CANTARES
DE GESTA:
Creación de A. Robert
Lauer

Cantares de Gesta: del latín gero
> «hacer» (cosas hechas o sucedidas; o sea, no líricas
o imaginadas): de carácter informático. Son cantados
por juglares (mester de juglaría > menester o ministerio
> ocupación o profesión > ). Los juglares difieren
de los trovadores, quienes escribían pero no recitaban los poemas.
La epopeya es un género literario hermano de la historia.
Nace cuando la historia no existía o sólo se escribía
en latín. Se llaman épicas romances porque se usaba
la lengua vulgar, no el latín. Aspecto popular, democrático.
Se enfatizaba el oído.
Dos tradiciones:
-
Joseph Bédier. 1920. Francia. Tradición «individualista».
Los grandes poemas que se conservan son los primeros existentes: Chanson
de Roland, Poema de mío Cid, son de poetas individuales,
cultos, de caracter clerical, que tomaron los datos para sus obras de fuentes
escritas, conservadas en alguna abadía o monasterio.
-
Ramón Menéndez Pidal. 1950. Tradición
«tradicionalista». Los orígenes de las literaturas románicas
son muy anteriores a los texts subsistentes. A la vez, son de carácter
anónimo. Estado de constante refundición de la obra.
Sólo hay textos orales, no escritos.
Orígenes:
-
Francesa. Gastón París. 1904. La épica
española procede de la francesa, que es anterior a la española.
Menéndez Pidal admite el influjo francés, pero sólo
a partir del siglo XII. Peregrinaciones a Santiago. Monjes
cluniacenses. Repetición del indefinido Tanto.
Enumeraciones descriptivas encabezadas por el verbo veríais.
Oraciones narrativas. Manifestacion del dolor por medio de lágrimas.
-
Germánico. Menéndez Pidal. Los visigodos tenían
desde antiguo cantos guerreros que ensalzaban a sus héroes antiguos
y recientes. San Isidoro de Sevilla sugiere que los jóvenes
aprendan a cantar estos cantos para estimularlos a la gloria. Hay
ciclos épicos del rey Rodrigo (el más antiguo de la Península
ibérica).
Caracteres de la épica española:
el realismo. la historicidad. Ausencia de elementos maravillosos
o fantásticos (los únicos ficticios son la aparicion del
arcángel Gabriel, el episodio de las arcas de arena, y el del león;
el rey Tamín de Valencia, y los jefes Fáriz y Galve, y el
casamiento y afrenta de las hijas del Cid, cuyos nombres eran Cristina
y María, no Elvira o Sol; y Martín Antolínez, mayordomo
burgalés (de Burgos) del Cid y la niña de 9 años).
Escritos a raíz de los sucesos que narraban. Tradicionalidad
o vitalidad: Francia abandona los tópicos épicos al declinar
la Edad Media mientras que en España rebrotan y alimentan siglo
tras siglo en casi todos los géneros literarios. Romances,
teatro (Guillén de Castro, Corneille). Rima asonante.
Metro irregular. (La épica francesa tiene rima consonante
y metros perfectos). Hemistiquios y cesuras. Uso de la e
paragógica (cibdade) para las asonancias y dar sabor arcaico.
Menéndez Pidal dice que es etimológica.
Menéndez Pidal. 4 etapas:
-
Formación: Siglos X-1140. Cantares breves de 500 a 600 versos
sobre el tema de don Rodrigo, Fernán González, los Infantes
de Lara.
-
Florecimiento o plenitud: 1140 (El Cid)-1236 (Chronicon Mundi de
Lucas de Tuy, primera obra historiográfica que usa las gestas como
fuentes históricas). Se acusan influjos franceses.
-
Prosificaciones: 1236-XIV: Primera crónica general de Alfonso
X; Crónica de Castilla o Crónica particular del
Cid [1512], Crónica de 20 reyes.
-
Decadencia: hasta mediados del siglo XV: elementos novelescos y legendarios.
Época de los romances.
SIGLO XII. CANTARES
DE GESTA (HAZAÑAS, HECHOS).
CANTAR DE MÍO CID (1140).
