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Los románticos extravagantes y exaltados: Larra y Espronceda:

MARIANO JOSÉ DE LARRA (1809-1837):

       Mariano José de Larra es el ensayista satírico más importante del siglo XIX.  Nació en Madrid y era de familia afrancesada.  Durante la invasión napoleónica, su familia se traslada a Burdeos (Bordeaux), Francia, donde el pequeño joven recibe su primera instrucción.  En 1818, regresa a España y continúa sus estudios en Madrid, en Navarra y en Valladolid.  Sabía griego, francés, inglés e italiano, así como matemáticas.  Se casó en 1828 con una Josefa Anacleta Wetoret y Martínez, con quien tuvo un hijo y dos niñas, pero se separó de su esposa en 1834.  Usó varios seudónimos en sus ensayos, entre ellos «Fígaro», nombre de un personaje de dos obras francesas del dramaturgo francés Pierre Beaumarchais (fue también el nombre del personaje de una ópera de Gioachino Rossini y otra de Wolfgang Amadeus Mozart).  El 13 de febrero de 1837, como consecuencia de una infortuita relación amorosa con una mujer casada, Larra se suicidó.
       El estilo literario de Larra es satírico, cruel, amargo y melancólico.  Detestaba la ignorancia de sus coetáneos y sus tradiciones anticuadas.  Su visión trágica de España anticipó la visión crítica de España de los escritores de la Generación del 98, quienes lo vieron como modelo.  Su obra más importante consiste de una serie de artículos periodísticos llamada Artículos de costumbres, aunque también escribió un drama (Macías), una novela histórica (El doncel de don Enrique el Doliente) y varios cuentos como «La nochebuena de 1836» y «El castellano viejo».
       José de Espronceda, hijo de un militar español, es uno de los más famosos poetas líricos del Romanticismo español.  Nació en Badajoz y es considerado en España como el «Byron español», ya que su vida es muy similar a la de este rebelde poeta inglés.  A la edad de 15, José de Espronceda fue puesto en prisión por breve tiempo por haber encabezado una sociedad clandestina («Los Numantinos»), cuyo propósito era nada menos que asesinar al rey Fernando VII.  Tres años después se traslada a Portugal y después a Inglaterra, donde conoce a Teresa Mancha de Bayo, de 16 años, hija de otro exiliado español.  Subsiguientemente, Teresa abandona a su esposo (hombre mayor) e hijos y se encuentra con Espronceda en Francia.  En Francia, el poeta toma parte en la Revolución de 1830 (Francia cambia de monarquía: de la Casa de Borbón [los legitimistas] a la Casa de Orléans [los orleanistas]) y en un golpe de estado contra Fernando VII.  Sin embargo, como consecuencia de una amnestía política en España en 1833 (cuando muere el rey Fernando VII y María Cristina de Borbón actúa como Regenta de España), Espronceda regresa a España, donde ocupa puestos en la Regencia (delegado en Holanda, diputado a Cortes, etc.).  Subsiguientemente, Teresa abandona a Espronceda (y a Blanca, hija de ambos) por un tal don Alfonso y muere en 1839 de tuberculosis.  Tres años después, muere José de Espronceda el 23 de mayo de 1842, a la edad de 34 años (de difteria a la laringe). 
       En su obra literaria, Espronceda simpatiza (como Lord Byron) con los seres marginados de la sociedad (piratas, mendigos, reos).  Esribió un poema filosófico, El diablo mundo, de 1840, donde incluye un «Canto a Teresa», su amante.  Su obra más importante es El estudiante de Salamanca (1836), obra de asesinatos, seducciones y elementos macabros, donde resalta la figura satánica de Don Félix de Montemar, prototipo del Don Juan Tenorio (1844) de José Zorrilla.  El elemento más sobresaliente de la poesía de Espronceda es su vigor y variedad métrica.

José de Espronceda
(1808-1842)


La Revolución de 1830 (París)
Página creada por
A. Robert Lauer
Última actualización:
10 de febrero de 2009

 
 
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