LOPE FÉLIX DE VEGA CARPIO:
(1562-1635):

Bibliografía


Lope como poeta lírico:

     Félix Arturo Lope de Vega y Carpio (Madrid:1562-1635) fue un poeta impulsivo, abierto y supuestamente fácil, no cerebral y aristocrático como Luis de Góngora.  Les falta hondura a muchos de los versos de Lope, ya que escribía a la carrera (escribió 3.000 sonetos).  Es demasiado fácil, supuestamente.  Pero Lope tuvo mucha intuición y poetizó todo: su vida, sus amores, sus tristezas, sus alegrías, sus desgracias, su vida casera.  Esto nos lo acerca hoy poética y humanamente.  Se le considera un gran poeta por:

  • La gracia de su decir y la ternura y dulzura que sabe poner en sus versos.
  • La perfección de sus versos.
  • La sinceridad y pasión con que se expresa. 
Para Lope, la poesía era expresión de la vida y no sólo creación estética.  Publicó Lope sus poesías en su tiempo en varias colecciones de varios autores y en cuatro libros suyos: 
  • Rimas humanas (1602); 
  • Rimas sacras (1614); 
  • Triunfos divinos (1625); 
  • Rimas humanas y divinas de Tomé Burguillos (1634). 
Sus formas poéticas favoritas eran:
  • Los romances, impetuosos en su juventud, melancólicos en su vejez.
  • Los villancicos, seguidillas, y canciones de tipo popular (éstos gustaron mucho a los poetas españoles de la Generación de 1927 como Federico García Lorca, Rafael Alberti, y otros).
  • Los sonetos y las formas cultas más extensas como las epístolas y las églogas.
     Fue amigo de Francisco de Quevedo y enemigo de Juan Ruiz de Alarcón, Miguel de Cervantes Saavedra y Luis de Góngora.  Sin embargo, Lope admiró la elegancia, el ingenio, y la cultura de Góngora
     Romances:  Los romances eran entonces el género de moda.  Originalmente, los romances fueron usados para temas nacionales, históricos y heroicos, y no para los personales asuntos de amor.  Lope los usó para cantar el amor.  Adquirieron en manos de Lope los romances inmediata popularidad y fueron recogidos en colecciones de romances impresos en el Romancero general de 1600 y 1604.  Un romance famosísimo es el de «A mis soledades voy», que aparece en una obra novelada de Lope llamada La Dorotea.  Lope también compuso romances religiosos (Rimas sacras).
     Sonetos: Lope tenía especial predilección por los sonetos, cuya estructura fija permitía la reflección.  Era el vaso especial para encerrar un pensamiento en foma ceñida y apretada, y permitía además ricas combinaciones de artificios poéticos.  Lope suele distribuirlos en dos momentos: uno ascendente (los cuartetos) y otro descendente (los tercetos).  Se incluyen muchos de estos sonetos en las Rimas, pero también en otras obras no líricas como la Dragontea, poema épico sobre Francis Drake, el pirata inglés, terror de los mares y de la cristiandad.  Sus sonetos son sensuales y de fina sensibilidad poética, de tema histórico, mítico y de amor.  Algunos, sobre todos los religiosos y cuasi místicos (Rimas sacras), son amargos, sentimentales y hondamente espirituales.
     Letrillas para cantar:  cantares populares de boda, de vendimia, de siega, de bautizo, de bienvenida, de segadores.
     Epístolas, églogas, odas, canciones:  La epístola, en tercetos generalmente, fue un género de moda durante el Renacimiento.  Eran de tono académico y moral.  Lope supo superar este género.  Entre sus églogas, las más famosas y dolorosas son la «Amarilis», escrita después de la muerte de Marta de Nevares y publicada en Madrid en 1633, y su «Égloga a Claudio», donde habla de su amor por Elena Osorio
     Poemas épicos: La hermosura de Angélica.
     En el Barroco (1598-1700) aparece un cansancio espiritual, y empieza a insinuarse el escepticismo y el pesimismo


Biografía mínima de Lope de Vega:
  • Nombre: Félix Arturo Lope de Vega y Carpio (Madrid: 12 de diciembre de 1562-27 de agosto de 1635).
  • Hombres importantes en la vida de Lope: Vicente Espinel (maestro); Pérez de Montalbán (amigo y biógrafo); Antonio Álvarez de Toledo (Duque de Alba); Guillén de Castro (dramaturgo valenciano); Jerónimo Velázquez (padre de Elena Osorio); el papa Urbano VIII (Maffeo Barberini).
  • Honores: Doctor de teología; Orden de San Juan de Jerusalén.
  • Elogios: De Cervantes: «el monstruo de la naturaleza»; «es de Lope» (para significar que es algo bueno).
  • Lugares importantes en la vida de Lope:  Madrid; Alcalá de Henares; Salamanca; Islas Azores; Toledo; Valencia.
  • Batallas en que participó: Armada Invencible (1588). 
  • Mujeres importantes en la vida de Lope: 1. «Marfisa» (1579); 2. Una portuguesa (1588), 3. Elena Osorio, amante {1583-87} («Filis» & «Dorotea»): La Dorotea (1632); 4. Isabel de Urbina, primera esposa {1588-94} («Belisa»): Las bizarrías de Belisa (Teodora & Antonia, hijas de Isabel de Urbina & Lope); 5. Antonia Trillo de Armenta {1596}; 6. Micaela de Luján, {1598-1607} («Lucinda» & «Camila Lucinda») [hijos: Agustina,  Mariana, Angela, Lope Félix <Lopito>,  Jacinta, Marcela, Juan]; 7. Flora (1602); 8. Juana de Guardo, segunda esposa (1598-1613) [hijos: Jacinta, Carlos Félix, Feliciana]; 9. Una valenciana (1599) [hijo: Fernando Pellicer <Fray Vicente>]; 10. Jerónima de Burgos (1613), «la señora Gerarda»; 11. Lucía de Salcedo, 1616 («la loca»); 12. Marta de Nevares («Amarilis» & «Marcia Leonarda»), 1617-32 {hija: Antonia Clara: 1617-44}; 13. Una desconocida {hijo: Fray Luis de la Madre de Dios}.  Total: 13 mujeres; 15 hijos (legítimos & bastardos).
  • Obras:  1.500 obras dramáticas; 3 novelas, 4 cuentos largos, 9 epopeyas, 3 poemas didácticos, y 3.000 sonetos. El peregrino en su patria; 1604-1647.  La Dorotea (1632). 25 partes de comedias.
  • Crítico importante: Menéndez y Pelayo.



Obras selectas de Lope de Vega:

I.  Prosa de Lope de Vega: 
      1.  La Arcadia (1598). 
      2.  Los pastores de Belén (1612)
      3.  El peregrino en su patria (1604). 
      4.  La Dorotea (1632). 
      5.  Novelas a Marcia Leonarda (1621-1624). 
II. Poesía narrativa: 
      1.  La Dragontea (Valencia, 1598). 
      2.  El Isidro (1599). 
      3.  La hermosura de Angélica (1602). 
      4.  Jerusalén conquistada (1609).
      5.  La corona trágica (1627). 
      6.  La gatomaquia (1634). 
      7.  El arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609). 
      8.  El laurel de Apolo (Madrid, 1630).
      9.  Epístolas
     10.  Censuras & Aprobaciones de obras literarias. 
III.  Poesía lírica:
      1.  Rimas humanas (1602, 1604).
      2.  Rimas sacras (1614).
      3.  Triunfos divinos (1625).
      4.  Rimas humanas y divinas de Tomé Burguillos (1634).
IV.  Poesía dramática: 
      A.  Dramas heroicos y de honor: 
           1. Fuenteovejuna (1612-14). 
           2. Peribáñez y el comendador de Ocaña (1605-12).
           3. Los comendadores de Córdoba (1598), 
           4. El mejor alcalde el rey (1620-23). 
           5. El rey don Pedro en Madrid (1618). 
           6. Audiencias del rey don Pedro (1613-20). 
          [7.  La estrella de Sevilla (1623)]. 
      B.  Temas de honor y venganza: 
           1. Los comendadores de Córdoba.
           2. El médico de su honra.
           3. El alcalde de Zalamea.
           4. Las paces de los reyes y judía de Toledo (1610-12).
           5. El castigo sin venganza (1631).
           6. El castigo del discreto (1598-1601).
           7. Las ferias de Madrid (1585-89).
           8. La locura por la honra (1610?12).
           9. El bastardo Mudarra (1612), 
      C.  Dramas de historia de España:
           1. Las almenas de Toro (1612-13) [el rey Don Sancho II]
           2. El mejor alcalde el rey (Alfonso VII). 
           3. El mejor mozo de España (Fernando el Católico). 
           4. El cerco de Santa Fe (Granada & Reyes Católicos).
      D.  Dramas  basados en romances populares:
           1. El caballero de Olmedo (1622). 
      E.  Dramas de asuntos extranjeros:
           1. El duque de Viseo (Portugal) [1608-09]. 
           2. Roma abrasada [Nerón] (1598-1600). 
           3. El gran duque de Moscovia (1606) [Iván IV] 
           4. La reina Juana de Nápoles (1597-1603). 
      F.  Comedias de costumbres: 
           1. El villano en su rincón (1614-1616) [Juan Labrador]. 
           2. Castelvines y Monteses (1606?12) [Romeo Y Julieta]. 
      G.  Comedias de capa y espada: 
           1. La noche de San Juan [The Midsummer Night] (1631).
      H. Comedias de enredo: 
           1. La dama boba (1613).
           3. Los melindres de Belisa (1608). 
           4. Las bizarrías de Belisa (1634). 
           5. El perro del hortelano (1613). 
           6. El acero de Madrid (1610).
           7. La viuda valenciana (1604). 
           8. La mal casada (1610-15).
       I.  Dramas búcolicos (pastoriles): 
           1. El pastor Fido (1585). 
       J.  Asuntos mitológicos (comedias de teatro, de cuerpo, o de ruido): 
           1. Adonis y Venus
           2. El vellocino de oro (1620). 
           3. El laberinto de Creta (1612-15).
       K. Dramas religiosos:
           1. La creación del mundo (1631-35). 
           2. La hermosa Ester (1610). 
           3. Barlaán y Josafat (1611). 
           4. El divino africano (1610) 
           5. San Diego de Alcalá (1613).
           6. San Isidro de Madrid (1604-06). 
        L. Autos sacramentales: 
           1. El tirano castigado
           2. La Araucana.


