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LA MÍSTICA ESPAÑOLA:
Creación de A. Robert Lauer
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Al reinado de Felipe II corresponde una de
las manifestaciones literarias de mayor importancia que han conocido las
letras hispanas: la literatura ascético-mÍstica. Durante
los siglos XVI y XVII, más de 3.000 libros fueron publicados sobre
esta materia. La ascético-mística es, entonces, uno
de los géneros más genuinos y representativos de España.
Su florecimiento, sin embargo, se produce en España como un
hecho tardío. La mística es un fenómeno peculiar
de los siglos medios en todas las literaturas de Europa, aunque en este
época tenemos en España al catalán Raimundo Lulio
y la mística musulmana. Pero es en la Edad Moderna cuando
este tipo de literatura se convierte, en España, en la más
perfecta y profunda del mundo.
Las causas determinantes de la aparición
de la ascético-mística en el siglo XVI son:
-
Al producirse la gran tension espiritualista de la lucha contra el protestantismo.
-
El contacto en esta época con los países germánicos,
donde se habían dado las más altas figuras del misticismo
medieval.
-
Como vía de escape, dentro de la religiosidad ortodoxa, del fervor
intimista provocado por el erasmismo, así como el creciente individualismo
de la época renaciente.
El comienzo de la literatura mística coincide
con la terminación de la Reconquista y después del Primer
Renacimiento, cuando el alma española va a volverse hacia adentro
(según el filósofo marxista [estalinista] Alexander Kojève,
después de conquistar todos los terrenos geográficos del
mundo, el hombre moderno se adentra, tratando de conquistarse a sí
mismo, su sique espiritual).
La mística castellana:
-
Carece de una efectiva tradición medieval, a excepción del
contacto con la obra de Raimundo Lulio y la posible influencia semítica
recibida principalmente a través de él (la influencia semítica
se refiere a sus dos ramas: la árabe y la judía)
-
Aparece en plena Edad Moderna y es la última de las grandes manifestaciones
colectivas de la mística teológica
-
La tendencia más genuina de la mística española es
de caracter ecléctico, armonizador entre tendencias extremas
-
En la literatura religiosa hispana predomina lo ascético sobre lo
místico
-
La mística española es de excelente estilo literario y aspira
a influir en la educación moral del pueblo.
Hay cuatro períodos en la historia de la
mística, segun Pedro Sáinz Rodríquez en su Introducción
a la historia de la literatura mística en España (Madrid,
1927):
-
Período de importación e iniciación, que comprende
desde los orígenes medievales hasta 1500, durante el cual se traducen
y difunden las obras de la mística extranjera
-
Período de asimilación (1500-1560) en el que las doctrinas
importadas son por pimera vez expuestas a la española por los escritores
que son precursores (Hernando de Talavera, Fray Alonso de Madrid, Fray
Francisco de Osuna, Fray Bernardino de Laredo, Juan de Ávila y otros)
-
Período de plenitud y de intensa produccion nacional (1560-1600,
reinado de Felipe II)
-
Período de decadencia o compilación doctrinal, prolongado
hasta mediados del siglo XVII, representado no por creadores originales
sino por retóricos del misticismo que se ocupan de ordenar y sistematizar
la doctrina del período anterior.
Menéndez y Pelayo, en un ensayo sobre
«La poesía mística en España», hace una
clasificación por escuelas según las órdenes religiosas
de los místicos:
-
Ascetas dominicos, cuyo prototipo es Fray Luis de Granada
-
Ascetas y místicos franciscanos (San Pedro de Alcántara,
Fray Juan de los Ángeles, Fray Diego de Estella, etc.)
-
Místicos carmelitas (San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús,
etc.)
-
Ascetas y místicos agustinos (Fray Luis de León, Malón
de Chaide, etc.
-
Ascéticos y místicos jesuitas (San Francisco de Borja, Nieremberg,
y otros)
-
Clérigos seculares y los laicos (Valdés, Molinos), que son
místicos heterodoxos.
Cada Orden religiosa tiene una tradición
teológica y doctrinal. Esta clasificacion se puede simplificar
por medio de tres corrientes:
-
Afectiva (el predominio de lo sentimental sobre lo intelectual), que tiene
siempre presente la imitación de Cristo, del Cristo hombre como
vía por donde nosotros podemos llegar a la Divinidad (franciscanos
y agustinos)
-
Intelectualista o escolástica, que busca el conocimiento de Dios
mismo por la elaboración de una doctrina metafísica (dominicos
y jesuitas)
-
Ecléctica o española, representada por la mística
carmelita.
