine (1797-1856), cuyos poemas, o Lieder, se habían publicado en traducciones francesas y españolas (1857).  En su poesía hay un continuo movimiento, repetición de estribillos, más símiles que metáforas, y una aparente sencillez que en efecto es más compleja de lo que parece a primera vista (paralelismos y correlaciones). 
     Muere Bécquer a la edad de 34 años, como Espronceda.


Heinrich Heine


E. T. A. Hoffmann

Gérard de Nerval

Edgar Allan Poe

El alemán, la lengua original del amor romántico:

Du hast Diamanten und Perlen,
Hast alles, was Menschenbegehr,
Und hast die schönsten Augen -
Mein Liebchen, was willst du mehr?

Auf deine schönen Augen
Hab ich ein ganzes Heer
Von ewigen Liedern gedichtet -
Mein Liebchen, was willst du mehr?

Mit deinen schönen Augen
Hast du mich gequält so sehr,
Und hast mich zu Grunde gerichtet -
Mein Liebchen, was willst du mehr?

You have pearls and you have diamonds, 
You have all that most mortals revere
And your blue eyes are the fairest 
What else could you ask for, my dear? 

Upon those blue eyes, my dearest
I've written for many a year
A host of immortal poems 
What else could you ask for, my dear? 

And with those blue eyes, my dearest
You wrought a bright torture here, 
And lightly you led me to ruin
What else could you ask for, my dear? 

Tienes diamantes y perlas, 
y cuanto hay que apetecer
y los más hermosos ojos . . . 
¿Qué más anhelas, mi bien? 

A tus ojos hechiceros
he dedicado un tropel
de canciones inmortales . . . 
¿Qué más anhelas, mi bien? 

¡Con tus hechiceros ojos, 
cuán me has hecho padecer. . .!, 
y me has arrojado a pique . . . 
¿Qué más anhelas, mi bien?

Creación de
A. Robert Lauer

<arlauer@ou.edu>
Última actualización:
27 de febrero de 2013