LOPE FÉLIX DE VEGA CARPIO (1562-1635)
(biografía más detallada):
  •  

  •      De padres asturianos, Lope nació en Madrid en 1562.  Era un niño precoz que según Pérez de Montalbán, su biógrafo, tradujo un poema en latín a la edad de 5 años.  Estudió latín y español con Vicente Espinel por 2 años.  Entre 1574 y 1576 estudió con los jesuitas en Madrid, donde aprendió gramática, retórica, canto, baile y esgrima.  Escribió su primer drama, El verdadero amante, a la edad de 12 años.  Entre 1576 y 1578 estudió en la prestigiosa Universidad de Alcalá de Henares, donde estudió literatura y los clásicos.  En 1580, es probable que también asistiera a la Universidad de Salamanca.  En 1583, al establecerse como dramaturgo, tuvo una relación amorosa con Elena Osorio, la hija casada de un empresario o autor de comedias.  Su esposo, Cristóbal Calderón, era un actor que se ausentaba regularmente de su casa a causa de su trabajo.  Ese mismo año se enlistó en una expedición naval para pacificar una rebelión en las Islas Azores.  Al regresar de dicha batalla prosiguió su relación con Elena Osorio, la «Filis» de sus romances pastoriles y la heroína de La Dorotea (1632).  Su padre, Jerónimo Velázquez, estrenó algunas obras de Lope pero se opuso vigorosamente a su relación con su hija, como es de esperar.  Lope respondió excribiendo libelos contra su familia y fue arrestado en 1588 y desterrado de Madrid a Valencia por 8 años.  Acusó Lope a Elena de serle infiel al tener relaciones ella con un Francisco Perrenot de Granvela, sobrino del cardinal de Granvela.  Este hecho, y el que el hermano de Elena, el Dr. Damián Velázquez, fuera abogado, no facilitó mucho el caso de Lope, sobre todo cuando Lope opinó que el doctor Damián no debiera practicar leyes por ser hijo de un actor incometente (su padre) y hermano de una prostituta, Elena Osorio.  [A pesar de todo esto, Lope jamas olvidó a Elena Osorio; siguió teniendo relaciones con ella en el futuro, después de su destierro, y siguió dedicandole poesía hasta el final de su vida].
         Antes de terminar su destierro, Lope volvió a Madrid y secuestró a y se casó con Isabel de Urbina, de 17 años, la «Belisa» de algunos de sus poemas y la herína de Las bizarrías de Belisa (Gallantries).  Poco después de su casamiento se hizo voluntario de la Armada Invencible (1588) y escribió en 1598 La Dragontea (The Green Dragon), un poema épico sobre el famoso pirata Sir Francis Drake.  Antes de partir, tuvo relaciones con una prostituta portuguesa, quien no le cobro: «No me pago cuando me huelgo», dijo aparentemente.  En la Armada perdió a un hermano y Lope se mudó a Valencia con su esposa para completar su destierro.  Allí conoció a famosos dramaturgos valencianos como Guillén de Castro, a quien le dedicó su obra Las almenas de Toro, el único drama lopesco sobre el tema del Cid.  En 1590, se hizo el secretario del célebre Antonio, Duque de Alba.  Estos 5 años de paz fueron sus mas productivos y felices, pero en 1594 murieron su esposa e hija, Teodora.  Su segunda hija, Antonia, murió 2 años después.  En 1595, Jerónimo Velázquez, el padre de Elena Osorio, perdonó a Lope de Vega y Lope dejó el servicio del Duque de Alba y regresó a Madrid en 1596.  Inmediatamente tuvo una relación amorosa con Antonia Trillo de Armenta, una viuda rica y liviana en sus 30 años,  y otra más con Micaela de Luján, mujer casada con un actor, Diego Díaz de Castro, quien, de nuevo, viajaba mucho, hasta el Perú.  Fue ella la «Camila Lucinda» de muchos de sus poemas.  Era rubia, de ojos azules, bella, alegre, no instruida y muy fecunda:  tenía dos hijas: Agustina y Dionisia.  Su esposo murió en 1603 y ella le dio a Lope cinco hijos: Ángela, Lope Félix, Jacinta, Marcela y Juan.  Después de casarse con Juana de Guardo, la hija de un carnicero rico, en 1598, Lope pasó tiempo en Toledo, Sevilla y Madrid con su esposa legítima (a quien dejó de amar por intervenir en sus relaciones con Micaela, pero quien a pesar de todo le dio cuatro hijos: Jacinta, Carlos Félix, y Feliciana) y con Micaela y sus cinco hijos (a quienes amaba). 
         En 1613 murió Juana y Lope siguió teniendo relaciones amorosas, ahora con Jerónima de Burgos («la señora Gerarda») y Lucía de Salcedo («la loca»).  Jerónima de Burgos era una actriz, amiga de Micaela de Luzán, quien había servido de madrina en el nacimiento de Lope Félix.  Era una bella actriz de mucho talento.  Era hija de un pastelero de Valladolid y estaba casada con un actor, Pedro de Valdés.  Le encantaba el dinero, las joyas, ropa y Lope, a quien daba dinero, a veces vendiéndose a sí misma.  Inspiró a Lope a escribir La dama boba.  Vivían juntos en 1614 cuando Lope decidió hacerse sacerdote.  Jerónima engordó y empezó a beber mucho.  Lucía de Salcedo era la viuda alegre de un actor muerto, Jerónimo de Hugarte.  No le fue fiel a Lope.  Por eso el apodo, «la loca». 
         En sus 50 años, al tener Lope una crisis religiosa, se hizo religioso, llegando a pertenecer a una orden religiosa en 1614.  En 1627, el Papa Urbano VIII le otorgó un doctorado honorario en teología y la cruz de la Orden de San Juan de Jerusalén.  Eso explica por que se refiere uno a Lope a veces por sus títulos de Doctor y Frey.
         Un poco después de 1616 se enamoró auténticamente de Marta de Nevares, una muchacha en sus veinte y cinco años, y esposa de un mercader llamado Roque Hernández, con quien se había casado, a la fuerza, a la edad de 13 años.  Marta de Nevares es la «Amarilis» y la «Marcia Leonarda» de la poesía lírica de Lope de Vega.  Marta de Nevares era una mujer intelectual con quien Lope no pudo casarse a pesar de la muerte fortuita del esposo de Marta en 1620, ya que Lope era religioso y, por lo tanto, celibato.  De cualquier modo, Marta le dio una hija, Antonia Clara, en 1617, aunque todavía estaba casada con su esposo.  El esposo trató de asesinar a Lope pero falló.  Marta trató de anular su casamiento legalmente y finalmente obtuvo la separación de él.  El esposo apeló el caso pero murió inesperadamente.  Lope expresó una gran alegría por este hecho y escribió entonces una obra llamada La viuda valenciana.  Marta le sugirió que escribiera novelas al estilo de Cervantes y Lope escribió sus cuatro Novelas a Marcia Leonarda (1621-24) por darle gusto a Marta.
         Los últimos años de Lope fueron infelices a pesar de honores que recibió del rey y del papa.  Sufrió mucho también al volverse ciega Marta en 1626, y al morir, loca, en 1628.  Lopito, un hijo rebelde suyo, se ahogó en 1634.  Su amada hija secretaria, Antonia Clara, fue secuestrada por su novio, el hidalgo Cristóbal Tenorio.  Su hija Marcela se había hecho monja.  Feliciana, su única hija legítima para este entonces, había tenido dos hijos: la hija se hizo monja y el hijo, el capitán Luis Antonio de Usategui y Vega, murió en Milán en servicio del rey. Sólo una hija natural suya, la monja Marcela, le sobrevivió.  Lope de Vega murió el 27 de agosto de 1635.  Su muerte fue tristemente sentida por la Iglesia, la nobleza, y el pueblo en general.  200 autores le escribieron elogios que fueron publicados en Madrid y Venecia.  Durante su vida, sus obras obtuvieron una mítica reputación.  «Es de Lope» fue una frase utilizada frecuentemente para indicar perfección.  Cervantes, a pesar de su antipatía por Lope, lo llamo «el monstruo (prodigy) de la naturaleza» por su fecundidad. 
         Aspectos personales de la vida de Lope: No le gustaba el mar.  Tocaba el violín.  No le gustaba tener aficionados que lo molestaran en la calle.  Era muy sensible respecto a su edad.  En su juicio contra Elena Osorio se sentía cohibido al mencionar su edad.  Le gustaban las flores y tenía un bello jardín donde se recreaba.  Le encantaban los gatos y tenía cantidad de ellos.  A pesar de ello, hacía experimentos con ellos para estudiar sus reflejos (200 anos antes de los experimentos de Pavlov con perros).  No le gustaban las corridas de toros ni los naipes.  Le aburría la caza.  Era intensamente celoso.  Una vez le dio una bofetada a Elena Osorio por admirar a un torero.  Expresaba cierto servilismo enfrente de la nobleza y se jactaba de su linaje a pesar de no ser noble.  También le gustaba la obscenidad.  Era intensamente religioso a pesar de sus sentimientos amorosos.  Al empezar a escribir un drama, ponía una cruz y escribía una invocación religiosa [«Jesús, María, y José»].  Reconoció a todos sus hijos bastardos y les dedicó poemas a cada uno, así como a sus esposas y amantes.  Trató de abastecer a toda su familia.  Era un hombre generoso, cariñoso y paciente, aunque podía ser mordaz con sus enemigos (Cervantes, Góngora  y Alarcón).  El pueblo lo adoraba; la nobleza lo invitaba a sus fiestas; la Iglesia lo aceptó en 1614; la Inquisición lo hizo familar (juez) y censor de ellos; el papa lo hizo caballero y doctor en teología en 1627; el ejército lo aceptó por su participacion militar en las Islas Azores y el Canal de la Mancha.  Amaba a sus hijos.  Al morir, su funeral duró 9 días.  Hubo 150 oraciones fúnebres y elogios.  Fue enterrado en la Iglesia de San Sebastián, que ya no existe, y después desenterrado al dejar de pagar por su descanso los familiares de su patrón, el Duque de Sessa. 


