«FERNÁN CABALLERO» 
(Cecilia Böhl von Faber) 
LA GAVIOTA:
Creación de A. Robert Lauer

Cecilia Böhl von Faber
(«Fernán Caballero»)
(1796-1877)



«FERNÁN CABALLERO» (1796-1877):

       «Fernán Caballero» es el nombre de pluma de Cecilia Francisca Josefa Böhl von Faber (24 o 27 de diciembre de 1796 - 7 de abril de 1877), hija de Johann Nikolaus Böhl von Faber (quien nació en Hamburgo en 1770, es comerciante con casa en Cádiz, después cónsul, después noble, después católico; muere en 1836) y Frasquita Larrea (una gaditana [de Cádiz], hija de español e irlandesa y aficionada lectora de Mary Wollstonecraft).  Frasquita y Johann se casaron en 1796.  Cecilia nació en Morges, Suiza.  Tuvo varios hermanos: Aurora (n. 1800), Juan Jacobo (1801) y Ángela (1803).  Por una separación familiar de siete años, Cecilia, quien permanece con su padre en Alemania (mientras Doña Frasquita vive en España con dos de sus hijas), habla primero el alemán y el francés que el español.  Al encontrarse sus padres en Cádiz de nuevo, Cecilia observa lo español con ojos de extranjera.  Cecilia se casó tres veces: 1) La primera vez en 1816 con Antonio Planeles Bardají, capitán de infantería, con quien se marcha a Puerto Rico, donde su esposo murió un año después (Cecilia regresa a Cádiz en 1818 y viaja con su hermano por Alemania y Francia); 2) La segunda vez en 1822 (hasta 1835) con don Francisco Ruiz del Arco, marqués de Arco-Hermoso, con quien Cecilia vivió feliz por 13 años en el palacio de la finca de Dos Hermanos, en Sevilla.  Al morir su esposo, Cecilia viaja a Francia e Inglaterra y en Londres conoce a un aristócrata llamado Federico Cuthbert, con quien tiene una relación impetuosa; 3) La tercera vez en 1837 con Antonio Arrom de Ayala, quien era 17 años menor que ella (ella tenía 40 años; él 23), con quien vive en Jerez y después en Puente de Santa María (Cádiz, Andalucía).  Antonio después se traslada a Sidney, Australia, como cónsul y, al quebrar su negocio, se suicida en Londres en 1863.  Además, tenía tuberculosis.  Con más de 60 años, Cecilia se traslada al Alcazar de Sevilla en 1857, por concesión de la reina Isabel II.  Muere a los 81 años el 7 de abril de 1877.

       La novela principal de Fernán Caballero es La Gaviota, la cual se escribió entre 1845 y 1848).  Para Fernán Caballero, esta era una novela de costumbres ya que la fuente principal de Fernán Caballero había sido la observación minuciosa de la vida de campo sevillana (sus dichos, usos, cuentos, creencias, chistes y refranes).  Según ella, el espíritu que reina en lo que ella escribe es religioso, realista y práctico.  Cecilia usa el pseudónimo de Fernán Caballero por pensar que su novela sería tenida en menos si su supiera que su autora era una mujer.  Fernán Caballero es el nombre de un pueblo de La Mancha donde había ocurrido un crimen. La Gaviota apareció por primera vez en Madrid en 1849 (9 de mayo a 14 de julio) como folletín (serial) en El Heraldo, revista liberal.  La publicó José Joaquín de Mora, enemigo político de su padre, ahora traductor (la novela había sido escrita en francés) y agente de Fernán Caballero.  Fernán Caballero escribió la novela en francés por pensar que esta era la lengua más apropiada para una novela, ya que el español era mejor lengua para la lírica y el drama, en su opinión.  En Madrid, 1856 (Mellado [ed.]) aparece la primera edición en libro de La Gaviota.  Una nueva edición aparece en 1861 (Madrid: Mellado), revisada por la autora, y la cual ha servido de base a todas las ediciones posteriores.

       En la segunda parte de La Gaviota se expone una teoría literaria sobre la novela.  De los géneros vigentes (la novela 1) fantástica, la 2) heroica, lacrimosa o lúgubre, y la 3) sentimental, la que más conviene a España es la 4) histórica [para escritores sabios] y 5) la de costumbres, que es la novela por excelencia).  La novela de La Gaviota consiste de cuadros de costumbres andaluzas.  Fernán Caballero dice que sólo recopila  y copia, no inventa o crea.  Es por lo tanto Fernán Caballero una precursora del realismo español.  Si los Hermanos [Jakob <1785-1863> y Wilhelm <1786-1859>] Grimm son los padres del folklore alemán, Fernán Caballero es la matriarca del folklore español.  La Gaviota es un mosaico de cuentos, chascarrillos [chistes], coplas, tradiciones, relaciones, versos, romances, juegos, bailes, oraciones, anécdotas, chistes, cuentecillos, cuchufletas [bromas], chilindrinas [equívocos], modismos, refranes recopilados por la autora.  Escribió la novela La Gaviota Fernán Caballero para un público extranjero, aunque también español.  También hay en esta novela reflexiones morales aparte de descripciones.  Es supuestamente literatura de propaganda católica y un elogio de virtudes cristianas.  El costumbrismo, en efecto, se presta para la predicación, ya sea católica o socialista.  Aparentemente Fernán Caballero no es completamente objetiva en sus descripciones ya que poetiza e idealiza la realidad.  Está en contra de las pasiones vehementes.  Huye así de la exaltación romántica.  Embellece lo real, lo poetiza, y evita las crudezas del realismo posterior.  Su «realismo» es un realismo poético. 

