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FICCIÓN
ANTERIOR A CERVANTES:
Amadís de Gaula
Los libros de caballerías fueron
leídos y admirados por los españoles del siglo XVI.
Son narraciones largas en prosa que relatan las aventuras heroicas de un
hombre extraordinario, el caballero andante, quien vaga por el mundo luchando
contra personas o monstruos por tierras exóticas y fabulosas.
Al mando de poderosos ejércitos lucha contra ejércitos de
paganos. Este héroe es de fuerza considerable, incansable
en la lucha, hábil en el manejo de todas las armas, y siempre dispuesto
a luchar contra el mal: opresores de humildes, traidores, ladrones, déspotas,
infieles, paganos. Su afán por la acción, aparte de
un innato deseo de justicia, es también un anhelo de imponer su
personalidad en el mundo. Ofrece sus victorias a una dama que al
final le otorga su amor. El elemento más importante de estas
novelas es la acción, no la psicología de los personajes.
Tiene sus orígenes en la literatura francesa del siglo XII,
sobre todo de Chrétien
de Troyes (1159-1190), autor de romans sobre el rey Artús
(King Arthur), la Tabla Redonda,
Li contes del Graal,
el caballero Lanzarote (Lancelot), la reina Ginebra
(Guinevere), su hijo Galaaz (Galahad), el caballero Tristán,
el encantador Merlín, y el caballero Perceval (Parsifal)
y el Santo Grial (Holy Grail). Estos caballeros eran
cristianos y militarmente perfectos. En España empiezan a
aparecer traducciones del
Lancelot en prosa en el siglo XIII.
Una de ellas es
El libro del caballero de Dios (El caballero
Çifar), de Ferrand Martínez, escrita en el siglo
XIV.
En esta narración hay episodios mágicos y el caballero Çifar
es acompañado por su escudero Ribaldo, de baja extracción,
fiel a su señor y dado a los refranes. También tenemos
el Amadís
de Gaula, el más original y famoso de los libros de
caballerías españoles, escrito en el siglo XV y refundido
por Garcí Rodríguez de Montalvo (Zaragoza, 1508).
El Amadís fue inspirado en el Lancelot y el Tristán.
Sus personajes llegaron a constituir un modelo de cortesía por toda
Europa, sobre todo en Francia, donde fueron traducidos veinte veces en
ese siglo.
Lancelot y Guinevere
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Tristán e Isolde
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Perceval
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Las novelas caballerescas difieren de
los
libros de caballerías en ser más fieles a la sociedad
que describen y en su verosimilitud de situaciones, lugar y tiempo.
El más destacado de estos libros es Tirant lo Blanch, escrito
en lengua vulgar valenciana (que es la forma en que se llama el catalán
en la Comunidad Valenciana) en 1460 por el valenciano Johanot
Martorell. En 1511 se publicó en Valladolid en castellano
con el titulo de
Tirante el Blanco. No hay elementos maravillosos
en esta obra. También Las sergas de Esplandián,
continuación del Amadís, de Garcí Rodríguez
de Montalvo, se considera novela caballeresca. El género
degenera en las continuaciones pomposas e inverosímiles de Lisuarte
de Grecia,
Perión de Gaula, Amadís de Grecia,
Florisel de Niquea. También se establece otro ciclo
diferente del del Amadís, iniciado en 1511 con Palmerín
de Oliva,
Primaleón y Palmerín de Inglaterra
(1547). El entusiasmo por los libros de caballerías
fue general en el siglo XVI. Gustaron estas obras a nobles y analfabetos,
desde el emperador
Carlos V, quien admiraba el Belianís
de Grecia, hasta
Santa Teresa de Jesús, San Ignacio
Loyola, y los conquistadores de América. El nombre de
California aparece en el capítulo 157 de Las sergas de
Esplandián (1510). Patagón (Patagonia) es
el nombre de un monstruo gigantesco en Primaleón. Los
españoles dieron este nombre a esta región austral de América
porque los indígenas eran de alta estatura. Tanto llegaron
a impresionar estos libros que se pensaba que las ficciones de tales eran
verdaderas. Cervantes se impuso a sí mismo destruir este género
de novela al escribir su historia de El ingenioso hidalgo don
Quijote de la Mancha.