    Obras selectas de Lope de Vega (con más detalles):

      I.  Prosa de Lope de Vega:
         1.  La Arcadia (1598).  Escrita por pedido del Duque de Alba.  Lope usa el sudónimo de Belardo.  Verso y prosa.    Anfriso se enamora de Belisarda.  Salicio ama a Belisarda y tiene el apoyo de los padres de ella.  Los padres separan a los amantes.  Un astrólogo le cuenta a Anfriso que Belisarda le ha sido infiel y Anfriso se enamora de Anarda.  Belisarda se enoja y acepta a Salicio.  Etc.  Los celos es el tema principal de esta obra.  Hay también la narrativa de un gigante, Alasto, quien se enamora de Crisalda, una ninfa.  Hubo 15 ediciones de esta obra en vida de Lope.  Obras pastoriles de la época son: la Arcadia de Sannazaro (1502),  La Diana de Jorge de Montemayor (1559), La Galatea de Cervantes (1585),  la Arcadia de Sir Philip Sidney (1590),  L'Astrée de Honoré d'Urfé (1607).
         2.  Los pastores de Belén (1612), una novela a lo divino que incluye historias eróticas como la de Susana y la de Amón y Tamar, que fueron censuradas por la Inquisición.
         3.  El peregrino en su patria (1604).  Una novela llena de historias de amor y aventuras que termina con una feliz reunión final de todos los personajes de la novela, sobre todo Pánfilo de Luján y Nise.  Hubo seis ediciones entre 1604 y 1618 y fue traducida al inglés anónimamente con el título The Pilgrim of Casteele.  Se basa en la Selva de aventuras de Jerónimo de Conreras.  Incluye en esta obra Lope 4 dramas eucarísticos llamados: El viaje del alma, Las bodas del alma y el amor divino, La Maya, y El hijo pródigo, así como los  títulos de 219 de sus dramas. 
         4.  La Dorotea (1632).  Una novela dialogada en cinco actos con poesía intercalada.  Cada acto concluye con un coro.  Tiene puntos de contacto con Las confesiones de Jean Jacques Rousseau.  Es obra autobiográfica, aunque obviamente estilizada.  Dorotea (Elena Osorio), cuyo esposo se ha ido al Nuevo Mundo, es amante del poeta don Fernando (Lope), quien es pobre en comparación con su esposo.  Teodora, la madre de Dorotea, y Gerarda, una Celestina, urgen a Dorotea a que acepte los favores de Don Bela, un indiano rico (el sobrino del cardenal Granvela).  Fernando se enoja y se retira a Sevilla.  Dorotea y Fernando se escriben y su amor sobrevive.  Fernando regresa a Madrid y tiene un duelo con don Bela, a quien hiere.  Pero Dorotea se enoja con Fernando por tener éste un amorío con Marfisa.  Dorotea entra en un convento.  Fernando se enlista en la Armada Invencible.  Esta obra es, en palabras de Lope, «la mas querida».  Segun Edwin S. Morby, el editor de esta novela, La Dorotea es «the richest, best-planned, most complex work, the one which best summarizes his capacities as a lyric poet, dramatist, and prose writer».
         5.  Novelas a Marcia Leonarda (1621-1624).  Escritas estas 4 novelas a petición de Marta de Nevares, quien se impresionó mucho con el éxito de Cervantes en el género de la novela corta.  Son novelas epistolares y no muy buenas.  Lope dijo que escribió estas novelas «a petición de Marta» y que no tenía interés en hacerse novelista.

    II. Poesía narrativa:
         1.  La Dragontea (Valencia, 1598).  Una epopeya de diez cantos escrita en octavas reales.  Narra las piraterías de Sir Francis Drake en las Islas Canarias, Puerto Rico y Panamá.  Concluye esta historia con el envenenamiento de Francis por sus propios secuaces en Puerto Bello (Panamá).  Expresa Lope en esta obra su odio por Isabel I de Inglaterra, Sir Francis Drake, John Hawkins (Juan Achines) y el protestantismo en general.  Se enorgullece también de que al invadir Cádiz, los ingleses perdieron 17.000 de los suyos.  No se vendió bien, ni siquiera en su tiempo.
         2.  El Isidro.  Obra en quintillas que glorifica la vida de San Isidro, santo patrón de Madrid.  Ocho ediciones en el siglo XVII.
         3.  La hermosura de Angélica (1602) (Madrid o Sevilla).  Escrita a imitación de Ariosto.  No muy popular.  No tiene sentido.  Angélica y Medrano.  En 1614, compuso Lope una obra dramática basada en esta, El premio de la hermosura.  Therés a beauty contest here, and Mr. & Ms. Universe get the throne of Seville. 
         4.  Jerusalén conquistada (1609), epopeya de 6.000 estrofas y dedicada a Felipe III.  Es la historia de la tercera cruzada (1187-1192).  Incluye a Alfonso VIII de Castilla, Ricardo Corazón de León de Inglaterra, y Philippe-Auguste de Francia.  Se basa en la Gerusalemme Liberata de Tasso.  Se publicó en 1609, 1611 y 1619, y después de nuevo en el siglo XVIII. 
         5.  La corona trágica.  La vida de María Estuardo (Mary Stuart, Queen of Scots), la reina católica por quien los españoles tenían cariño.  Consiste de 5.000 versos que glorifican a María Estuardo y vilifican a Isabel I.  Lope llama a Isabel «hiena, tigre, basilisco, Jezabel, Atropos y Semíramis».  Según Frances Hayes, biógrafa de Lope de Vega, "Protestant critics generally call the poem dull, intolerant, distorted; Catholic critics are usually more generous."  Al papa Urbano VIII le gustó mucho.  En efecto, la obra está dedicada a él.  Por esta razón le concedió el papa a Lope la cruz de la Orden de San Juan de Jerusalén y el título de doctor de teología. 
         6.  La gatomaquia (1634).  Poema burlesco de 7.800 versos de personajes gatunos.  El héroe, Micifuf, está enamorado de Zapaquilda.  El enemigo de Micifuf, Marramaquiz, con ayuda del mago Garfiñanto, trata de seducir a Zapaquilda tratando de darle celos.  Al fallar esta táctica, Marramaquiz secuestra a Zapaquilda durante la fiesta de bodas de ella y Micifuf.  Micifuf y los suyos atacan el castillo de Micifuf y libran a Zapaquilda con la ayuda del dios gatuno llamado Cattus ex machina.  Es obra popular, que se ha editado mas de 20 veces. 
         7.  El arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609), poema narrativo que expresa la teoría dramática de Lope y del teatro español de todo el Siglo de Oro.  Tiene esta obra puntos de contacto con la obra de Nicolas Boileau-Despréaux (L'Art poétique [The art of Poetry]) [1674] y con la de Alexander Pope (An Essay on Criticism) [1711], quienes también escribieron sus obras preceptistas en verso.
         8.  El laurel de Apolo (Madrid, 1630), enumeración de 280 poetas españoles y portugueses, y de 36 poetas italianos y franceses, y 24 hombres de genio de la antigüedad clásica, y nueve pintores españoles.  7.000 versos de elogios.  La mayoría de los poetas que incluye son mediocres.  No menciona a Juan de la Cueva, ni a Santa Teresa de Jesús, ni a San Juan de la Cruz.  Pero menciona sus ideas sobre la poesía, métrica, innovaciones italianas y el origen de ciertas formas métricas nacionales. 
         9.  Epístolas. 
         10.  Censuras & Aprobaciones de obras literarias. 