       Otras novelas de Fernán Caballero publicadas en El Heraldo fueron La familia de Alvareda, cuyo primer bosquejo fue escrito primero en alemán en 1849; y Lágrimas (1850).  Otras novelas suyas son Una y otra; Clemencia (autobiográfica, sobre una heroína malcasada que termina aceptando su condición con resignación [1852]).  Otras obras suyas son Un servilón y un liberalito; Un verano en Bornos; Callar en vida y perdonar en muerte.  Tiene también una Colección de cuentos y poesías populares andaluces; Cuentos, oraciones, adivinas y refranes populares e infantiles; El refranero del campo y poesías populares (póstuma).  Fernán Caballero precede en el cuento a Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891 [autor de El escándalo y El sombrero de tres picos]), Antonio de Trueba (1819-1889 [autor de cuentos]), José María de Pereda (1833-1906 [autor de Sotileza) y Emilia Pardo Bazán (1851-1921 [autora de Los pazos de Ulloa]). 
 

TEORÍA DE LA NOVELA DE FERNÁN CABALLERO (CINCO CRITERIOS O PRINCIPIOS):

  • Naturalidad:  Rechaza FC el elemento novelesco y acepta los cuadros de costumbres, o sea, retratos acompañados de reflexiones y descripciones.
  • Verdad: FC se basa en hechos y en la realidad observada minuciosamente.
  • Patriotismo: FC desea mostrar cuadros de costumbres españoles (andaluces) donde se muestran las tradiciones de los diferentes pueblos de España para dar a Europa una visión verdadera de España.  Sus obras, en efecto, fueron traducidas a muchas lenguas europeas.
  • Moralidad: FC ve la novela como instrumento para mejorar moralmente al individuo
  • Poesía: La poesía e elemento creativo está al servicio de la moralidad y la «verdad».


PRÓLOGO:

       Fernán Caballero admite que no le ha costado gran trabajo escribir esta novela, pues sólo ha recopilado y copiado.  No ha tratado de escribir una novela sino de dar una idea exacta, verdadera y genuina de España.  La Gaviota es un ensayo sobre la vida íntima del pueblo español, su lenguaje, creencias, cuentos y tradiciones.  La parte que pudiera llamarse novela sería sólo el marco de este vasto cuadro.  Este es un bosquejo para dar a conocer lo natural y exacto.  Es una novela de costumbres.  Aquí no hay personajes perfectos ni malvados.  Se trata de pintar la verdad, sin exageración. 

       Los españoles de la época actual pueden dividirse en los siguientes grupos:

  • Algunos pertenecen a la raza antigua. Estas son almas altivas que no soportan que se ataque o censure nada de lo nacional, excepto en el orden político.  Odian lo extranjero. El General Santa María pertenecería a este grupo.
  • Hay otros a quienes disgusta todo lo español y que aplauden todo lo que no lo es.  Generalmente residen estos individuos en Madrid.  Eloísa pertenece a este grupo.
  • La tercera clase es la más absurda de todas, pues desdeñan todo lo antiguo y castizo así como todo lo que venga de afuera.  Estos individuos se creen que están a la misma altura que las demás naciones. 
  • La cuarta clase es la más numerosa, la nacionalista (a la que pertenece la autora): se busca lo positivo de otras naciones y se adelante en España por sí sola.  Hay que amar y dar a conocer «nuestra» nacionalidad.
       Es doloroso que «nuestro» retrato sea casi siempre ejecutado por extranjeros.  El público europeo debe tener una idea correcta de lo que es España y de lo que son los españoles.  Es mejor pintarnos a nosotros mismos como somos que ser juzgados por extranjeros.

       Los personajes de la novela La Gaviota son retratos.  Forman todos un mosaico para el «pintor de costumbres». 

JUICIO CRÍTICO DE LA GAVIOTA DE DON EUGENIO DE OCHOA:

        Este juicio crítico apareció en el periódico La España en agosto de 1849.
        Don Eugenio de Ochoa admite que los españoles no han destacado en la novela, sobre todo en tiempos modernos.  Nos gusta conseguir grandes resultados con poco esfuerzo.  Por eso escribimos buenos dramas y no buenas novelas.  Hay una manía en España por las novelas extranjeras (francesas e inglesas).  Pero ahora tenemos La Gaviota en El Heraldo.  Tiene descripciones delicadas.  Recuerdan el nítido pincel de la escuela alemana, así como el de la andaluza (combinación de Alberto Durero y Murillo).  Sir Walter Scott no tiene mejor personaje que don Modesto Guerrero, el soldado leal y viejo.  El honrado Manuel es el tipo perfecto del campesino andaluz.  Marisalada es el personaje principal, aunque es antipática.  Es imposible amarla o aborrecerla.  Personaje complejo.  El autor de este personaje es gran conocedor del corazón humano (si lo ha copiado del natural, es gran observador; si lo ha inventado es gran poeta).  Nada en el mundo es más irracional que la pasión.  Stein es sereno y recto.  Es el tipo de la proverbial mansedumbre alemana.  Estos personajes son reconocibles entre nosotros (p. 330).  Compiten con los caracteres y las descripciones de Cervantes, Fielding, Walter Scott, y Cooper.  Hay verdad y novedad en los personajes y las descripciones.  La novela vive de caracteres y descripciones.  No necesita tanta acción.  Desarrollo latísimo.  Elogio de los diálogos cervantinos en el Quijote.  En La Gaviota, la acción es casi nula.  Lo valiosos de esta novela es sus descripciones, sus diálogos animados, y el sello de vida de los personajes.