El Cantar de mío Cid fue escrito
hacia 1140 según Menéndez Pidal (Clásicos Castellanos,
Madrid, 1913), el gran comentador de esta obra, 40 años después
de la muerte (1099) del Cid. El Cid nació en Vivar, aldea
cercana a la ciudad de Burgos en 1043. Por sus hazañas ganó
el nombre de Campidoctor en las crónicas latinas y Campeador
en los relatos vernáculos. «Mío Cid» es
árabe (Sayyidi > mi señor). Se educó
en la corte del rey Fernando I (el Magno). Fue alférez del
rey Sancho II, --quien murió asesinado el 7 de octubre de
1072 en el cerco de Zamora--, pero no gran amigo de Alfonso VI, su sucesor,
quien lo desterró en 1081-87 y de nuevo en 1087-92. Se mantuvo
siempre fiel al rey, sus hijas se casaron con nobles, conquistó
Valencia de los moros en 1094 y murió en 1099 (a los 56 años)
en esa misma ciudad. Fue enterrado en el monasterio de San Pedro
de Cardeña por su esposa Jimena Díaz y una vez más
Valencia se abandonó a los musulmanes.
El primer relato histórico es la Historica
Roderici (¿1110?), breve crónica latina. Aparece
también un panegírico latino catalán en el monasterio
de Ripoll llamado Carmen Campidoctoris (¿1093-1094?) de 129
versos. Existían también canciones celebratorias en
romance. También hay relatos anti-cidianos en las historias
árabes de Ibn Alcama (m. 1116) e Ibn Bassam (fl. 1109). Crónica
najarense (h. 1160). El Poema del Cid lo fecha Ian Michael
entre 1201-1207. El único manuscrito existente, copiado en
el siglo XIV, salió a luz en el archivo del Concejo de Vivar en
el siglo XVI. Su autor fue probablemente clérigo, educado
por los benedictinos, que tenía acceso a crónicas, documentos
legales, no sujeto a votos, ya que viajaba, y conocedor de poemas heroicos,
quizás de la misma Chanson de Roland, introducida por el
camino francés a Santiago de Compostela en Galicia (la Vía
Láctea o "Milky Way"). Sus dotes de organización excedieron
en mucho a un mero talento juglaresco.
El Cid fue hecho a conocer por Tomás
Antonio Sánchez en 1779 en su primer volumen de la Colección
de poesías castellanas anteriores al siglo XV y es considerado
como la primera obra de la literatura española. La única
copia del poema fue escrita en 1307 por Per Abbat, pero el poema debió
de ser compuesto hacia 1140. La obra fue impresa por primera vez
en 1779 por Don Tomás Antonio Sánchez. El texto no
está completo y le falta la primera página (no sabemos el
título original de la obra). Menéndez Pidal reconstruyó
el texto de estas lagunas usando la prosificación del cantar en
la Crónica de 20 reyes. Se ignora quien fue el autor
del poema, pero Menéndez Pidal piensa que lo hizo algún juglar
de Medinaceli, ya que esta región se menciona varias veces en el
poema. Sin embargo, la tercera parte del poema pertenece exclusivamente
a la tradición local de San Esteban de Gormaz, sin que la historia
posea noticias de tal suceso. Entonces, MP sugiere otro poeta tardío,
el poeta de San Esteban de Gormaz. Historia Roderici (1103-1109).
A este segundo poeta se debe el plan total de la obra e, íntegramente,
el «Cantar del destierro». Al juglar de Medinaceli se
deben el «Cantar de las bodas y la Afrenta de Corpes».
Consta de 3.730 versos no siempre de igual número de sílabas,
aunque predominan los de 14 con una cesura en mitad del verso. De
ordinario prevalece la asonancia pero no hay mucho cuidado ni en la métrica
ni en la versificación. La rima cambia de vez en cuando.