    III.  Poesía lírica:
         Obras de poesia lirica: Rimas (1604); Rimas sacras (1614); Rimas humanas y divinas (1634). 

    IV.  Poesía dramática:
         El famoso crítico Menéndez y Pelayo dividió las obras dramáticas lopescas en:
         1.  Dramas heroicos y de honor:  Temas de la historia nacional.  Personajes reales.  Ideas nacionalistas y democráticas.  Se idealiza a los campesinos rurales como en Fuenteovejuna (1612-14).  El héroe colectivo aparece en La Numancia (1585) de Cervantes y en Los persas de Esquilo (siglo V A.C.).  Otros dramas son Peribáñez y el comendador de Ocaña (1605-12), Los comendadores de Córdoba (1598) y El mejor alcalde el rey (1620-23).  El rey don Pedro en Madrid (1618). Audiencias del rey don Pedro (1613-20).  La estrella de Sevilla (1623), de Lope hasta 1920.  Y ahora de sabe Dios quien. 
         2.  Temas de honor y venganza.  Los comendadores de Córdoba, El médico de su honra, El alcalde de Zalamea, Las paces de los reyes y judía de Toledo (1610-12), sobre Alfonso VIII (1158-1214), drama imitado por Mira de Amescua, Diamante, y el austriaco Grillparzer.  El castigo sin venganza, basado en una novela de Bandello sobre el Duque de Ferrara: el drama de honor supuestamente más perfecto de Lope.  El castigo del discreto (1598-1601): el esposo pretende ser el amante de su esposa y le da una buena paliza al amante cuando hace éste su aparición.  Las ferias de Madrid (1585-89): el padre mata al esposo de su hija para que ella pueda casarse con el amante.  La locura por la honra (1610-12): el esposo mata a su esposa adúltera ya que no se atreve a enfrentarse con el amante.  El bastardo Mudarra (1612): una obra sangrienta basada en Los siete infantes de Lara del siglo X.  Durante una boda, uno de los infantes de Lara mata a un sirviente de Doña Lambra, quien se venga al hacer que los moros encarcelen a Gonzalo Bustos, padre de los infantes.  Cuando los infantes tratan de librar al padre, el tío de ellos [esposo de Doña Lambra] hace que los moros los degüellen y que le manden las cabezas de sus hijos al padre encarcelado.  Años después, Mudarra, el hijo bastardo de Gonzalo Bustos y Arlaja, una mora, venga la muerte de sus hermanos al matar a Ruy Velázquez y al quemar viva a Doña Lambra.  Hay puntos de contacto con una obra de Juan de la Cueva sobre este tema, y con la Electra de Sófocles y el King Lear de Shakespeare. 
         3.  Dramas de historia de España.  Las almenas de Toro (1612-13), única obra lopesca que trata el tema del Cid. 
    El mejor alcalde el rey (Alfonso VII).  El mejor mozo de España (sobre Fernando el Católico). El cerco de Santa Fe (Granada).
         4.  Dramas  basados en romances populares.  A finales del siglo XVI romances populares empezaron a ser publicados en España.  Tenían su origen en la edad media.  Son de tradición oral.  Romancero general (1600).  A los españoles les fascinaba oír los romances incompletos en los dramas.  Guillén de Castro escribió Las mocedades del CidEl caballero de Olmedo (1622), sobre tiempos de Juan II (1406-54). 
         5.  Dramas de asuntos extranjeros.  El duque de Viseo (Portugal) [1608-09].  Roma abrasada (1598-1600).  El gran duque de Moscovia (1606).  La reina Juana de Nápoles (1597-1603). 
         6.  Comedias de costumbres.  Estereotipos culturales españoles. El villano en su rincón (1614-1616), sobre la vida rural de Juan Labrador.  Tema de beatus ille, etc.  Castelvines y Monteses (1606-12), basada sobre una novela de Bandelo, utilizada por Shakespeare para su Romeo y Julieta.  En la obra de Lope los amantes terminan casándose y las familias quedan en paz.  Imitado por Tirso de Molina en Los amantes de Teruel, y por Hartzenbusch en el siglo XIX, Los novios de Hornachuelos
         7.  Comedias de capa y espada.  Dramas de aristocracia y alta burguesía, de intrigas amorosas, cómicas, sin venganzas sangrientas.  Lo opuesto de dramas de honor.  La noche de San Juan [The Midsummer Night] (1631), escrita en una hora.  Puesta en escena en el Río Manzanares de Madrid.  En la noche mágica del 24 de junio, mujeres alegres e independientes salen en busca de amor y de futuros esposos.  Comedias de enredo:  High intrigue.  Las mujeres son los personajes principales.  La dama boba (1613). Los melindres (extravagances) de Belisa (1608). Las bizarrías de Belisa (1634).  El perro del hortelano (1613) [The Dog in the Manger].  El acero de Madrid [1610].  La viuda valenciana (1604).  La mal casada (1610-15).
         9.  Dramas bucólicos (pastoriles).  De imitacion italiana renacentista.  La Arcadia de Sannazaro, las églogas de Juan del Encina y Garcilaso de la Vega, la Diana de Jorge de Montemayor, etc. El pastor Fido (1585). 
         10.  Asuntos mitológicos.  Las Metamorfosis de Ovidio.  Dramas cortesanos, para la alta aristocracia.  A veces los mismos reyes o nobles actuaban en ellas.  También llamadas Comedias de teatro, comedias de cuerpo, o comedias de ruido (situation plays), con finales de deus ex machina. Adonis y VenusEl vellocino de oro (1620). El laberinto de Creta (1612-15).
         11.  Dramas religiosos Para fiestas religiosas.  La creación del mundo (1631-35).  La hermosa Ester (1610).  Barlaan y Josafat (1611) [sobre Buda].  El divino africano (1610), sobre la vida de San Agustín.  San Isidro de Madrid (1604-06). San Diego de Alcalá (1613).  También tiene autos sacramentales como El tirano castigado


    Notas sobre el drama de Lope de Vega:

       En las 2 últimas decadas del siglo XVI hay dos tendencias en el teatro español:

    • La popular, representada por Lope de Rueda y Juan de la Cueva.
    • La clasica, representada por Cristóbal de Virués y Lupercio leonardo de Argensola.  Llegó el teatro español a su cúspide con Lope de Vega, quien le dio su forma definitiva. 
         Escribió Lope unas 1.500 obras dramáticas, según cálculos suyos, aparte de 3 novelas, 4 cuentos largos, 9 epopeyas, 3 poemas didácticos y 3.000 sonetos.  Según Juan Pérez de Montalbán, íntimo amigo suyo, Lope escribió 1.800 dramas, aparte de sus autos sacramentales.  Según cálculos más recientes, se piensa que en efecto escribió entre 700 a 800 obras.  Creó entre 17.000 a 20.000 personajes.  Según opinión de Ezra Pound, había en Lope diez mentes brillantes en un sólo cuerpo.  100 de sus comedias fueron escritas en 24 horas.  600 de sus comedias aparecieron en un catálogo de Lope, El peregrino en su patria.  Sus obras dramáticas fueron publicadas como sueltas (single editions) o en Partes.  Entre 1604-1647 las comedias de Lope aparecieron en 25 partes. 
         Lope es bueno para intrigas y para caracterizar a las mujeres.  Diálogo vivido.  Situaciones intensas.  Dicción poética.  Sin abusos estilísticos.  Versificación que fluye. 
         Mejor que Lope en la caracterizacion fue Tirso de Molina; en valores éticos Alarcón; y en estructura dramática Calderón.
          Los temas principales de sus obras son los de honor, amor, patriotismo y religión.  La familia también es muy importante, sobre todo en dramas de honor.  Al ser amenazada la honra de una familia por medio de una intriga amorosa, el padre, el hermano, el esposo, o un tío está a cargo de solucionar el problema del honor.  Una gran diferencia entre el teatro español y el italiano renacentista es que el italiano imitó comedias griegas y latinas mientras que los españoles se orientaron más hacia lo nacional propio.
         En en Siglo de Oro hubo como 100 dramaturgos que escribieron miles de dramas, de los cuales todavía existen 2000.  El drama español del siglo XVII es tan importante en calidad dramática como el teatro clásico  griego, el teatro neoclásico francés y el teatro isabelino inglés.  También es más extenso en obras dramáticas que los susodichos.


    Poesía:

    Lope de Vega: Romance: A Filis (XII): 

     Hortelano era Belardo
     de las huertas de Valencia,
     que los trabajos obligan
     a lo que el hombre no piensa.

     Pasado el hebrero loco,
     flores para mayo siembra,
     que quiere que su esperanza
     dé fruto a la primavera.

     El trébol para las niñas
     pone al lado de la huerta,
     porque la fruta de amor
     de las tres hojas aprenda.

     Albahacas amarillas,
     a partes verdes y secas,
     trasplanta para casadas
     que pasan ya de los treinta;

     y para las viudas pone
     muchos lirios y verbena,
     porque lo verde del alma
     encubre la saya negra.

     Torongil para muchachas
     de aquellas que ya comienzan
     a deletrear mentiras,
     que hay poca verdad en ellas.

     El apio a las opiladas,
     y a las preñadas almendras;
     para melindrosas cardos
     y ortigas para las viejas.

     Lechugas para briosas
     que cuando llueve se queman,
     mastuerzo para las frías,
     y ajenjos para las feas.

     De los vestidos que un tiempo
     trujo en la Corte, de seda,
     ha hecho para las aves
     un espantajo de higuera.