       La primera parte de la novela pasa en Villamar, pueblo imaginario del condado de Niebla (en Huelva, Andalucía), entre la familia del guarda de un exconvento.  Ahí se hospeda el cirujano Federico Stein, quien no es un alemántico lánguido, etéreo e inútil; es un hombre de rectitud, probidad y nobleza moral..  El pescador Pedro Santaló y su hija Marisalada (la Gaviota).  La tía María, Dolores, Manuel, don Modesto Guerrero, Rosa Mística, Momo, el hermano Gabriel: gentes superiormente pintadas.  Anís y el Manolito.  El duque de Almansa

       En la segunda parte, en Sevilla, se rebaja cruelmente el carácter de la pobre Marisalada al hacerla enamorarse del torero Pepe Vera.  «No parecen una misma pluma» (p. 338). 

       El autor de La Gaviota es un talento de primer orden, no contaminado de los vicios literarios de la época.  Es un Walter Scott español.

       Según Julio Rodríguez Luis, no hay personajes en la novela, sólo tipos, a través de los cuales se definen las costumbres.  No se analizan las pasiones sino las costumbres.  Stein es romántico; Gaviota realista.  En 1849 aparece finalmente una novela escrita por un español, ni histórica ni sentimental, minuciosamente contemporánea (la acción concluye en el verano de 1848), incluso realista. 


FERNÁN CABALLERO.  LA GAVIOTA (Madrid: Mellado, 1856):

Primera Parte:

Cap. 1:  Nov. 1836.  Paquete de vapor Royal Sovereign.  Sale de Falmouth (Cornwall, condado de Inglaterra en la parte occidental sur).  Hay un joven de 24 años.  Un joven alemán va a la guerra civil (entre cristinos y carlistas) en Navarra, como cirujano.  El alemán es el sexto hijo de un profesor de una ciudad pequeña de Sajonia.  Para no ser una carga económica para su familia, decide salir del país.  Su hermana se llama Lotte.  Se llama Fritz Stein.  Unos franceses los ven y piensan que uno se parece a Werther (el personaje de la novela de Goethe); el otro a don Quijote o San Martín.  El barco llega a Cádiz y el español, (Don Carlos de la Cerda) duque de Almansa, le presta a su criado Pedro (Pedro de Guzmán), quien acompañará a Fritz a Sevilla y de ahí tomará una diligencia a Madrid.  Le da cartas de recomendación.

Cap. 2: Oct. 1838: Un hombre de 26 años baja al pueblo del condado de Niebla (Huelva, Andalucía).  Viste una levita militar.  Parece viejo a pesar de tener sólo 26 años.  Le sigue un pobre perro, Treu (fiel).  Fue arrojado él del ejército después de dos años por curar a un soldado del bando contrario.  Se siente mal.  Un toro mata a su perro.  Llega Fritz de noche a un ex - convento antiguo que nadie ha querido comprar (desamortización [1835]) ni aun a bajo precio.  Toca a la puerta y sale la Tía María (madre de Manuel), quien recoge a Fritz.  Está en compañía del hermano Gabriel.  Creían que era Manuel (de 38/40 años) esposo de la Dolores (nuera de Tía María).  Su hijo, de 13, se llama Momo (bizco y malo, nieto de Tía María).

Cap. 3: Los caldos de la tía María resucitan a Fritz.  Ven sus libros, no los entienden, y piensan que acaso será judío Fritz.  Fritz exclama: »Gott, wo bin ich?«.  Saben que no es judío porque no tiene cola cuando lo desnudaron para cuidarlo.  Pero podrá ser turco, moro o pirata.  Friz cree que Gabriel es el Angel y María la Virgen.  Se dan cuenta que es cristiano.  Fritz dice que se llama Stein y es cirujano.  Ha estado en la guerra en Navarra y volvía de Extremadura a buscar un puerto a embarcarse para Cádiz y de ahí a Alemania.  La Tía María le pregunta de que partido es, de don Carlos o de los otros.  Stein dice que servía en las tropas de la reina (Isabel II).  La Tía María le guiña el ojo a Gabriel y le dice que Fritz no es de los buenos. 

Cap. 4: Manuel Alerza y su familia.  Descripción del ex - convento. 

Cap. 5: Las ruinas del fuerte de San Cristóbal.  El pueblo de Villamar.  En el cementerio.  Fritz y Momo.  El trabuco del salteador que mataba a los hombres pero que se le reventó el trabuco en las manos al disparar contra dos frailes y murió él y no ellos, ahora está colocado en un lugar santo.  El Cristo es el Señor del Socorro por esto.  Fritz contempla el pueblo tranquilo de Villamar, medio pescador, medio marinero.  Modesto Guerrero.  Vive en la plaza de la iglesia, o de la Constitución, como ahora se llama.  Modesto Guerrero va a ver a la hija del tío Pedro Santaló (pescador que venía de Cataluña pero cuyo barco naufragó y se quedó en Villamar como pescador por no querer regresar a su tierra; daba pescado a los frailes a cambio de pan, aceite y vinagre, por 12 años), que está enferma. La Gaviota (por chillona y tener las piernas muy largas; salta y grita y salta de roca en roca).  Se llama Marisalada.  Canta, baila y remeda a los pájaros.  La patrona de Modesto Guerrero es Rosita (Rosa Mística para Momo, maestra de niñas).