Hay 11 variedades de asonancia en total, las 4 más comunes siendo:
-ó, -á, á-o, á-a; otras son í-a, í-o,
í, é-a / ié-a, é-o / ié-o, ó-a,
y ó-o / ué-o. Los números de nuestra edición
fueron impuestos por Ramón Menéndez Pidal en su edición
para indicar el cambio de rima. Según López Estrada,
la unidad estrófica del Cid es la serie o tirada (laisse)
constituida de agrupaciones de variable número de versos (desde
3 hasta 185) en dos hemistiquios con cesura de versos fluctuantes o anisosilábicos,
esticomíticos y sin encabalgamiento de:
7 sílabas
- 39.40 por cien;
8 sílabas
- 24,00 por cien;
6 sílabas
- 18,00 por cien;
5 sílabas
- 6,82 por cien;
9 sílabas
- 6,28 por cien;
4, 10, 11, 12,
y 13 sílabas - 5,50 por cien.
Según C. M. Bowra, Heroic Poetry
(Londres, 1952); Milman Parry, Serbocroatian Heroic Songs (Cambridge
& Belgrado, 1954); y Albert B. Lord, The Singer of Tales (Cambridge,
1960), este tipo de poesía primitiva o folklórica tiene mucho
en común con la poesía homérica, las epopeyas medievales,
y los cantares orales yugoslavos modernos. La métrica varía
según los lugares y los tiempos: en la Grecia antigua se usaba el
hexámetro, en la Inglaterra anglosajona una métrica basada
en acentos; en Francia una métrica estricta de 10 sílabas
con una cesura marcada después de la 4 sílaba; en España,
hemistiquios de 4 a 14 sílabas con cesura en los versos de 7 y 7,
6 y 7, 7 y 8, 6 y 8, 8 y 7, y 8 y 8 (62%). Robert A. Hall (RP
19, [1965-1966]) opina que la métrica del Poema está
basada en un sistema de acentuación derivado de la poesía
germana.
Se divide el poema en 3 partes (MP), 3.370
versos y 152 tiradas de un promedio de 3 a 185 versos. El primer
cantar (29%) es sobre el destierro del Cid de Castilla por Alfonso VI (hasta
el verso 1.085); el segundo (32%) cuenta la conquista de Valencia y las
bodas de las hijas del Cid (hasta el 2.277); el tercero (39%) (hasta el
final, v. 3.730) es sobre la afrenta hecha por los esposos de las hijas
del Cid, la justicia que el Cid le pide al rey, y el casamineto de las
hijas con príncipes, uno de Navarra, otro de Aragón.
El poema es histórico y el poeta no usa recursos fantásticos
cono en las epopeyas francesas, Chanson de Roland, por ejemplo,
o Beowulf. El Cid no es un ser mítico ni sobrehumano
sino un ser humano, de valor personal, astucia, lealtad al rey, amor familiar,
fe religiosa, y sentido de justicia. Es un vasallo obediente que
permanece fiel al rey a pesar de su injusticia. Pertenece al tipo
de literatura de expansión del siglo XIII, para alentar a reclutas
a luchar contra los moros después de 1212 (Navas de Tolosa).
Este espíritu de expansión prefigura el espírutu de
expansión de los conquistadores de América en el siglo XVI.
El juglar de Medinaceli que cantó este
cantar es sobrio en su dramatización, con ciertas gotas de lirismo
y de humor. Nunca olvida a su público.
Estos cantares pertenecen a una tradición
oral, siendo estas epopeyas cantadas por juglares o mesteres (ministros)
de juglería, cuyo trabajo era sólo memorizar, cantar y dramatizar
las obras pero no componerlas.
LENGUAGE ÉPICO:
Los poemas épicos se proponían
evocar hechos pasados, reales o ficiticios, engrandeciéndolos ante
el auditorio de los castillos y las plazas. La narración estaba
llena de expresiones cristalizadas por la tradición y repetidas
como fórmulas rituales: «El que en buena hora nació»;
«El que en buena hora ciñó espada». Hay
escasez de encabalgamiento. Predominan las series de versos no ligados
entre sí. Cada verso parece formar una unidad sintáctica
independiente. La épica conserva usos lingüísticos
arcaizantes que daban sabor de antigüedad al lenguage y que servían
para facilitar asonancias: -e final (señore) en palabras
que no tenían e final (van[e]). Destinada a
un público señorial, la epopeya evita las palabras demasiado
vulgares (siniestra, can, y no izquierda y perro)[demasiado
plebeyas]. Pero había construcciones coloquiales como la profusión
de demostrativos («ese viejo Arias Gonzalo»; «aquella
Urraca Hernando»). En las enumeraciones es típico el
empleo de tanto, más expresivo, en lugar de mucho.