     Las lechuguillazas grandes,
     almidonadas y tiesas,
     y el sombrero boleado
     que adorna cuello y cabeza;

     y sobre un jubón de raso
     la más guarnecida cuera,
     sin olvidarse las calzas
     españolas y tudescas.

     Andando regando un día,
     vióle en medio de la higuera
     y riéndole de velle,
     le dice desta manera:

     «—¡Oh ricos despojos
     de mi edad primera
     y trofeos vivos
     de esperanzas muertas!

     ¡Qué bien parecéis
     de dentro y de fuera,
     sobre que habéis dado
     fin a mi tragedia!

     ¡Galas y penachos
     de mi soldadesca,
     un tiempo colores
     y agora tristeza!

     Un día de Pascua
     os llevé a mi aldea,
     por galas costosas,
     invenciones nuevas.

     Desde su balcón
     me vio una doncella,
     con el pecho blanco
     y la ceja negra.

     Dejóse burlar,
     caséme con ella,
     que es bien que se paguen
     tan honrosas deudas.

     Supo mi delito
     aquella morena
     que reinaba en Troya
     cuando fue mi reina.

     Hizo de mis cosas
     una grande hoguera,
     tomando venganza
     en plumas y letras—».

    *** 

    Lope de Vega: Romance: A Belisa: II: 

    «—Mira, Zaide, que te digo 
    que no pases por mi calle, 
    no hables con mis mujeres, 
    ni con mis cautivos trates, 

    no preguntes en qué entiendo 
    ni quien viene a visitarme, 
    qué fiestas me dan contento 
    ni qué colores me aplacen; 

    basta que son por tu causa 
    las que en el rostro me salen, 
    corrida de haber mirado 
    moro que tan poco sabe. 

    Confieso que eres valiente, 
    que hiendes, rajas y partes, 
    y que has muerto más cristianos 
    que tienes gotas de sangre; 

    que eres gallardo ginete, 
    que danzas, cantas y tañes, 
    gentilhombre, bien criado 
    cuanto puede imaginarse; 

    blanco, rubio por extremo, 
    señalado entre linajes, 
    el gallo de los bravatos, 
    la nata de los donaires; 

    que pierdo mucho en perderte 
    y gano mucho en ganarte, 
    y que si nacieras mudo 
    fuera posible adorarte; 

    mas por ese inconviniente 
    determino de dejarte, 
    que eres pródigo de lengua 
    y amargan tus liviandades; 

    habrá menester ponerte 
    la que quisiere llevarte 
    un alcázar en los pechos 
    y en los labios un alcaide. 

    Mucho pueden con las damas 
    los galanes de tus partes, 
    porque los quieren briosos, 
    que hiendan y que desgarren; 

    mas con esto, Zaide amigo, 
    si algún banquete les hacen 
    del plato de sus favores 
    quieren que coman y callen. 

    Costoso me fue el que heciste; 
    que dichoso fueras, Zaide, 
    si conservarme supieras 
    como supiste obligarme. 

    Mas no bien saliste apenas 
    de los jardines de Atarfe, 
    cuando heciste de la mía 
    y de tu desdicha alarde. 

    A un morillo mal nacido 
    he sabido que enseñaste 
    la trenza de mis cabellos 
    que te puse en el turbante. 

    No quiero que me la vuelvas, 
    ni que tampoco la guardes, 
    mas quiero que entiendas, moro, 
    que en mi desgracia la traes. 

    También me certificaron 
    cómo le desafiaste 
    por las verdades que dijo, 
    que nunca fueran verdades. 

    De mala gana me río; 
    ¡qué donoso disparate! 
    no guardaste tu secreto 
    ¿y quieres que otro lo guarde? 

    No puedo admitir disculpa, 
    otra vez torno [a] avisarte 
    que ésta será la postrera 
    que te hable y que me hables—». 

    Dijo la discreta Zaida 
    al gallardo Abencerraje, 
    y al despedirse replica 
    «Quien tal hace, que tal pague».

    *** 

    Lope de Vega: Canciones populares: Canción de velador:  

    –Velador que el castillo velas, 
    vélale bien y mira por ti,
    que velando en él me perdí. 
    –Mira las campadas llenas 
    de tanto enemigo armado. 
    –Ya estoy, amor, desvelado 
    de velar en las almenas.
    Ya que las campanas suenas, 
    toma ejemplo y mira en mí 
    que velando en él me perdí.

    *** 

    Lope de Vega: Cantar de siega:  

    Blanca me era yo 
    cuando entré en la siega; 
    diome el sol y ya soy morena. 
    Blanca solía yo ser 
    antes que a segar viniese 
    mas no quiso el sol que fuese 
    blanco el fuego en mi poder. 
    Mi edad al amanecer 
    era lustrosa azucena; 
    ¡o  diome el sol y ya soy morena!

    *** 

    Lope de Vega: Serranas: I:  

      Reverencia os hago,  
      linda vizcaína,  
      que no hay en Vitoria  
      doncella más linda.  
      Llevaisla del alma  
      que esos ojos mira  
      y esas blancas tocas  
      son prisiones ricas.  
      Más preciara haceros,  
      mi querida amiga,  
      que vencer los moros  
      que a Navarra lidian.  
      -Id con Dios, el conde,  
      mirad que soy niña,  
      y he miedo a los hombres  
      que andan en la villa.  
      Si me ve mi madre,  
      a fe que me riña.  
      Yo no trato en almas,  
      sino en almohadillas.  
      -Dadme vuestra mano;  
      vámonos, mi vida,  
      a la mar, que tengo  
      cuatro naves mías.  
      -¡Ay Dios, que me fuerzan!  
      ¡Ay Dios, que me obligan!  
      Tómala en los brazos  
      y a la mar camina.

    *** 

    Lope de Vega: Serrana II:  

    A caza va el caballero
    por los montes de París,
    la rienda en la mano izquierda
    y en la derecha el neblí.

    Pensando va en su señora,
    que no la ha visto al partir,
    porque como era casada
    estaba su esposo allí.

    Como va pensando en ella,
    olvidado se ha de sí;
    los perros siguen las sendas
    entre hayas y peñas mil.

    El caballo va a su gusto
    que no lo quiere regir.
    Cuando vuelve el caballero
    hallóse de un monte al fin;
    volvió la cabeza al valle,
    y vio una dama venir,
    en el vestido serrana,
    y en el rostro serafín.

    ?Por el montecico sola
    ¿cómo iré?
    ¡Ay Dios, si me perderé!

    ¿Cómo iré triste, cuitada,
    de aquel ingrato dejada?
    Sola triste, enamorada,
    ¿dónde iré?
    ¡Ay Dios, si me perderé!

    ?¿Dónde vais, serrana bella,
    por este verde pinar?
    Si soy hombre y voy perdido
    mayor peligro lleváis.

    ?Aquí cerca, caballero,
    me ha dejado mi galán
    por ir a matar un oso
    que ese valle abajo está.

    ?¡Oh, mal haya el caballero
    en el monte Allubricán
    que a solas deja su dama
    por matar un animal!

    ?Si os place, señora mía,
    volved conmigo al lugar,
    y porque llueve, podréis
    cubriros con mi gabán.

    Perdido se han en el monte
    con la mucha obscuridad;
    al pie de una parda peña
    el alba aguardando están;
    la ocasión y la ventura
    siempre quieren soledad.

    *** 

    Lope de Vega: Maya: I:  

     En las mañanicas
     del mes de mayo
     cantan los ruiseñores,
     retumba el campo.

     En las mañanicas,
     como son frescas,
     cubren los ruiseñores
     las alamedas.

     Ríense las fuentes
     tirando perlas
     a las florecillas
     que están más cerca.

     Vístense las plantas
     de varias sedas
     que sacar colores
     poco les cuesta.

     Los campos alegran
     tapetes varios,
     cantan los ruiseñores,
     retumba el campo.

    Sale el mayo hermoso
     con los frescos vientos
     que le ha dado marzo
     de céfiros bellos
     Las lluvias de abril
     flores le trujeron
     púsose guirnaldas
     en rojos cabellos
     Los que no amaban a buscarlo fueron
     Y luego que vinieron
     mañanas de mayo
     cantan los ruiseñores
     Retumba el campo.

    *** 

    Lope de Vega: Letras varias: V: 

     Claros aires de Valencia
     que dais a la mar embates,
     a sus verdes plantas flores,
     a sus naranjos azahares;
     huéspedes frescos de abril,
     Instrumentos de sus aves,
     Campanitas del amor
     Que despertáis los amantes,
     Llevad mis suspiros,
     Aires suaves
     Al azahar de unas manos
     Que en ellas nacen.

    *** 

    Lope de Vega: Letras varias VII:  

    No ser, Lucinda, tus bellas
    niñas formalmente estrellas,
    bien puede ser;

    pero que en su claridad 
    no tengan cierta deidad, 
    no puede ser.
     
    Que su boca celestial 
    no sea el mismo coral, 
    bien puede ser;
     
    mas que no exceda la rosa
    en ser roja y olorosa,
    no puede ser.
     
    Que no sea el blanco pecho
    de nieve o cristales hecho,
    bien puede ser;
     
    mas que no exceda en blancura 
    cristales y nieve pura, 
    no puede ser.
     
    Que no sea sol ni Apolo, 
    ángel puro y fénix solo,
    bien puede ser;
     
    pero que de ángel no tenga 
    lo que con ángel convenga, 
    no puede ser.
     
