GONZALO DE BERCEO 

Creación de A. Robert Lauer

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       Gonzalo de Berceo (ca. 1197-1264) es conocido como el primer poeta español (recuerden que las jarchas son anónimas o escritas por poetas árabes o judíos), se educó en el Monasterio de San Millán de la Cogolla (Comunidad Autonómica de la Rioja), en aquel tiempo un centro cultural y santuario famoso.  Su obra es esencialmente popular y devota.  Fue un predicador y moralizador preocupado por la piedad y fe de sus oyentes.  No es original en sus temas, ya que 24 de sus 25 exiemplos vienen de un libro en latín.   Su versificación es culta, de bella perfección mecánica; sus temas, obviamente religiosos; pero su inspiración es popular.  La épica popular de los juglares es ahora religión popular del clérigo; el héroe guerrero se ha hecho héroe espiritual.  Berceo describe la vida y costumbres de las gentes de su tiempo. 

EL MESTER DE CLERECÍA 
(mediados del XIII hasta finales del XIV)

       En el siglo XIII, nace el «mester de clerecía» (arte clerical), un arte cultivado por clérigos, o sea, cualquier hombre culto y letrado que poseyera una educación latino-eclesiástica.  Los nobles y los reyes de la edad media se preocupaban casi exclusivamente por la guerra y la política y con frecuencia ni sabían escribir. El saber se refugia pues en los monasterios y durante siglos es esencial patrimonio de los clérigosClerecía y saber se hacen sinónimos.  Los clérigos hasta este momento habían escrito sus obras en latín, pero debido al uso creciente de la lengua romance y al hecho de que cada día era menos el número de personas que podían entender el latín, los clérigos acaban por descender al cultivo de la lengua popular con el propósito de difundir entre las gentes el saber de sus bibliotecas.  Subsiguientemente, el público para el cual escribe Gonzalo de Berceo es en esencia el mismo para quien cantan los juglares.  Se trata pues de una poesía escrita para el pueblo, una poesía popular.  El clérigo piensa siempre en el público iletrado para quien escribe, y al cual se dirige a menudo con fórmulas juglarescas para pedir atención o para anunciar un descanso en la sesión de recitado público.  Pero el clérigo pretende sustituir el repertorio juglaresco, frecuentemente histriónico (dramático), por otros temas, si no precisamente de religión, por lo menos más elevados y nobles. 

     Los rasgos fundamentales del mester de clerecía son los siguientes:

  • Todos los poemas de este mester están escritos en estrofas de cuatro versos alejandrinos (el metro usado en Francia para cantar en la Edad Media los hechos de Alejandro Magno [Alexander the Great {336-323 AC}) de 14 sílabas (12 en Francia) divididos en hemistiquios de siete sílabas, con una sola rima consonante, que reciben el nombrre de tetrástrofo monorrimo, o cuaderna vía.  Según Menéndez Pidal, este tipo de forma métrica es procedente de Francia
  • El lenguaje de clerecía pretende ser mucho más cuidado y selecto que el de los juglares.  Pero, paradójicamente, como está escrito para que el pueblo lo entienda, el mester de clerecía relata sus historias en tono menos elevado que el de la épica, que tiende a levantar el tono narrativo de su relato. 
  • El mester de clerecía trata de temas eruditos del saber escrito al que no se tenía acceso sin una educación estudiosa, como la vida de Alejandro, o el Libro de Apolonio
  • Las primeras obras de clerecía suelen ser anónimas (con excepción de Berceo), impersonales, rígidas, y objetivas, con rima constante y fija.  En el siglo XIV aparecen obras personales (de autores conocidos) y de métrica variable (El libro de buen amor de Juan Ruiz), que incorporan ya sea la moralidad o el humor. 
  • El arte de clerecía es un arte comprometido (éngagé).  Sus fines fueron la enseñanza y la persuasión.  Es un arte erudito para difusión popular.

