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JOSÉ ORTEGA Y GASSET:
(1883-1955): Sus obras más famosas son Meditaciones del Quijote (1914), España invertebrada (1921), La deshumanización del arte e ideas sobre la novela (1925), La rebelión de las masas (1930) e Historia como sistema (1941). Ortega niega que el ser humano esté constituido de esencias y declara que «Yo soy yo y mi circunstancia» (en Meditaciones del Quijote). El ser humano no debe ser definido en términos de alma, espíritu y razón. La razón en efecto no es parte de la existencia sino que se percibe sólo en relación con la realidad de la vida. Las matemáticas que, según Ortega, funcionan bien para revelar las leyes de la naturaleza, son inadecuadas para explicar las ciencias humanas de la sociología, la política o la historia. No hay «razón pura» sino «razón vital», ya que la realidad cambia constantemente, forzando la razón a cambiar asimismo. La «razón vital» se centra en la vida y es sólo una forma y función de la vida (o sea, la razón no es una categoría pura e independiente del mundo pero tampoco es un irracionalismo primitivo). El individuo humano no tiene una naturaleza fija en el mundo sino que es modelado por la historia. «La vida es un quehacer», no es algo dado esencialmente. O sea, la existencia precede cualquier esencia o categoría metafísica. Ya que la vida está en un eterno proceso de cambio, cada individuo debe formular lo que va a hacer y lo que va a ser. Cada uno de nosotros debe escoger dentro de varias posibilidades históricas. El individuo es así auténtico (el que se realiza a sí mismo) o inauténtico (el que no). El individuo debe tener creencias (hábitos) que en efecto hereda de su cultura, pero cuando estas creencias lo traicionan, debe crear las suyas: esto es filosofía. Su obra más famosa fuera de España es La rebelión de las masas, donde postula que la democracia es válida sólo dentro de los límites de la ley, pero no es un concepto que se pueda aplicar al arte, a la literatura, a la religión, a la educación, al gusto o al comportamiento social. O sea, según Ortega, cuando el «hombre-masa» trata de imponer su gusto indiscriminado y mediocre en las minorías selectas, esto resulta en la tiranía de las masas, una tiranía tan opresiva como cualquier otra tiranía política. La democracia es válida para Ortega sólo en términos jurídicos; pero no cuando trata de imponerse en otras áreas vitales: entonces nivela todo a un común denominador y crea cierto tipo de uniformidad anémica. El individuo debe superarse constantemente, ser un hombre selecto, para no ser «hombre-masa». La sociedad debe organizarse de tal forma que reconozca y valore no sólo los derechos legales de la mayoría sino también los privilegios de una selecta minoría (elitismo). |