    Que no sean lirios sus venas
    ni sus manos azucenas,
    bien puede ser;
     
    mas que en ellas no se vean 
    cuantas gracias se desean, 
    no puede ser.

    *** 

    Lope de Vega: Letras varias IX:  

     Si os partiéredes al alba
     quedito, pasito, amor,
     no espantéis al ruiseñor.

     Si os levantáis de mañana
     de los brazos que os desean,
     porque en los brazos no os vean
     de alguna envidia liviana,
     pisad con planta de lana
     quedito, pasito, amor,
     no espantéis al ruiseñor.

    *** 

    Lope de Vega: Letrillas jocosas: «Mariquita me llaman»;      

    *** 

    Lope de Vega: Canción de San Juan: II:  

    Íbase la niña, 
    noche de San Juan, 
    a coger los aires 
    al fresco del mar. 
    Miraba los remos 
    que remando van 
    cubiertos de flores, 
    flores de azahar. 
    Salió un caballero 
    por el arenal, 
    dijérale amores, 
    cortés y galán. 
    Respondió la esquiva, 
    quísola abrazar, 
    con temor que tiene 
    huyendo se va. 
    Salióle al camino 
    otro por burlar, 
    las hermosas manos 
    le quiere tomar.
    Entre estos desvíos 
    perdidos se han 
    sus ricos zarcillos; 
    vanlos a buscar. 

    «¡Dejadme llorar, 
    orillas del mar!»
    «¡Por aquí, por allí los vi, 
    por aquí deben de estar!» 

    Lloraba la niña, 
    no los puede hallar, 
    danle para ellos, 
    quiérenla engañar. 
     
    «¡Dejadme llorar, 
    orillas del mar!»
    «¡Por aquí, por allí los vi, 
    por aquí deben de estar!»
     
    «Tomad, niña, el oro 
    y no lloréis más, 
    que todas las niñas 
    nacen en tomar, 
    que las que no toman 
    después llorarán
    el no haber tomado 
    en su verde edad».

    *** 

    Lope de Vega: Seguidillas de la noche de San Juan: I: «Salen de Valencia»; 

    *** 

    Lope de Vega: Seguidillas de la noche de San Juan: II: «Vamos a la playa»; 

    *** 

    Lope de Vega: Sonetos: Rimas humanas (1602): I:  

    Versos de amor, conceptos esparcidos, 
    engendrados del alma en mis cuidados, 
    partos de mis sentidos abrasados, 
    con más dolor que libertad nacidos; 

    expósitos al mundo, en que perdidos, 
    tan rotos anduvistes y trocados, 
    que sólo donde fuistes engendrados 
    fuérades por la sangre conocidos; 

    pues que le hurtáis el laberinto a Creta, 
    a Dédalo los altos pensamientos, 
    la furia al mar, las llamas al abismo, 

    si aquel áspid hermoso nos aceta, 
    dejad la tierra, entretened los vientos, 
    descansaréis en vuestro centro mismo.

    *** 

    Lope de Vega: Sonetos: Rimas humanas (1602): XIV:  

     Vierte racimos la gloriosa palma,
     y sin amor se pone estéril luto;
     Dafnes se queja en su laurel sin fruto,
     Narciso en blancas hojas se desalma.

     Está la tierra sin la lluvia en calma,
     viles hierbas produce el campo enjuto,
     porque nunca el Amor pagó tributo,
     gime en su piedra de Anaxarte el alma.

     Oro engendra al amor de agua y de arenas,
     porque las conchas aman el rocío,
     quedan de perlas orientales llenas.

     No desprecies, Lucinda hermosa, el mío,
     que al trasponer del sol, las azucenas
     pierden el lustre, y nuestra edad el brío.

    *** 

    Lope de Vega: Sonetos: Rimas humanas (1602): LXI:  

    Ir y quedarse, y con quedar partirse, 
    partir sin alma, y ir con alma ajena, 
    oír la dulce voz de una sirena 
    y no poder del árbol desasirse; 

    arder como la vela y consumirse, 
    haciendo torres sobre tierna arena; 
    caer de un cielo, y ser demonio en pena, 
    y de serlo jamás arrepentirse; 

    hablar entre las mudas soledades, 
    pedir prestada sobre fe paciencia, 
    y lo que es temporal llamar eterno; 

    creer sospechas y negar verdades, 
    es lo que llaman en el mundo ausencia, 
    fuego en el alma, y en la vida infierno.

    *** 

    Lope de Vega: Sonetos: Rimas humanas (1602): LXXI: De Europa y Júpiter:  

        Pasando el mar el engañoso toro, 
    volviendo la cerviz, el pie besaba 
    de la llorosa ninfa, que miraba 
    perdido de las ropas el decoro. 
       Entre las aguas y las hebras de oro, 
    ondas el fresco viento levantaba, 
    a quien, con los suspiros ayudaba 
    del mal guardado virginal tesoro. 
       Cayéronsele a Europa de las faldas 
    las rosas al decirle el toro amores 
    y ella con el dolor de sus guirnaldas, 
       dicen que lleno el rostro de colores, 
    en perlas convirtió sus esmeraldas, 
    y dijo: «¡Ay triste yo!, ¡perdí las flores!».

    *** 

    Lope de Vega: Sonetos: Rimas humanas (1602): LXXVIII: Al triunfo de Judit:  

     Cuelga sangriento de la cama al suelo
     el hombro diestro del feroz tirano,
     que opuesto al muro de Betulia en vano,
     despidió contra sí rayos al cielo.

     Revuelto con el ansia el rojo velo
     del pabellón a la siniestra mano,
     descubre el espectáculo inhumano
     del tronco horrible, convertido en hielo.

     Vertido Baco, el fuerte arnés afea
     los vasos y la mesa derribada,
     duermen las guardas, que tan mal emplea;

     y sobre la muralla coronada
     del pueblo de Israel, la casta hebrea
     con la cabeza resplandece armada.

    *** 

    Lope de Vega: Sonetos: Rimas humanas (1602): A la noche:  

    Noche, fabricadora de embelecos,
     loca, imaginativa, quimerista,
     que muestras al que en ti su bien conquista
     los montes llanos y los mares secos;

    habitadora de cerebros huecos,
     mecánica, filósofa, alquimista,
     encubridora vil, lince sin vista,
     espantadiza de tus mismos ecos:

    la sombra, el miedo, el mal se te atribuya,
     solícita, poeta, enferma, fría,
     manos del bravo y pies del fugitivo.

    Que vele o duerma, media vida es tuya:
     si velo, te lo pago con el día,
     y si duermo, no siento lo que vivo.

    *** 

    Lope de Vega: Sonetos: Rimas humanas (1602): CLXXXVIII:  

    Suelta mi manso, mayoral extraño,
     pues otro tienes de tu igual decoro,
     deja la prenda que en el alma adoro,
     perdida por tu bien y por mi daño.

     Ponle su esquila de labrado estaño,
     y no le engañen tus collares de oro,
     toma en albricias este blanco toro,
     que a las primeras hierbas cumple un año.

     Si pides señas, tiene el vellocino
     pardo, encrespado, y los ojuelos tiene
     como durmiendo en regalado sueño.

     Si piensas que no soy su dueño, Alcino,
     suelta, y verásle si a mi choza viene,
     que aun tienen sal las manos de su dueño.

    *** 

    Lope de Vega: Sonetos: Rimas humanas (1602): CLXXXIX:  

       Querido manso mío, que venistes 
    por sal mil veces junto aquella roca, 
    y en mi grosera mano vuestra boca 
    y vuestra lengua de clavel pusistes, 
       ¿por qué montañas ásperas subistes 
    que tal selvatiquez el alma os toca? 
    ¿Qué furia os hizo condición tan loca 
    que la memoria y la razón perdistes? 
       Paced la anacardina, porque os vuelva 
    de ese cruel y interesable sueño, 
    y no bebáis del agua del olvido. 
       Aquí está vuestra vega, monte y selva; 
    yo soy vuestro pastor, y vos mi dueño; 
    vos mi ganado, y yo vuestro perdido.

    *** 

    Lope de Vega: Sonetos: Rimas humanas (1602): CXCI:  

    Es la mujer del hombre lo más bueno,
    y locura decir que lo más malo,
    su vida suele ser y su regalo,
    su muerte suele ser y su veneno.

    Cielo a los ojos, cándido y sereno,
    que muchas veces al infierno igualo,
    por raro al mundo su valor señalo,
    por falso al hombre su rigor condeno.

    Ella nos da su sangre, ella nos cría,
    no ha hecho el cielo cosa más ingrata:
    es un ángel, y a veces una arpía.

    Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
    y es la mujer al fin como sangría,
    que a veces da salud, y a veces mata.

    *** 

    Lope de Vega: Rimas sacras (1614): I:  

    Cuando me paro a contemplar mi estado, 
    y a ver los pasos por donde he venido, 
    me espanto de que un hombre tan perdido 
    a conocer su error haya llegado. 

    Cuando miro los años que he pasado, 
    la divina razón puesta en olvido, 
    conozco que piedad del cielo ha sido 
    no haberme en tanto mal precipitado. 

    Entré por laberinto tan extraño, 
    fiando al débil hilo de la vida 
    el tarde conocido desengaño; 

    mas de tu luz mi escuridad vencida, 
    el monstro muerto de mi ciego engaño, 
    vuelve a la patria, la razón perdida.