El uso de los tiempos verbales era anárquico y el narrador saltaba
fácilmente de un punto de vista a otro, del pretérito al
imperfecto, o al pluscuamperfecto, al presente perfecto y hasta al presente.
Esto le da viveza al poema. El juglar pasa sin previo anuncio al
discurso directo, dramatizando la narración con el diálogo.
En este poema hay sobria dignidad y sentimientos más suaves como
el amor conyugal, la profundidad íntima del dolor, la incertidumbre
del futuro, la admiración ante la hermosura de la naturaleza.
Hay fuerza concentrada, ya que el juglar prefiere la emoción contenida
a la efusión.
En el siglo XVIII se tuvo en muy poco aprecio
este poema. La valoración del poema empieza en el siglo XIX
en Escocia (Robert Southey, quien tradujo el poema al inglés, y
Hallam) y después en EEUU (Ticknor) y Alemania (Herder, adoptó
el Romancero del Cid en su Cid de 1802, y Friedrich Schlegel).
En Francia, Abel Hugo traduce algunos de los romances del Cid en 1822.
En 1882, José Zorrilla publicó su Leyenda del Cid,
perífrasis del romancero de 19.000 versos. Ha habido
versiones dramáticas modernas basadas no en el poema sino en los
romances escritos después del poema, en los siglos XV y XVI (Romancero
del Cid, publicado por Carolina Michaëlis en Leipzig, 1871, de
205 romances) como Las mocedades del Cid I & II de Guillén
de Castro (1569-1631), que llegó a ser fuente de Le Cid de
Corneille (1636). Las hijas del Cid (1908) del catalán
Eduardo Marquina, y composiciones líricas de Manuel Machado.
Rubén Darío, Cosas del Cid. Mio Cid Campeador
de Vicente Huidobro (1929). La película El Cid de 1961
con Charlton Heston y Sophia Loren.
Lauer. Estructura del
Poema o Cantar de mío Cid:
I. Cantar primero: «Destierro
del Cid»:
A. Vivar.
El rey Alfonso VI destierra a Rodrigo (Ruy [del alemán Rüdiger])
Díaz (El Cid [del árabe Sayyidi > «mi señor»)
de Vivar.
B. Burgos.
Se le rehúsa ayuda en Burgos por temor al Rey.
C. Cardeña.
El Cid deja a doña Jimena y sus hijas, doña Elvira y doña
Sol, en manos del abad don Sancho en el Monasterio de San Pedro de Cardeña.
D. Batallas
del Cid:
1. Castejón
(del
reino de Toledo, cuyo rey es tributario de Alfonso VI). Alvar Fáñez
(Minaya) sobresale en la guerra. Se niega a aceptar el quinto del
botín que le pertenece. Los soldados reciben 100 y 50 marcos según
su rango (caballero o peón).
2. Alcocer.
Guerra vs. los «reyes» moros Fáriz y Galve, tributarios
de Tamin, el «rey» moro de Valencia (6.000 musulmanes vs. 600
cristianos). Hazañas de Pero Bermúdez («el Mudo»),
impaciente por pelear, quien da «los primeros golpes».
Obsequios al rey Alfonso (primer obsequio: 30 caballos).
3. [El
Poyo]. Derrota del conde de Barcelona (don Ramón
Berenger), de quien obtiene el Cid la espada Colada.
II. Cantar segundo: «Bodas
de las hijas del Cid»:
A. Batallas del Cid:
1. Conquista
de Valencia. Cerco de la ciudad.