Cap. 6: Modesto Guerrero era hijo de un honrado labrador cuya casa fue quemada por los franceses en la guerra de la Independencia.  Modesto se hizo soldado.  En el sitio de Gaeta de 1805 recibió una herida en el brazo y quedó inutilizado.  Lo nombraron en recompensa comandante del fuerte abandonado de San Cristóbal.  Vivía Modesto Guerrero en casa de la viuda del sacristán.  Al morir la viuda, la casa fue de Rosa, su hija, de 45 años, y fea, por las viruelas.  Ella es «Rosa Mística» (por devota a la misa) y Modesto «Turris Davídica» (por ser alto y derecho).  Viven juntos, aunque sin relaciones.  Modesto se había enamorado antes de una moza que tuvo relaciones con el tambor mayor.

Cap. 7: Las hijas de Dolores y Manuel se llaman Pepa y Paca, de 6 y 8 años de edad.  Hay otro niño de pecho (Manolo) y otro niño de 5 años llamado Francisco de Asís, pero Momo lo llama de Anís.  Tienen un perro blanco (pastor) llamado Palomo y un gato amarillo llamado Morrongo.  Fritz va a curar a Marisalada, moza soberbia, quien tiene calentura.  Es arisca (áspera) y huraña (insociable) y se ha criado sola con un padre blando pero de corteza dura, como buen catalán.

Cap. 8:  Van a ver todos a Marisalada.  La Tía María anda subida en la burra Golondrina. Marisalada tiene 13 años.  Ha tenido Pedro otros 4 hijos, todos muertos.  Marisalada estaba en camino de la consunción (tuberculosis o tisis).  La Tía María se lleva a Marisalada a su casa.  Pedro trata de darle dinero pero la Tía María no lo acepta.  José, pastor.

Cap. 9: Al mes se recupera Marisalada.  Fritz también.  Fritz se siente feliz entre los aldeanos.  Tía María le sugiere que se quede entre ellos.  Tía María les cuenta un cuento a sus nietos: «Medio-Pollito».  Abandona a su familia a pesar de que su mamá lo ama mucho.  Su mamá le recomiende que no pase por las iglesias donde haya imágenes de San Pedro ni se encuentre con cocineros.  Su padre no lo ama.  Pollito no tiene compasión con un arroyo, el viento o una chispa de fuego.  Llega a una iglesia donde hay una imagen de San Pedro y canta por ser socarrón.  Los cocineros del rey lo capturan y lo cocinan.  Medio-pollito pide ayuda del agua, el fuego y el viento, pero no lo ayudan.  El viento lo arroja a un campanario donde se hace veleta para pagar sus pecados, desobediencia, orgullo y maldad.  El padrino (pastor) de Paca le cuenta un cuento de un hombre pobre que no tiene con que vestir al octavo hijo que va a nacer.  Se encuentra con un capitán de bandidos que se compadece de él, le da dinero y le dice que le avise cuando nazca el niño para ser su padrino.  El niño muere y se va al cielo pero se niega a entrar sin su padrino.  La Virgen le dice que llene su padrino una copa de lágrimas y podrá entrar en el cielo con él, lo cual hace el bandido contrito. 

Cap. 10: Marisalada imita el canto de los pájaros y Fritz se queda admirado.  Marisalada canta un romance de malcasada.  Fritz toca la flauta y Marisalada lo escucha con atención.  Marisalada iba a ser estudiante de Rosa Mística.  Se habla sobre la mujer emancipada en forma crítica (p. 128).  Aprendería a coser, barrer, guisar, costura y la doctrina cristiana.  En las ciudades aprenden a leer, escribir, bordado y dibujo.  Pero Ramón Pérez, hijo del barbero, le canta serenatas a Marisalada bajo las ventanas de la beata Rosa Mística.  Rosa Mística se escandaliza y despide a Marisalada. 

Cap. 11: Fritz ha pasado tres años en Villamar (tiene 29 años; Marisalada 16).  Sus padres han muerto y su hermana Carlota se ha casado.  Sus dos hermanos son labradores.  Fritz se enamora de su discípula Marisalada por su voz.  Tiene que tener un alma elevada por la voz.  María también tenía afición por Stein (no quiere a Ramón [Ratón] Pérez).  La Tía María y Modesto Guerrero quieren que se casen, pues así Fritz se quedaría con ellos para siempre.  Pero Marisalada no quiere casarse.  Tía María le advierte que se es de Dios o del hombre.  Marisalada ve las ventajas en casarse con Frtiz.

Cap. 12: Tía María le sugiere a Fritz que se case con su ruiseñor, Marisalada.  Fritz hace leer a Marisalada un papel: «Al retiro» (del poeta suizo Johann Gaudenz Freiherr von Salis (1762-1834).  Le ofrece él matrimonio a ella.  Marisalada acepta.  Trata de abrzarla pero ella se resiste.  No parece amarlo. 

Cap. 13: Todo el pueblo de Villamar está feliz de que Fritiz y Marisalada se casen.  Momo le dice a Ratón Pérez que Marisalada se casa con Fritz.  «Quien tarde casa, mal casa». 