Alejandro Magno

GONZALO DE BERCEO (¿1196-1264?):

       Gonzalo de Berceo es el primer poeta español de nombre conocido y el más genuino representante del mester de clerecía.  Nació en Berceo (Comunidad Autonómica de La Rioja) y se educó en el monasterio benedictino de San Millán de la Cogolla, al cual estuvo agregado como clérigo seglar.  Todas las obras de Berceo son religiosas.  Tiene tres vidas de santos, tres poemas dedicados a la Virgen, incluso los Milagros de nuestra Señora, tres poemas de asunto religioso vario, y tres himnos. 
       Los Milagros de nuestra Señora (escritos entre 1246 y 1252; el manuscrito del siglo XIII se ha perdido) constituye la más importante y extensa obra de Berceo y se compone de 25 narraciones precedidas de una introducción alegórica.  Se trata de otros tantos milagros que verifica la Virgen en favor de sus devotos para salvar su alma o protegerlos de algún mal.  Sobre todos estos milagros existía en todos los países de la Europa medieval una abundantísima literatura latina.  En efecto, la colección que sirvió de modelo para Berceo contiene 24 de los 25 milagros relatados por Berceo y está en la Biblioteca de Copenhague (Dinamarca). Berceo añade el último y una introducción alegórica.  Sigue fielmente aún el orden del modelo utilizado.  Berceo entonces no inventa sino que sólo difunde en lengua romance las historias marianas escritas en latín.  Vulgariza, no crea.  El autor modifica, amplifica, y enriquece sus modelos, vistiéndolos con aspectos de las costumbres cotidianas de su región.  El propósito de Berceo es dar sabor de cosa próxima y vivida a lo que cuenta, precisamente por la condición de la gente sencilla a que se dirige.  Se esfuerza por ser gráfico y familiar, para lo cual recurre a comparaciones de prácticas de los labriegos, a locuciones campesinas, a nombres de utensilios domésticos, a refranes.  Berceo se incluye constantemente en la narración, usando la primera persona, y se refiere constantemente al público que lo oye.  Difiere así de la poesía clerical francesa, que carece de este tipo de confesión autobiográfica (son meros memoriales).  También se preocupa íntimamente de incorporar al espectador oyente para hacerlo parte del relato. 
       En los siglos XIX y XX, Berceo se convirtió en modelo de sencillez popular castellana entre los autores de la Generación del 98 y el Modernismo.  Pero lejos de ser ingenuo, Berceo fue un experto en las técnicas y estructuras de la literatura didáctica y un propagandista experto que sentía profunda lealtad por el monasterio al que estaba vinculado, localizado estratégicamente en el camino francés a Santiago de Compostela, por donde pasaban múltiples peregrinos.

CaminodeSantiago

SantiagodeCompostela
Santiago de Compostela

EL CULTO MARIANO:

Santa María «Theotokos»

       El culto a la Virgen María había sido algo de importancia menor en la Iglesia temprana (v. Gálatas 4:4).  En el siglo II empieza a destacarse Santa María en la devoción occidental gracias a San Justiniano y San Ireneo.  Estos padres de la Iglesia la identifican con la Nueva Eva, la mujer que ha venido a redimirnos de los pecados de la Eva Antigua.  En el año 431, en el Concilio de Efeso, se declara a la Virgen María Theotokos, o madre divina, y a partir del siglo V, su presencia en España va cobrando más y más importancia en la liturgia mozárabe.  La iglesia visigótica española le prestaba mucha atención a la Virgen.  A San Ildefonso de Toledo (606-667) se deben muchas de las creencias claves del marianismo.  Aquí aparece la idea de María como Humani generis reparatrix, mediadora en la salvación que nos puede abrir las puertas del cielo.  El marianismo se solidifica gracias a la obra de San Bernardo de Clairvaux (m. 1153), quien en su sermón De aquaeductu, menciona que la Virgen es el canal de la gracia divina y el mejor camino hacia Dios.   La naturaleza humana de la Virgen es el factor decisivo que lleva a San Bernardo a definirla como la mediadora ideal entre el género humano y Cristo.  Cristo también es parte humano, pero continúa siendo Dios.  María, sin embargo, es humanidad pura, mujer sin mancha, madre perfecta, y la perfecta abogada que intercede entre el individuo y Dios.  Si por Eva se perdió el mundo, por María se recobra.  En la Edad Media, la Virgen sobrepasa en gracia a todas las demás criaturas y es dotada por el Espíritu Santo de gracias especiales (gratiae gratis datae) para santificación de otros.  La gracia mariana perdona pecados y salva a pecadores.  Esta es la plenitud de gracia de María.


El Greco (1541-1614). Coronación de la Virgen
Monasterio de Guadalupe, Cáceres, España, 1591

Instructor:
A. Robert Lauer

arlauer@ou./edu

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Última actualización:
2 de septiembre de 2011