    *** 

    Lope de Vega: Rimas sacras (1614): XIV:  

    Pastor que con tus silbos amorosos 
    me despertaste del profundo sueño, 
    Tú que hiciste cayado de ese leño, 
    en que tiendes los brazos poderosos, 

    vuelve los ojos a mi fe piadosos, 
    pues te confieso por mi amor y dueño, 
    y la palabra de seguirte empeño, 
    tus dulces silbos y tus pies hermosos. 

    Oye, pastor, pues por amores mueres, 
    no te espante el rigor de mis pecados, 
    pues tan amigo de rendidos eres. 

    Espera, pues, y escucha mis cuidados, 
    pero ¿cómo te digo que me esperes, 
    si estás para esperar los pies clavados?

    *** 

    Lope de Vega: Rimas sacras (1614): XVIII

    ¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras? 
     ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, 
     que a mi puerta, cubierto de rocío, 
     pasas las noches del invierno oscuras? 

    ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras, 
     pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío, 
     si de mi ingratitud el hielo frío 
     secó las llagas de tus plantas puras! 

    ¡Cuántas veces el ángel me decía: 
     «Alma, asómate ahora a la ventana, 
     verás con cuánto amor llamar porfía»! 

    ¡Y cuántas, hermosura soberana, 
     «Mañana le abriremos», respondía, 
     para lo mismo responder mañana!

    *** 

    Lope de Vega: Rimas sacras (1614): XLVI:  

    No sabe qué es amor quien no te ama,
     celestial hermosura, esposo bello,
     tu cabeza es de oro, y tu cabello
     como el cogollo que la palma enrama.

     Tu boca como lirio, que derrama
     licor al alba; de marfil tu cuello;
     tu mano el torno y en su palma el sello
     que el alma por disfraz jacintos llama.

     ¡Ay Dios!, ¿en qué pensé cuando, dejando
     tanta belleza y las mortales viendo,
     perdí lo que pudiera estar gozando?

     Mas si del tiempo que perdí me ofendo,
     tal prisa me daré, que un hora amando
     venza los años que pasé fingiendo.

    *** 

    Lope de Vega: La Circe (1624): XXXII

    De la abrasada eclíptica que ignora
     intrépido corrió las líneas de oro
     mozo infeliz, a quien el verde coro
     vió sol, rayo tembló, difunto llora.

     Centellas, perlas no, vertió el aurora,
     llamas el pez austral, bombas el toro,
     etnas la nieve del Atlante moro,
     la mar incendios y cenizas Flora.

     Así me levanté, y a la presencia
     llegué de un sol; así también me asombra
     cayendo en noche eterna de su ausencia.

     Así a los dos el Po Faetontes nombra,
     pero muertos con esta diferencia,
     que él quiso ser el sol y yo la sombra.

    *** 

    Lope de Vega. Triunfos divinos: Temores en el favor:  

    Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro,
    y la cándida víctima levanto,
    de mi atrevida indignidad me espanto
    y la piedad de vuestro pecho admiro.

    Tal vez el alma con temor retiro,
    tal vez la doy al amoroso llanto;
    que arrepentido de ofenderos tanto,
    con ansias temo y con dolor suspiro.

    Volved los ojos, a mirarme, humanos,
    que por las sendas de mi error siniestras
    me despeñaron pensamientos vanos;

    no sean tantas las miserias nuestras
    que a quien os tuvo en sus indignas manos
    vos le dejéis de las divinas vuestras.

    *** 

    Lope de Vega. El laurel de Apolo (1630): 

    --Boscán, tarde llegamos. ¿Hay posada?
    --Llamad desde la posta, Garcilaso.
    --¿Quién es? --Dos caballeros del Parnaso.
    --No hay donde nocturnar palestra armada. 

    --No entiendo lo que dice la criada.
    Madona, ¿qué decís? --Que afecten paso,
    que obstenta limbos el mentido ocaso
    y el sol depinge la porción rosada.

    --¿Estás en ti , mujer? --Negóse al tino
    el ambulante huésped. --¡Que en tan poco
    tiempo tal lengua entre cristianos haya!

    Boscán, perdido habemos el camino;
    preguntad por Castilla, que estoy loco
    o no habemos salido de Vizcaya.

    *** 

    Lope de Vega. La Dorotea (1632):

    Canta pájaro amante en la enramada
     selva a su amor, que por el verde suelo
     no ha visto al cazador que con desvelo
     le está escuchando, la ballesta armada.

     Tirale, yerra. Vuela, y la turbada
     voz en el pico transformada en yelo,
     vuelve, y de ramo en ramo acorta el vuelo
     por no alejarse de la prenda amada.

     Desta suerte el amor canta en el nido;
     mas luego que los celos que recela
     le tiran flechas de temor de olvido,

     huye, teme, sospecha, inquiere, cela,
     y hasta que ve que el cazador es ido,
     de pensamiento en pensamiento vuela.

    *** 

    Lope de Vega. Soneto de repente:  

    Un soneto me manda hacer Violante 
    que en mi vida me he visto en tanto aprieto; 
    catorce versos dicen que es soneto; 
    burla burlando van los tres delante. 

    Yo pensé que no hallara consonante, 
    y estoy a la mitad de otro cuarteto; 
    mas si me veo en el primer terceto, 
    no hay cosa en los cuartetos que me espante. 

    Por el primer terceto voy entrando, 
    y parece que entré con pie derecho, 
    pues fin con este verso le voy dando. 

    Ya estoy en el segundo, y aun sospecho 
    que voy los trece versos acabando; 
    contad si son catorce, y está hecho.

    *** 

    Lope de Vega. La Arcadia: Canción III (1598): 

    ¡Oh libertad preciosa,
     no comparada al oro
     ni al bien mayor de la espaciosa tierra!
     Más rica y más gozosa
     que el precioso tesoro
     que el mar del Sur entre su nácar cierra,
     con armas, sangre y guerra,
     con las vidas y famas,
     conquistado en el mundo;
     paz dulce, amor profundo,
     que el mal apartas y a tu bien nos llamas,
     en ti sola se anida
     oro, tesoro, paz, bien, gloria y vida.

     Cuando de las humanas
     tinieblas vi del cielo
     la luz, principio de mis dulces días,
     aquellas tres hermanas
     que nuestro humano velo
     tejiendo llevan por inciertas vías,
     las duras penas mías
     trocaron en la gloria
     que en libertad poseo,
     con siempre igual deseo,
     donde verá por mi dichosa historia
     quien más leyere en ella
     que es dulce libertad lo menos della.

     Yo, pues, señor exento,
     de esta montaña y prado,
     gozo la gloria y libertad que tengo.
     Soberbio pensamiento
     jamás ha derribado
     la vida humilde y pobre que entretengo;
     cuando a las manos vengo
     con el muchacho ciego,
     haciendo rostro embisto,
     venzo, triunfo y resisto
     la flecha, el arco, la ponzoña, el fuego,
     y con libre albedrío
     lloro el ajeno mal y canto el mío.

     Cuando el aurora baña
     con helado rocío
     de aljófar celestial el monte y prado,
     salgo de mi cabaña
     riberas de este río,
     a dar el nuevo pasto a mi ganado;
     y cuando el sol dorado
     muestra sus fuerzas graves,
     al sueño el pecho inclino
     debajo un sauce o pino,
     oyendo el son de las parleras aves,
     o ya gozando el aura
     donde el perdido aliento se restaura.

     Cuando la noche fría
     con su estrellado manto
     el claro día en su tiniebla encierra,
     y suena en la espesura
     el tenebroso canto
     de los noturnos hijos de la tierra,
     al pie de aquesta sierra
     con rústicas palabras
     mi ganadillo cuento;
     y el corazón contento
     del gobierno de ovejas y de cabras,
     la temerosa cuenta
     del cuidadoso rey me representa.

     Aquí la verde pera
     con la manzana hermosa
     de gualda y roja sangre matizada,
     y de color de cera
     la cermeña olorosa
     tengo, y la endrina de color morada;
     aquí de la enramada
     parra que al olmo enlaza,
     melosas uvas cojo;
     y en cantidad recojo,
     al tiempo que las ramas desenlaza
     el caluroso estío,
     membrillos que coronan este río.

     No me da discontento
     el hábito costoso
     que de lascivo el pecho noble inflama
     es mi dulce sustento
     del campo generoso
     estas silvestres frutas que derrama;
     mi regalada cama
     de blandas pieles y hojas
     que algún rey la envidiara;
     y de ti, fuente clara,
     que bullendo el arena y agua arrojas,
     esos cristales puros,
     sustentos pobres, pero bien seguros.

     Estése el cortesano
     procurando a su gusto
     la blanda cama y el mejor sustento;
     bese la ingrata mano
     del poderoso injusto,
     formando torres de esperanza al viento;
     viva y muera sediento
     por el honroso oficio,
     y goce yo del suelo
     al aire, al sol y al hielo,
     ocupado en mi rústico ejercicio;
     que más vale pobreza
     en paz que en guerra mísera riqueza.

     Ni temo al poderoso
     ni al rico lisonjeo,
     ni soy camaleón del que gobierna;
     ni me tiene envidioso
     la ambición y deseo
     de ajena gloria ni de fama eterna.
     Carne sabrosa y tierna,
     vino aromatizado,
     pan blanco de aquel día,
     en prado, en fuente fría,
     halla un pastor con hambre fatigado;
     que el grande y el pequeño
     somos iguales lo que dura el sueño.