Cap. 14: Se casan Fritz y Marisalada en la iglesia de Villamar.  Las mujeres se visten de negro.  Marisalada se viste de blanco para la fiesta.  Fiesta en casa de Tía María.  Canciones de Ramón Pérez y Manuel. 

Cap. 15: Tres años pasanFritz tendrá 33 años y Marisalada 19.  Ha habido un accidente.  Un usía se ha quebrado los huesos mientras iba de cacería.  Era el duque de Almansa.  Oye el duque cantar a Marisalada y se sorprende de lo bello de su voz.  Les sugiere que se vayan a la ciudad.  Marisalada se entusiasma y se lo cuenta a su padre, quien sufre en silencio.  Modesto Guerrero le pide ayuda al Duque para el fuerte.  El duque le da un uniforme nuevo a Modesto y un rosario de oro y coral para Rosa Mística.  A la tía María le da una pensión vitalicia.  La despedida triste de Frtiz y Marisalada.  Fritz llora.

Segunda Parte:

Cap. 1Sevilla en julio (calor).  Concurrencia en la casa de la joven, linda y elegante condesa de Algar.  Su tío es el general Santa María, militar de la época de Napoleón.  Él era belicoso, brusco, absoluto y desdeñoso: un hijo clásico de Marte.  Las relaciones entre los hombres para él consisten en mandar y obedecer.  Era español como Pelayo, bizarro como el Cid.  La condesa era pequeña, delgada y blanca como el alabastro.  Era una niña mimada querida por extremo por su madre y adorada por su marido, quien le daba total libertad por ser ella virtuosa y él confiado.  Le gustaba divertirse y agradar.  Se fija en un joven coronel (tiene 24 años) que acaba de pelear en Navarra (en una guerra carlista).  «Fruta nueva», dice el general Santa María.  El duque de Almansa les cuenta a los invitados que convenció a Fritz Stein y María (Marisalada) de trasladarse a Sevilla.  Santa María opina que nadie debe dejar lo cierto por lo dudoso. Rafael Arias, primo de la condesa de Algar, dice que es liberal, como el Duque.  El general, su tío, opina que el militar debe ser el sostén del trono, el mantenedor del orden y el defensor de la patria.  Rafael cuenta que Sir John está enamorado de su prima Rita, pero la ha perdido a pesar de sus 20.000 libras de renta por ser protestante.  Además, Rafael está enamorado de su prima Rita.  Rita era sobrina de la marquesa [la condesa se llama Gracia] y la marquesa era hermana del general y madre de la condesa.  Rita está enamorada de un joven ilustre y arrogante mozo, aunque jugador, llamado Luis de Haro, al cual se opone su hermano; por lo tanto, Rita está esperando cumplir los 21 años para casarse con su querido.  Sir John también está interesado en Lucía del Salto, una bolera (bailadora, en quien también tiene interés Pepe Vera el torero).  Llega Eloísa de Madrid.  Le encanta leer novelas francesas.  Le encanta la moda y la música y desprecia lo español.  Se la presentan a un inglés.  La condesa le pregunta al duque si la Filomena (ruiseñor [Marisalada]) de Villamar (Filomena fue una princesa ateniense violada por Tereo, esposo de Progne, hermana de Filomena; después Tereo le cortó la lengua para que no lo delatara [o sea, perdió la voz]) es bonita.  El duque le dice que no es ni bonita ni fea, pero tiene una voz extraordinaria.  El duque le prometa a la condesa que un día la traerá a ella y a su esposo, su maestro.

Cap. 2: El duque le había proporcionado a Stein y a su mujer una casa de pupilos a cargo de una familia pobre pero honrada y decente.  El duque le pide a María que cante para la condesa; les da entradas también para ver la corrida de toros de esa tarde.  La narradora habla en contra de la corrida de toros por su brutalidad y la muerte de caballos en ella [¿dónde está, pues, la idealización de las costumbres españolas?].  Dice que los españoles, sobre todo los de la clase ínfima, no tienen compasión por los animales y que las corridas gustan sólo a extranjeros de gusto estragado.  Un toro ataca a dos picadores, embiste a un caballo, al cual le saca los intestinos.  Fritz no tolera ver esto y se sale de la corrida.  El duque se queda por interés, no por gusto, y se sorprende lo animada que está Marisalada en la corrida.  Ella se queda a ver la corrida.  Se fija en Pepe Vera, el torero matador.  Al matar el toro, el duque le da una bolsa de monedas de oro a Marisalada, la cual se la arroja a Pepe Vera.  Se han enamorado estas dos naturalezas que se entienden (p. 201).

Cap. 3: Stein da la vuelta por Sevilla.  Simpatía por el rey don Pedro (el cruel, el justo): «tuvo tacto mental, carácter enérgico y un corazón que sabía amar» (p. 206).