Se supone que a la edad de 24 años
Cervantes ya había leído varias novelas de caballerías,
que se convirtieron en sus lecturas favoritas. En estas novelas se
planteaba generalmente un tema de un ideal nacional: la defensa de Constantinopla
contra los turcos y la derrota de éstos. La novela más
importante de este tipo es el Amadís de Gaula, aunque hay
varias más como Esplandián (hijo de Amadís),
Lisuarte
de Grecia (hijo de Esplandián), Don Florisel de Niquea
(nieto de Lisuarte) de Feliciano de Silva, que tratan este mismo
tema. De gran importancia para Cervantes fue también la novela
caballeresca catalana, Tirante el Blanco, del siglo XV, que inicia
el tema de la liberación de Constantinopla. Estas novelas
tienen el siguiente esquema: 1). El héroe tiene un nacimiento
raro y una crianza oscura. 2). Es escondido al nacer por personas extrañas
a la familia y finalmente es reconocido por una señal que lleva
en el cuerpo o una prenda que se dejó con el niño al nacer.
3). Se descubre que el mozo, ya mayor y valiente, es hijo de padres nobles.
4). En posesión de un nombre y linaje, emprende una gloriosa
carrera militar. En el Amadís, por ejemplo, tenemos
a Amadís, quien nace de furtivos amores entre
Elisena, hija
del rey Garinter de la Pequeña Bretaña, y del rey
Perión de Gaula. El niño es depositado en un arca
con la espada de su padre y una carta al cuello. El arca es recogida
por el caballero Gandales, que se encarga de la crianza del niño,
a quien llama el Doncel del Mar. Etc.
Ahora, los moralistas y autores graves del
siglo XVI, afectados por el erasmismo, pensaban que los libros de
caballerías eran un depósito de mentiras y de vanidades y
que las hazañas y hechos que narraban carecían de verosimilitud.
Ergo, el propósito del Quijote
es desprestigiar los libros de caballerías. Estos libros fueron
censurados gravemente por los moralistas del siglo XVI por varias razones:
1). [AUTORES] Los autores de estos libros son ociosos y despreocupados
y pierden el tiempo escribiendo necedades. Son iliteratos, escriben
mal, han leído pocos libros, son mentirosos, enemigos de la verdad
y de la historia auténtica. Además, los libros de caballerías
no relataban fábulas posibles según la probabilidad y necesidad,
como exigía Aristóteles en su Poética.
Los preceptistas españoles del siglo XVI no podían tolerar
la inverosimilitud (lo fantástico o maravilloso). 2. [LECTORES]
Los lectores son incitados a la sensualidad y al vicio, hacen perder el
tiempo con lecturas propias de personas ociosas. Por estas razones
estos libros deben ser prohibidos, castigados o quemados. A la vez, se
acusan de sensualidad las novelas pastoriles, sentimentales, y la poesía
lírica de Garcilaso de la Vega. Otrosí, en el caso
de las novelas de caballerías hay ejemplos de cruda inmoralidad.
Aunque supuestamente hay inmoralidad en otras obras literarias de la época,
como en la Celestina, lo que los críticos no toleraban era
que la inmoralidad triunfara y que los caballeros y doncellas gozaran de
amores pecaminosos sin castigo. Si es castigada, entonces la inmoralidad
sirve
una función moral. Si no es castigada, entonces esta literatura
es inmoral y conduce al pecado y a las malas costumbres. Las cortes
de Valladolid trataron de condenar estos libros en 1555. También
fueron prohibidos estos libros en América, ya que se temía
que la población indígena fuera corrompida fácilmente
por estos libros. Fueron prohibidos por cédula real en 1531.
No obstante, en la práctica estas prohibiciones no se llevaron a
cabo.
Se pensaba también que ya que no había
en Aristóteles o en otras autoridades griegas y latinas mención
de la novela de acción, este género no podía ser aceptado
por los preceptistas renacentistas, sofocados por el Renacimiento clásico.
En 1564, empero, se encontró la Aethiopica (Eng. trans.
An
Ethiopian Romance) de Heliodoro (Heliodorus), obra también
conocida por el título Teágenes y Cariclea.
Esta obra fue traducida del griego al latín y a las lenguas vivas.