2. Defensa
de Valencia y derrota del rey moro de Sevilla, quien desea reconquistar
Valencia con 30.000 soldados, y de quien obtiene el Cid su caballo, Babieca
(que «babea» [froth] al correr). El Cid tiene 3.600 soldados.
a. Obsequio de 100 caballos al
Rey Alfonso VI (segundo obsequio). El rey permite que doña
Jimena y sus hijas, doña Elvira y doña Sol, se reintegren
con el Cid en Valencia. Envidia del Conde García Ordóñez,
enemigo del Cid. Codicia de don Diego y don Fernando González,
nobles infantes de Carrión, quienes desean casarse con las hijas
del Cid para enriquecerse más.
b. Obsequio de 1.000 marcos de
plata para el monasterio de San Pedro de Cardeña (donde está
la familia del Cid bajo la protección del abad don Sancho).
c. Llegada del monje cluniacence
(Cluny, Francia) don Jerónimo (Jerome de Perigord) a Valencia y
creación de un obispado con Jerome como obispo (bishop).
3. Segunda
defensa de Valencia contra el rey Yúsuf de Marruecos,
quien viene con 50.000 soldados y es derrotado por el Cid y sus 3.600 soldados.
a. Obsequio al rey Alfonso de
200 caballos (tercer obsequio). Perdón del rey al Cid.
Petición de casamiento de los infantes de Carrión con las
hijas del Cid.
B. Vista (entrevista)
del Cid y el rey Alonso VI en Toledo (junto al río Tajo).
Se les otorgan a los infantes de Carrión las hijas del Cid en casamiento.
C. Bodas de
las hijas del Cid, doña Elvira y doña Sol, con
los infantes de Carrión.
III. Cantar tercero: «La
afrenta de Corpes»:
A. Valencia.
Incidente con el león que se escapa y que asusta a los pobres infantes
de Carrión, quienes muestran su cobardía y temor en público
y por lo tanto quedan avergonzados.
B. Cuarta
defensa de Valencia vs. el rey Búcar de Marruecos,
quien es tajado de cabeza a cintura por el Cid y de quien gana la espada
Tizona,
que vale 1.000 marcos de oro.
C. Petición
de los infante de Carrión al Cid de llevarse a sus esposas a Carrión.
D. Escarnio
de las hijas del Cid en el roblado (oak forest) de Corpes.
E. La venganza
del Cid:
1. Cortes
reales de Toledo, ordenadas por el rey Alfonso VI, con los condes don Enrique
y don Ramón como «sabidores» de leyes (jueces).
a. Primera demanda del Cid:
Sus espadas Colada y Tizón, otorgadas a los infantes de Carrión
por el Cid. Petición otorgada por los jueces reales.
Dádivas de las espadas a Pero Bermúdez (Tizona) y Martín
Antolínez (Colada).
b. Segunda demanda del Cid.
3.000 marcos en oro y plata, regalo de bodas del Cid a sus yernos traidores.
Los jueces reales juzgan a favor del Cid y el Rey confirma la petición.
c. Tercera demanda del
Cid. Reto a los infantes de Carrión por traición e
infamia.
d. Disputa entre el conde
García Ordóñez y el Cid. Infamia del conde.
e. Fernando González rechaza
la acusación de infamia y es retado por Pero Bermúdez, quien
lo acusa de cobarde, traidor y de menos valer.
f. Diego González rechaza
la acusación de menos valer y es retado por Martín Antolínez,
quien lo acusa de traidor, cobarde y mentiroso.
g. Asur González, hermano de los infantes
de Carrión, insulta al Cid y es retado por Muño
Gustioz, quien lo acusa de malo, falso y traidor.
F. Honra
del Cid:
1. Los
embajadores Ojarra de Navarra e Iñigo Jiménez
de Aragón piden a las hijas del Cid para esposas de los reyes de
Navarra y Aragón, quedando así honradas.
2. Fernando
se rinde a la espada Tizona de Pero Bermúdez («vencido
soy»), quedando así infamado.
3. Diego
sale del campo al ser atacado por Martín Antolínez
y su espada Colada, quedando así infamado.
4. Asur
González es herido por Muño Gustioz, y Gonzalo
Ansúrez, padre de los infantes de Carrión, declara que su
hijo ha sido vencido, quedando así infamados tanto el padre como
los hijos (y la ciudad) de Carrión.
5. Futura
boda de las hijas del Cid con los reyes de Navarra y Aragón,
quedando tanto hijas como padre (y reinos españoles) honrados por
quien «en buena hora nació».
Creación de A. Robert
Lauer
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