Cap. 4: Marisalada perfecciona su arte, el cual le prometía un porvenir brillante, una carrera de gloria y una situación que lisonjeaba su vanidad y satisfacía su afición al lujo.  Se enferma el hijo de la condesa de Algar y la madre se olvida de todo, hasta del joven coronel.  Fritz cura al niño.  Rafael dice que los españoles no sufren de melancolía como los alemanes, franceses e ingleses por no exigir demasiado de la vida.  Stein añade que es por el carácter nacional español que se satisface con poco (sobriedad).  Hablan todos (la condesa, la marquesa, Stein, Rafael, Rita) sobre componer una novela.  La marquesa no quiere que haya ni adulterios ni seducciones; tampoco se deben profanar los textos sagrados; tampoco debe haber suicidios.  Stein se pregunta que tipo de desenlace romancesco tendría esta novela, pues debe haber una pasión desgraciada.  La marquesa dice que el tiempo lo solucionaría todo.  La marquesa no quiere que haya frases o palabras extranjeras; si se menciona a Dios, que se nombre por su nombre y no por eufemismos como Ser Supremo; al rey se le llama como tal y no como Primer Cónsul o Protector.  La condesa es hija de la marquesa.  La condesa dice que no debe haber flaquezas, lágrimas o crímenes.  Se debe hacer algo elegante, bueno y alegre.  Stein sugiere una novela fantástica (e.g., E. T. A. Hoffmann).  Rafael dice que eso es bueno para alemanes; en España sería una afectación insoportable.  Stein sugiere una novela heroica, lúgubre o sentimental.  Rafael se niega a aceptarlas.  El sentimentalismo llorón (e.g., el Werther de Goethe) es ajeno al carácter español.  Rafael o la marquesa sugieren la novela histórica (para sabios [e.g., Ivanhoe de Sir Walter Scott]) o la de costumbres, que es la que conviene más a un español.  Rafael dice que la novela de costumbres es la novela por excelencia, útil y agradable, y que cada nación debiera escribir las suyas.  Se deben escribir con exactitud y con verdadero espíritu de observación.  Ayudarían mucho para el estudio de la humanidad, de la historia, de la moral práctica, para el conocimiento de las localidades y de las épocas.  Rafael dice que si él fuera la reina mandaría escribir una novela de costumbres en cada provincia, sin dejar nada por referir y analizar.  Sería una nueva especie de geografía, dice Stein.  Rafael sugiere escribir una vida honrada y moral de su tío, el general Santa María.  Si la vida de una mujer siempre es una novela, como dice Madame Staël, la vida de un hombre debe ser una historia.  Además, en esta novela sólo habrá amores platónicos

Cap. 5: Rafael quiere traer a un príncipe italiano (de 45 años) a la tertulia en casa de la condesa. Eloísa y Polo desdeñan lo español. Sir John se fija en Rita, quien no lo nota.  El príncipe se fija en la prima de Rafael.  Rafael dice que la marquesa de Guadalcanal es una especie de Escorial: un sólido compuesto de sentimientos monárquicos y monacales, con un corazón panteón de reyes sin trono (¡!).  Y su hermano el general es un Néstor retirado del ejército, una antigüedad mejor conservada que Pompeya (¡qué ironía!).  El duque trae a María de la mano.  Stein los sigue.

Cap. 6: María no está bien vestida del todo y causa mal efecto.  Eloísa y Rita piensan que es muy morena.  María lo observó todo en diez minutos.  Piensa que la condesa es buena.  Canta María y todos se sorprenden de su bella voz.  María volvió fría a su asiento. 

Cap. 7: Se habla de teatro.  El teatro debe ser escuela de las costumbres, piensa el general.  Eloísa le dice a Polo que los franceses tienen razón al opinar que pasados los Pirineos empieza África.  Llegó una compañía italiana y la prima donna cayó enferma y la protegida del Duque, osada, se ofreció a reemplazarla.  La condesa piensa que es un honor para Sevilla ser cuna de una artista como María.  Fue llamada 10 veces Diva Donna.  El coronel dice que el duque quiere llevarse a María a Madrid.  Pepe Vera va al teatro a oírla cantar.  La llama «tuerta» para hacerla volver la cara.  María sonríe y deja caer un pañuelo.  Pepe Vera lo recoge y le dice qe se lo entregará esa noche en la reja de su ventana.  A la medianoche sale María de su cama, asegurándose de que Stein duerme. 

Cap. 8: María es ambiciosa y Sevilla ahora es chica para ella.  Se va a Madrid con el duque.  Pepe Vera también se va a Madrid a lidiar.  Triunfa María en Madrid.  No ha cambiado su carácter. Sigue siendo fría y altanera.  Pero hay más elegancia en su talante y se viste mejor.  A veces parecía hermosa.  El duque está fascinado por ella y le pide que le dé lecciones de música a su hija.  La duquesa era una señora virtuosa y bella.  Tiene 30 años pero se ve más joven.  Leonor (la duquesa) y Carlos (el duque) se habían querido siempre y se habían casado muy jóvenes.  A los 18 años, Leonor le había dado una niña a su marido, quien ahora tiene 22 años.  La familia de la duquesa era muy devota.  La duquesa leía poco y jamás tuvo en sus manos una novela.  Ignoraba los efectos dramáticos de las grandes pasiones.  «No había aprendido ni en los libros ni en el teatro el gran interés que se ha dado al adulterio, que, por consiguiente, no dejaba de ser a sus ojos una abominación como lo era el asesinato» (p. 258).  No cree en la emancipación de la mujer, el divorcio, o en la crítica del matrimonio.  Era hija afectuosa y sumisa, amiga generosa y segura, madre tierna y abnegada, esposa exclusivamente consagrada a su marido.  La duquesa es el tipo de mujer que Diosa ama, la poesía alaba y la sociedad venera y admira.  Pero el duque la descuida cada día más y la duquesa lloraba pero callaba.  Sabe que el duque pasa la vida en casa de María, su protegida.  El duque quiere que Fritz le dé lecciones a su hijo y María a su hija de 11 años.  La duquesa recibe a María en forma fría pero urbana.  La frialdad molesta a María, pero ella sabe que debe callar y no perder la amistad del duque.  El padre de la duquesa es el Marqués de Elda. Éste era español católico y realista neto.  Vivía retirado de la corte desde la muerte del rey (Fernando VII), a quien había servido en la guerra de independencia.  La duquesa recibe a una mujer fea, hermana de la caridad.  María se sorprende del buen trato hacia esta mujer y el mal trato que ella recibe.  Subsiguientemente, le dice al duque que no puede seguirle dando lecciones a su hija.  El duque se muestra más frío hacia la duquesa.

