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BENITO PÉREZ GALDÓS:
(1843-1920) Su novelística es comparable a la de Charles Dickens (1812-1870) en Inglaterra u Honoré de Balzac (1799-1850) en Francia. Fue autor de 77 novelas y 22 dramas. Sus novelas son de auténtico análisis social y de protesta. Se queja de la inabilidad de los novelistas españoles de observar claramente la realidad que los rodea, y los gustos del público por traducciones extranjeras. Para Galdós, la novela es imagen de la vida y el arte de escribir novelas estriba en reproducir todo lo espiritulal y físico que rodee el mundo. A pesar de su crítica realista social, no hay en sus novelas una representación de la sociedad industrial, problemas agrarios o interés en la educación española. Tampoco trata a fondo la institución del casamiento, obviamente la institución más importante de la burguesía en el siglo XIX. Sin embargo, escribe 47 novelas históricas (Episodios nacionales) que interpretan el pasado didácticamente desde 1805 (Trafalgar) hasta 1875 para hacer resaltar la realidad contemporánea ideológica, política y social de España. Doña Perfecta (1876) sin embargo, es una novela donde ataca agresivamente la intolerancia religiosa en todas sus manifestaciones sociales y domésticas. Formó esta novela parte de otra larga serie de Novelas contemporáneas, entre las cuales se encuentran La desheredada (1881), obra naturalista de una mujer obsesionada con ser noble; El amigo manso (1882); La de Bringas (1884); Fortunata y Jacinta (4 tomos: 1886-1887), su obra maestra; Miau (1888); la serie cuaternaria del usurero Francisco de Torquemada (personaje literario que había aparecido antes en La de Bringas y Fortunata y Jacinta), a saber: Torquemada en la hoguera (1889), Torquemada en la cruz (1893), Torquemada en el Pugatorio (1894) y Torquemada y San Pedro (1895); Nazarín y Halma (1897), novelas de sarcedotes obsesionados por propagar la fe cristiana en el mundo; El abuelo (1897), una novela dialogada; Ángel Guerra (1890-91), novela sobre un místico; Misericordia (1897), novela de una vieja y fiel sirvienta. Sus obras dramáticas más importantes son Realidad (1892)—su primera obra dramátia-- y Electra (1901). Aunque se inicia como dramaturgo en forma realista, sus obras tardías tienden hacia lo alegórico (sin embargo, esto es típico entre los dramaturgos realistas como el noruego Henrik Ibsen [1828-1906] y el sueco August Strindberg [1849-1912]). Galdós vivió obsesionado por la religión aunque parece haber carecido de sentimientos trascendentes. Desde un estricto punto de vista católico, Galdós permanece consistentemente al margen. En sus obras ataca la Institución de la Iglesia, sus dogmas, su influencia en asuntos públicos y domésticos, su supuesto fanatismo, su supuesto espíritu inquisitorial y su supuesto apoyo de fuerzas tradicionales y supuestamente reaccionarias. A veces también trata aspectos naturalistas de la novela (problemas de herencia y determinismo social) aunque carecen sus obras del pesimismo que se asocia con este tipo de obra, como en Germinal de Zola. Su novela más importante se llama Fortunata y Jacinta, historia de dos mujeres, una de la alta burguesía--Jacinta--y otra del pueblo--Fortunata--, quienes están enamoradas del mismo hombre, Juanito Santa Cruz. Juanito se casa con Jacinta, quien es estéril, y mantiene una relación amorosa con Fortunata, quien le da hijos. Muestra Galdós el conflicto entre el instinto natural y la inevitable censura social que es parte de esta realidad. Fortunata es «redimida» al final al darle ella a la estéril Jacinta su hijo (el hijo de ella y Juanito). A Galdós se le atribuye el hecho que la Generación del 98 vio renovación de valores a nivel personal y no se preocupó de reformas económico-sociales. Ha tenido mucha influencia en Hispanoamérica, sobre todo en el mejicano Carlos Fuentes (1928- ) y el venezolano Rómulo Gallegos (1884-1969), autor de Doña Bárbara (1929).
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