Los humanistas habían descubierto una novela CLÁSICA
que tendría que convertirse en el modelo de la novela moderna.
Por eso Cervantes deseaba equipararse con Heliodoro al escribir el Persiles,
su
última novela. El Quijote era para Cervantes la liquidación
por la parodia y burla de un tipo de narración medieval (la novela
de caballería). La novela bizantina (o griega)
era la novela del futuro.
El Duque de Béjar (muerto en
1619) no se interesó en el Quijote o en Cervantes, y la dedicatoria
de éste último al primero fue imitación del poeta
Fernando de Herrera al Marqués de Ayamonte en su edición
anotada de las Poesías de Garcilaso de 1580. Plagio.
También se hacen alusiones malévolas a Lope de Vega, enemigo
político de Cervantes. Por lo tanto, en lugar de usar autoridades,
usa personajes ficticios, etc. Función literaria.
El Quijote consiste de tres salidas
y es una novela itinerante. Hay varios episodios y
novelas
intercaladas. La acción se vincula alrededor del héroe.
La gente que podía leer en la época
de Cervantes era el 20%. Los escritores tenían mucho
en mente al público, al cual se dirigían en sus prólogos.
Generalmente se hacía una distinción entre el vulgo común
y vulgar, incapaz de juzgar adecuadamente las obras del autor, y los
discretos,
a quienes solía dirigirse la obra.
Las narrativas ficticias populares (best sellers)
entre 1492 1605 eran las siguientes:
1. La Celestina de Fernando de Rojas. Comedia
humanista o ficción dialogada.
2. Libro áureo de Marco Aurelio [The Dial of
Princes] de Fray Antonio de Guevara. Libro misceláneo,
anecdótico, ejemplar.
3. Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán.
Novela picaresca (realista o hiperrealista).
4. Guerras civiles de Granada de Ginés Pérez
de Hita. Novela morisca que pasa por historia.
5. La Diana de Jorge de Montemayor. Novela
pastoril. [romance]
6. Don Quijote de Miguel de Cervantes Saavedra.
Novela realista.
7. Amadís de Gaula. Novela de caballería
[romance], refundición de Rodríguez de Montalvo.
8. Cárcel de amor de Diego de San Pedro.
Novela sentimental [romance].
La distinción es entre la novela
realista y la novela idealista, según José Ortega
y Gasset, filósofo español.
Cervantes sólo usó dos géneros
de romance: 1) el pastoril y 2) el griego o bizantino. El
de caballerías lo usó como parodia para el Quijote.
Los géneros de las novelas anteriores
al Quijote eran los siguientes:
-
PASTORIL: Encuentro accidental. Narraciones interrumpidas.
Conclusión dramatizada. Ejercicios retóricos.
Novela de narración.
-
BIZANTINA: Dos nobles virtuosos se separan al principio de la obra.
Sufren cautiverios, naufragios, secuestros, al final se encuentran y se
casan. Novela de acción verosímil.
-
PICARESCA: Vienen del Satiricón (Satyricon)
de Petronio (Petronius), El Asno de Oro (The Golden Ass)
de Apuleyo (Apuleius) y el Lazarillo de Tormes. Novela
de contra-género (contra el género de novelas de caballerías)
pero no de parodia, según E. C. Riley. Preocupación
social. Novela de un individuo de casta social ínfima que
pasa por muchos amos y degenera moralmente. Novela de acción
realista. Sin cambio psicológico.
-
DE CABALLERÍA: Novelas de acciones inverosímiles.
Héroes que nacen secretamente, crecen, se enteran de quienes son,
participan en varias batallas y se casan al final con sus amadas (princesas).
Vienen de Chrétien de Troyes (Lanzarote, Perceval, Tristán).
Las NOVELAS CABALLERESCAS son novelas de acciónes verosímiles
pero idealizantes.
-
SENTIMENTAL: Narraciones de amores no recíprocos. Poca
acción. Personajes alegóricos. Novela de narración
alegórica.
-
MORISCA: De guerras y conflictos con los moros, quienes se ven como
capaces de la misma nobleza como los españoles. Supuestamente
histórica. Novela de acción histórica.
Calisto & Melibea
(La Celestina)
Página creada por
A. Robert Lauer
arlauer@ou.edu
8 de enero de 2008
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