    *** 

    Lope de Vega. Los pastores de Belén (1612): Romance VIII:  

    La Niña a quien dijo el Ángel
     que estaba de gracia llena,
     cuando de ser de Dios madre
     le trujo tan altas nuevas,

     ya le mira en un pesebre,
     llorando lágrimas tiernas,
     que obligándose a ser hombre,
     también se obliga a sus penas.

     ¿Qué tenéis, dulce Jesús?,
     le dice la Niña bella;
     ¿tan presto sentís mis ojos
     el dolor de mi pobreza?

     Yo no tengo otros palacios
     en que recibiros pueda,
     sino mis brazos y pechos,
     que os regalan y sustentan.

     No puedo más, amor mío,
     porque si yo más pudiera,
     vos sabéis que vuestros cielos
     envidiaran mi riqueza.

     El niño recién nacido
     no mueve la pura lengua,
     aunque es la sabiduría
     de su eterno Padre inmensa.

     Mas revelándole al alma
     de la Virgen la respuesta,
     cubrió de sueño en sus brazos
     blandamente sus estrellas.

     Ella entonces desatando
     la voz regalada y tierna,
     así tuvo a su armonía
     la de los cielos suspensa.

     Pues andáis en las palmas,
     Ángeles santos,
     que se duerme mi niño,
     tened los ramos.
     Palmas de Belén
     que mueven airados
     los furiosos vientos
     que suenan tanto.
     No le hagáis ruido,
     corred más paso,
     que se duerme mi niño,
     tened los ramos.

     El niño divino,
     que está cansado
     de llorar en la tierra
     por su descanso,
     sosegar quiere un poco
     del tierno llanto,
     que se duerme mi niño,
     tened los ramos.
     Rigurosos yelos
     le están cercando,
     ya veis que no tengo
     con qué guardarlo.

     Ángeles divinos
     que vais volando,
     que se duerme mi niño,
     tened los ramos.

    *** 

    Lope de Vega. La Dorotea (1632):  

    A mis soledades voy,
     de mis soledades vengo,
     porque para andar conmigo
     me bastan mis pensamientos.

     ¡No sé qué tiene la aldea
     donde vivo y donde muero,
     que con venir de mí mismo
     no puedo venir más lejos!

     Ni estoy bien ni mal conmigo;
     mas dice mi entendimiento
     que un hombre que todo es alma
     está cautivo en su cuerpo.

     Entiendo lo que me basta,
     y solamente no entiendo
     cómo se sufre a sí mismo
     un ignorante soberbio.

     De cuantas cosas me cansan,
     fácilmente me defiendo;
     pero no puedo guardarme
     de los peligros de un necio.

     El dirá que yo lo soy,
     pero con falso argumento,
     que humildad y necedad
     no caben en un sujeto.

     La diferencia conozco,
     porque en él y en mí contemplo,
     su locura en su arrogancia,
     mi humildad en su desprecio.

     O sabe naturaleza
     más que supo en otro tiempo,
     o tantos que nacen sabios
     es porque lo dicen ellos.

     Sólo sé que no sé nada,
     dijo un filósofo, haciendo
     la cuenta con su humildad,
     adonde lo más es menos.

     No me precio de entendido,
     de desdichado me precio,
     que los que no son dichosos,
     ¿cómo pueden ser discretos?

     No puede durar el mundo,
     porque dicen, y lo creo,
     que suena a vidrio quebrado
     y que ha de romperse presto.

     Señales son del jüicio
     ver que todos le perdemos,
     unos por carta de más
     otros por cartas de menos.

     Dijeron que antiguamente
     se fue la verdad al cielo;
     tal la pusieron los hombres
     que desde entonces no ha vuelto.

     En dos edades vivimos
     los propios y los ajenos:
     la de plata los extraños
     y la de cobre los nuestros.

     ¿A quién no dará cuidado,
     si es español verdadero,
     ver los hombres a lo antiguo
     y el valor a lo moderno?

     Dijo Dios que comería
     su pan el hombre primero
     con el sudor de su cara
     por quebrar su mandamiento,

     y algunos inobedientes
     a la vergüenza y al miedo,
     con las prendas de su honor
     han trocado los efectos.

     Virtud y filosofía
     peregrina como ciegos;
     el uno se lleva al otro,
     llorando van y pidiendo.

     Dos polos tiene la tierra,
     universal movimiento;
     la mejor vida el favor,
     la mejor sangre el dinero.

     Oigo tañer las campanas,
     y no me espanto, aunque puedo,
     que en lugar de tantas cruces
     haya tantos hombres muertos.

     Mirando estoy los sepulcros
     cuyos mármoles eternos
     están diciendo sin lengua
     que no lo fueron sus dueños.

     ¡Oh, bien haya quien los hizo,
     porque solamente en ellos
     de los poderosos grandes
     se vengaron los pequeños!

     Fea pintan a la envidia,
     yo confieso que la tengo
     de unos hombres que no saben
     quién vive pared en medio.

     Sin libros y sin papeles,
     sin tratos, cuentas ni cuentos,
     cuando quieren escribir
     piden prestado el tintero.

     Sin ser pobres ni ser ricos,
     tienen chimenea y huerto;
     no los despiertan cuidados,
     ni pretensiones, ni pleitos.

     Ni murmuraron del grande,
     ni ofendieron al pequeño;
     nunca, como yo, afirmaron
     parabién, ni pascua dieron.

     Con esta envidia que digo
     y lo que paso en silencio,
     a mis soledades voy,
     de mis soledades vengo.

    *** 

    Lope de Vega. La Dorotea (1632): VI:   

    ¡Pobre barquilla mía,
     entre peñascos rota,
     sin velas desvela,
     y entre las olas sola!

     ¿Adónde vas perdida?
     ¿Adónde, di, te engolfas?
     Que no hay deseos cuerdos
     con esperanzas locas.

     Como las altas naves,
     te apartas animosa
     de la vecina tierra,
     y al fiero mar te arrojas.

     Igual en las fortunas,
     mayor en las congojas,
     pequeña en la defensas,
     incitas a las ondas.

     Advierte que te llevan
     a dar entre las rocas
     de la soberbia envidia,
     naufragio de las honras.

     Cuando por las riberas
     andabas costa a costa,
     nunca del mar temiste
     las ira procelosas.

     Segura navegabas,
     que por la tierra propia
     nunca el peligro es mucho
     adonde el agua es poca.

     Verdad es que en la patria
     no es la virtud dichosa,
     ni se estima la perla
     hasta dejar la concha.

     Dirás que muchas barcas
     con el favor en popa,
     saliendo desdichadas,
     volvieron venturosas.

     No mires los ejemplos
     de las que van y tornan,
     que a muchas ha perdido
     la dicha de las otras.

     Para los altos mares
     no llevas, cautelosa,
     ni velas de mentiras,
     ni remos de lisonjas.

     ¿Quién te engañó, barquilla?
     Vuelve, vuelve la proa:
     que presumir de nave
     fortunas ocasiona.

     ¿Qué jarcias te entretejen?
     ¿Qué ricas banderolas
     azote son del viento
     y de las aguas sombra?

     ¿ en qué gavia descubres,
     del árbol alta copa,
     la tierra en perspectiva,
     del mar incultas orlas?

     ¿En qué celajes fundas
     que es bien echar la sonda,
     cuando, perdido el rumbo,
     erraste la derrota?

     Si te sepulta arena,
     ¿qué sirve fama heroica?
     Que nunca desdichados
     sus pensamientos logran.

     ¿Qué importa que te ciñan
     ramas verde o rojas,
     que en selvas de corales
     salados césped brota?

     Laureles de la orilla
     solamente coronan
     navíos de alto bordo
     que jarcias de oro adornan.

     No quieras que yo sea,
     por tu soberbia pompa,
     Faetonte de barqueros
     que los laureles lloran.

     Pasaron ya los tiempos
     cuando, lamiendo rosas,
     el céfiro bullía
     y suspiraba aromas.

     Ya fieros huracanes
     tan arrogantes soplan
     que, salpicando estrellas,
     del sol la frente mojan.

     Ya los valientes rayos
     de la vulcana forja,
     en vez de torres altas,
     abrasan pobres chozas.

     Contenta con tus redes,
     a la playa arenosa
     mojado me sacabas;
     pero vivo,¿qué importa?

     Cuando de rojo nácar
     se afeitaba la aurora,
     más peces te llenaban
     que ella lloraba aljófar.

     Al bello sol que adoro
     enjuta ya la ropa,
     nos daba una cabaña
     la cama de sus hojas.

     Esposo me llamaba,
     yo la llamaba esposa,
     parándose de envidia
     la celestial antorcha.

     Sin pleito, sin disgusto,
     la muerte nos divorcia;
     ¡ay de la pobre barca
     que en lágrima se ahoga!

     Quedad sobre la arena,
     inútiles escotas,
     que no ha menester velas
     quien a su bien torna.

     Si con eternas plantas
     las fijas luces doras,
     ¡oh dueño de mi barca!,
     y en dulce paz reposas.

     Merezca que le pidas
     al bien que eterno gozas
     que adonde estás me lleve,
     más pura y más hermosa.

     Mi honesto amor te obligue,
     que no es digna victoria
     para quejas humanas
     ser las deidades sordas.

     Mas, ¡ay!, que no me escuchas.
     pero la vida es corta:
     viviendo, todo falta;
     muriendo, todo sobra.


    Última actualización:
    20 de mayo de 2013