Cap. 9: Llega el cantor Tonino Tenorini «el Magno» a Madrid y quiere cantar acompañado de María.  Es de Nápoles y ha pasado por Milán, Florencia, San Petersburgo, Constantinopla, Nueva York y La Habana.  Quiere ir a París y Londres.  Ha pasado un año. Pedro Santaló está en su lecho de muerte en Villamar.  No cree que venga a verlo María.  La Tía María manda a Momo a Madrid para avisarle de la condición de su padre.  Momo está fuera por 10 días.  Momo vio morir a la Gaviota a manos del moro Telo (Otelo, ópera de Rossini de 1816), quien le dio de cuchilladas.  Momo salió corriendo del teatro. 

Cap. 10: Todo el mundo en Villamar piensa que la Gaviota ha muerto asesinada.  Se prepara para morir el tío Pedro Santaló.  Pide perdón para él y que Dios haga feliz a su hija María.

Cap. 11: María ha tenido tanto éxito en Madrid que algunos entusiastas piensan en pedirle a la reina (Isabel II) que la ennoblezca.  Tiene María ojos árabes y es esbelta.  Tiene el cabello de la Magdalena.  No se le ven los pies pero se sospechan (p. 278).  Hace el papel de Semíramis (de Rossini [1823]) [reina trágica, ambiciosa, inmoral].  Pepe Vera le dice a María que no quiere que cante.  María le dice que se vaya y Pepe Vera le dice que se irá, a casa de Lucía del Salto, la bailarina.  María le dice que si se va con la Lucía, ella se dejará enamorar por el duque.  «Aquellos toscos y brutales amores parecían más bien de tigres que de seres humanos.  ¡Y tales son, sin embargo, los que la literatura moderna suele atribuir a distinguidos caballeros y a damas elegantes!» (p. 281) [en otras palabras, Fernán Caballero censura este comportamiento entre nobles, pero no necesariamente entre gente común].  «Aquellas dos naturalezas [esencia, característica, estado natural antes de gracia, instinto, inclinación natural, temperamento de cada individuo]» [p. 281].  Pepe Vera, quien la llama «Maruja» a María, le dice que lo esconda a él en su casa esa noche.  Le da un ataque de nervios a María.  El duque, quien anda enamorado de María, le lee unos versos a María, pero ella no reacciona con mucho interés.  Le pone una sortija en el dedo a María el duque.  El duque se da cuenta que María no tiene corazón para el amor ni alma para la poesía ni sangre para la vida.  Pero el cielo está en su sonrisa, el infierno en sus ojos, y todo lo que la tierra y el cielo contienen en su voz. 

Cap. 12: Al irse el duque sale Pepe Vera riéndose a carcajadas.  Quiere que María lo acompañe a cenar con unos amigos alegres.  Se viste de negro y se va con Pepe.  Viene Stein a su casa y un criado le entrega una carta de Lucía del Salto (escrita en forma andaluza para más realismo) donde le dice que su esposa anda «entretení[d]a» por Pepe Vera, su exnovio.  Va Stein de noche y descubre a su esposa con Pepe Vera.  Se sonroja de vergüenza.  Pepe Vera dice que no conoce al marido de María, pues sólo se las aviene con toros bravos.  María canta una canción: «Más quiero un jaleo [alboroto] pobre / y unos pimientos asados, / que no tener un usía [Vuestra señoría] / desaborí[d]o <sin sabor, soso> a mi lado» (p. 287).  Stein se retira.

Cap. 13: El niño de seis años del duque pide permiso para ver a su padre, pues ya no lo quiere como antes, según él.  Entra Stein, agradece las bondades del duque hacia él, y le dice al duque que se va para siempre a América.  Stein le descubre finalmente al duque que su mujer le ha sido infiel con Pepe Vera.  El duque dice que si eso hubiera ocurrido con él los habría matado a ambos.  Stein dice que no los matará pero se dejará morir (¿suicidio indirecto?).  El duque le dice solemnemente a Fritz: «Partid, Stein».  Como hombre recto que es (p. 291), el duque de desenamora de la vulgar María.  Ya no es ideal. Vuelve a la duquesa.  La marquesa de Gutibamba (¡qué ironía!) ha llegado de Madrid y regaña a la duquesa por su carácter austero, reservado y metido en sí, que priva al duque de su corazón o afecto y acabará de alejarla de todos sus amigos.  La duquesa derrama lágrimas.  Entra el duque y le pide perdón de rodillas.  La duquesa le pide hacer un pacto: él no hablará de sus faltas y ella no hablará de sus penas.  Entra Ángel, el niño.  Se irán al día siguiente a ver las propiedades ducales en Andalucía.  Serán felices. 