Helmut Hatzfeld, en sus Estudios literarios
sobre mística espanola (Madrid, 1955) ha fijado 5 grupos principales:
-
La Teoría Ahistórica, propuesta por Jean Baruzi, en un estudio
francés sobre San Juan de la Cruz, el cual sostiene la originalidad
de los místicos españoles que descubren sus símbolos
decisivos independientemente de las condiciones históricas
-
La Teoría Sintética, de Gaston Etchegoyen, en un estudio
francés sobre Santa Teresa, que supone que toda producción
de la mística española puede explicarse como una fusión
sintética de diferentes formas más antiguas, todas exclusivamente
occidentales
-
La Teoría Secular, de Dámaso Alonso, quien propone que los
elementos numerosos del simbolismo de los místicos españoles
se derivan de la poesía profana, popular o culta, sobre todo de
la poesía de Garcilaso, el romancero, y el cancionero
-
La Teoría Árabe, de dos arabistas espanoles: Julián
Ribera y Miguel Asín Palacios, sobre todo de este último,
que ha visto afinidades entre los escritos de San Juan de la Cruz y los
del mistico mahometano Abenarabí, de la primera mitad del siglo
XIII; además está comprobada la influencia del misticismo
musulmán en el catalán Raimundo Lulio
-
La Teoría Germánica, que alega que el influjo mayor recibido
por los místicos españoles proviene de los místicos
alemanes como Meister Eckart, o el flamenco Jan van Ruysbroeck, o Thomas
à Kempis.
Para Hatzfeld, tanto el oriente como el occidente
han contribuido en parte a la formación del lenguaje de los místicos
españoles.
La palabra «mística» procede
de un verbo griego que significa «cerrar», de donde aquel vocablo
vendría a tener un sentido como de «oculto» o «secreto»;
así, de acuerdo con su etimología, sería la mística
como una vida espiritual secreta y distinta de la ordinaria de los cristianos.
En su sentido más propio debe aplicarse a las manifestaciones de
la vida religiosa sometida a la acción extraordinariamente sobrenatural
de la Providencia. La palabra «mística» estrictamente
sólo deberá aplicarse para designar las relaciones sobrenaturales,
secretas, por las cuales eleva Dios a la criatura sobre las limitaciones
de su naturaleza y la hace conocer un mundo superior, al que es imposible
llegar por las fuerzas naturales ni por las ordinarias de la Gracia.
Misticismo es el conocimiento experimental de la presencia divina, en que
el alma tiene, como una gran realidad, un sentimiento de contacto con Dios.
Perso si la mística es el punto más alto de la vida espiritual
y representa un regalo extraordinario de la Gracia de Dios, el alma puede
colaborar por todos los medios a su alcance para aproximarse a tal estado
de perfección y hacerse digna de él. Esta variada serie
de esfuerzos o ejercicios del espíritu se designa con el nombre
de «ascética», que podría definirse como la pedagogía
humana que conduce hacia el misticismo. La ascética depende,
pues, exclusivamente, de la voluntad y actividad humanas; deriva
esta palabra del verbo griego que significa «ejercitarse»,
pues se trata del período de la vida espiritual en que, por medio
de ejercicios espirituales, mortificaciones y oración, logra el
alma purificarse, purgarse o desprenderse del afecto a los placeres corporales
y a los bienes terrenos.
Tres vías o momentos distinguen los tratadistas
en el camino hacia la unión con la Divinidad:
-
La de los que comienzan, o VÍA PURGATIVA, en la que el alma se liberta
poco a poco de sus pasiones y se purifica de sus pecados
-
La de los que van aprovechando, o VÍA ILUMINATIVA, durante la cual
el alma se ilumina con la consideración de los bienes eternos y
de la pasión y redención de Cristo
-
Y, finalmente, la de los perfectos, o VÍA UNITIVA, en la que se
llega a la unión con Dios, según el modelo definido por San
Juan de la Cruz como «matrimonio espiritual».
La ascética está, pues, en el camino
de la mística, y de los tres momentos dichos: los dos primeros son
comunes a ambas, quedando el último reservado para la segunda.
En lo que atañe a su contenido, la ascética se basa en el
ejercicio racional, mientras que la mística es puramente intuitiva.
No puede llegarse a la cima de la perfección espiritual sin pasar
por el camino de la ascética.
LA MÍSTICA FRANCISCANA:

San Francisco de Asís encarna el más encendido y puro amor
de Dios. Una sostendida tradición conduce la esencia del espíritu
de San Francisco a través de todos los escritores de la Orden para
constituir la escuela mística franciscana, de tendencia profundamente
afectiva, «ciencia de amor», en la que apenas el discurso
y la inteligencia tienen parte. Estos preparan el camino de Santa
Teresa. Exaltación casi panteísta de las descripciones
de la naturaleza. Las obras franciscanas son didácticas y
de ejemplo moral.
LA MÍSTICA CARMELITA:
La cima más alta de toda la mística
española y universal es la alcanzada por los escritores de la Orden
del Carmelo: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.
Ambos fueron escritores excepcionales y lograron, supuestamente, alcanzar
en vida, ascender hacia lo divino.
Creación de A. Robert Lauer
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