Cap. 14: María tiene calentura.  Su criada Marina (¡qué ironía!) le dice que está muy ronca.  Stein ha dejado una carta con Nicolás, el mayordomo.  Llega Pepe Vera y le cuenta que esa tarde hay toros bravos, uno de ellos llamada Medianoche, que ya ha matado un hombre.  Quiere que lo vea lidiar esa tarde, aunque esté enferma.  Manda recado al teatro.  En la plaza de toros, Medianoche embiste a tres picadores y destroza un caballo.  María amaba a Pepe Vera por su carácter brutal (p. 300).  El toro Medianoche mata al matador Pepe Vera.  Tienen que usar mediaslunas para desjarretar al toro y después clavarle en la nuca un puñal el cachetero.  Pasan 15 días.  María ha vendido los muebles caros de su casa.  Está pálida, demacrada (delgada), enferma, abatida y sola.  Marina se ha huido con el criado robando cuanto han podido.  Stein se ha ausentado.  El duque se ha ido a sus tierras ducales en Andalucía con toda su familia.  Ha sido abandonada. 

Cap. 15: Seis meses pasan.  En casa de la condesa de Algar.  La corbeta Iberia de La Habana acaba de llegar a Cádiz.  Ahí venía Rafael Arias.  Hay mucha riqueza y belleza en La Habana.  Cantan, fuman y viven de azúcar.  La prima (Rita?) de Rafael se ha casado (con Luis?) y está embarazada.  Eloísa se casó con un aventurero francés que la abandonó en Valencia.  Su padre tuvo que ir por ella, deshonrada, ni casada, viuda o soltera, como dice el general Santa María.  A. Polo de Mármol de Carrara [o de los Cementerios] se ha vuelto político liberal (antimonárquico).  El duque se halla en Córdoba con su familia.  La condesa dice que el duque se ha dedicado enteramente a la literatura.  Rafael dice irónicamente que probablemente está escribiendo un drama llamado La cabra tira al monte.  Marisalada perdió la voz como resultado de una pulmonía (¡nada moral!).  Rafael trae una carta de su marido para ella.  Murió poco tiempo después de llegar a La Habana de fiebre amarilla.  En su carta, Fritz perdona a María, la bendice y le desea la felicidad.

Cap. 16: Volvemos a Villamar (descripción irónica y meta-narrativa de Fernán Caballero en la p. 310).  Han pasado 4 años.  Estamos en 1848 (el tiempo actual de la novela) [Marisalada tenía 13 años en 1836; ahora tendría 23 años].  Es verano.  Ha habido severos aguaceros de Andalucía.  El alcalde progresista ha huido.  Un artículo de «El Patriota Modelo» (pseudónimo del alcalde progresista que ha huido de Villamar) menciona en un periódico que el alcalde progresista se ha huido del pueblo ya que los habitantes de Villamar son unos animales brutos (p. 313) partidarios del absolutismo y enemigos de todo progreso social.  No son ciudadanos libres.  El digno alcalde se llamaba Perfecto Cívico (¡qué ironía!).  Hace mucho calor pero no se sabe hasta cuántos grados «porque la civilización no ha proporcionado todavía a Villamar el beneficio de un termómetro» (p. 313) [¡otra ironía!].   En la p. 314, la narradora (no ya un personaje narrador) se refiere al grupo de las ideas antiguas de Rosa Mística y Tía María como «la pandilla del cura» (p. 314).  La torre del Fuerte de San Cristóbal se ha derrumbado y con ella las esperanzas de don Modesto Guerrero. Ramón (Ratón) Pérez es ahora un barbero con dinero (dinero que el duque le envió a María Santaló). Se ha casado con Marisalada y tienen dos niños.  Se insultan.  Lo persigue María al pobre esposo, que es diminuto de estatura.  Momo y María se insultan también (nada ha cambiado).  Momo le grita: «¡Gaviota fuiste, Gaviota eres, Gaviota serás!» (p. 320).  Rosa Mística acusa a la Gaviota de no haber ayudado a su padre; la culpa de la muerte de su marido (aunque Modesto Guerrero le recuerda que murió de una epidemia, no de amor) [naturalismo, no romanticismo]; y de haber faltado en el entierro de la Tía María (quien la casó con Fritz Stein), aunque Modesto dice que estaba de sobreparto (estado delicado de salud); y de haberse reído al morir fray Gabriel después de la Tía María, pues no creía posible que la gente muriera de amor y pena como en el teatro.  Modesto dice que murió Gabriel como había vivido, en silencio y solo, pidiéndole a Dios sólo una buena muerte.  Se murió sin haber visto rehabilitado el convento, como él, Modesto Guerrero, morirá sin ver reedificado su fuerte.  NB: Transcurren 12 años novelescos: 1836-1848].

NB: Fidelio (Viena, 1805) es la ópera de Beethoven donde Leonora, vestida de hombre, salva a su esposo Florestán de la prisión donde Pizarro lo ha puesto tiránicamente (en Sevilla). Leonora es la mujer leal, como la duquesa Leonor en La Gaviota.

Dudas:  ¿Por qué se llama el duque don Carlos? (como los pretendientes realistas)


Catálogo de obras de Fernán Caballero en Cervantes virtual:

Ver también el siguiente enlace: <http://es.wikisource.org/wiki/Fern%C3%A1n_Caballero>.


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16 de febrero de 2009