SAN JUAN DE LA CRUZ:

(1542-1591)

    Canción I: Cántico espiritual: «¿Adónde te escondiste»; 
    Canción II: La noche oscura: «En una noche oscura»; 
    Canción III: Llama de amor viva: «¡Oh llama de amor viva»; 
    Copla I: «Entréme donde no supe»; 
    Copla II: Que muero porque no muero: «Vivo sin vivir en mí»; 
    Canción IV: El Pastorcico: «Un pastorcico solo está penando»; 
    Cantar: Aunque es de noche: «Que bien sé yo la fonte que mana y corre». 
     
  • Santa Teresa de Jesús.


Vida y obra de San Juan de la Cruz:
     San Juan de la Cruz eleva la poesía mística a la más intensa y sublime expresión a que ha llegado el misticismo universal.  Es el último de los grandes místicos.  También en él se agotan las posibilidades de la poesía religiosa.  También es una de las voces líricas más puras que jamás hayan existido.

Ávila
     Juan de Yepes y Álvarez nació en 1542 en Fontiveros, provincia de Ávila.  Era de familia noble pero arruinada.  Estudió primero con los jesuitas en la ciudad de Medina del Campo (Provincia de Valladolid en Castilla-León), y a los 19 años ingresó de novicio en el Colegio de Carmelitas con el nombre de Fray Luis de Santo Matías.  Después de profesar continuó sus estudios en la Universidad de Salamanca  y, ordenado de sacerdote en 1567, regresó a Medina del Campo.  Fue amigo de Santa Teresa de Jesús, quien representa la cima de la prosa mística española y, con ella, emprendió reformas eclesiásticas en la rama masculina de la Orden del Carmelo, fundando el primer monasterio de Carmelitas Reformados, o Descalzos, en Duruelo (una municipalidad de la Provincia de Segovia en Castilla-León).  Desde entonces tomó el nombre de Fray Juan de la Cruz.  En 1572, al ser elegida Santa Teresa como abadesa de la casa madre de Ávila, San Juan fue designado director espiritual de aquel convento.  San Juan fue elegido prior de varios conventos.  En 1577 fue preso en Toledo por frailes calzados pero escapó de la cárcel a los 8 meses.  En la ciudad de Úbeda (Provincia de Jaén en Andalucía) murió el 13 de diciembre de 1592 por consecuencia de ciertas calenturas.  Su cuerpo fue después trasladado a Segovia (Castilla-León).  Está sepultado en Segovia.  Fue beatificado en 1675 por Clemente X, canonizado (hecho santo) en 1726 por Benedicto XIII, y declarado Doctor de la Iglesia en 1926 por Pío XI.


Segovia

     La obra de San Juan es breve: 

  • En su primer período usa el metro de romance y de cantares de forma tradicional en 5 canciones, 10 romances, y 2 glosas a lo divino
  • En su segundo período se encierra en poesía puramente mística: consta de 3 composiciones, a saber: «Noche oscura del alma» (Toledo, 1577-1578), «Cántico espiritual» (Toledo, 1577-1578) y «Llama de amor viva» (1582-1585).  Se consideran estas tres obras como una unidad que forma un tratado poético de la ascención mística.  En la «Noche oscura» canta el poeta la huida del alma, en medio de la noche, de la prisión de los sentidos y, al fin, libre de ellos, la unión con el Amado. El «Cántico espiritual» expone el proceso místico del camino hacia Dios: en las 12 primeras estrofas el de la vía purgativa, en las 9 centrales el de la vía iluminativa, y en las restantes el de la vía unitiva, dedicando las cuatro finales a exponer el estado de unión.  En «Llama de amor viva» el poeta canta jubiloso y enamorado su goce supremo.
     En diversos momentos de su vida esciribió San Juan unos comentarios en prosa para glosar sus propias composiciones en verso.  A la «Noche» le dedicó dos tratados («Subida del monte Carmelo» y «La noche obscura del alma»).   La poesía de San Juan es puramente mística.  La idea de las tres vías viene de San Bernardo de Clairveux (abad francés del siglo XII), así como la utilización del «Cantar de los cantares» para simbolizar la vida mística, así como la peculiaridad de ver en la «Esposa» no a la Iglesia o a la Madre de Dios sino al alma humana.  San Juan también se sirve de formas poéticas tradicionales (romances y cantares), así como de metros y estrofas renacentistas para verter su poesía espiritual.  En casi toda la poesía de San Juan, elementos de poesía amatoria han sido divinizados.  En efecto, San Juan toma el máximo poema de amor, divinizado, que la tradicion le ofrece: «El cantar de los cantares». 
     En San Juan coexiste el místico enamorado que escribía como en pleno rapto o arrobo, y el técnico experto que afina minuciosamente los recursos artísticos de su poesía.  Su poesía se expresa en bellas metáforas, símbolos e imágenes, y usa la alegoría del matrimonio.  La naturaleza se usa en toda su riqueza: montes, ríos, árboles, flores, animales, perfumes,  pero siempre como elementos alegóricos. Su vocabulario es rico en sinonimias, palabras populares y rústicas, antíteses, onomatopeyas.  En su poesía se unen tres corrientes de la poesía castellana: 
  • La poesía popular «a lo divino»
  • La poesía popular del romancero y 
  • La poesía renacentista.
     El tema único de su poesía es el de la unión mística con Dios.  En efecto su poesía ha sido clasificada como «poesía erótica a lo divino».  El plano humano ha sido elevado al más alto simbolismo religioso. 

El pelícano como símbolo cristiano de piedad y sacrificio



Poesía de San Juan de la Cruz:

San Juan de la Cruz: Canción I: Cántico espiritual: Canciones entre el alma y el esposo:

Esposa:

1.   ¿Adónde te escondiste,             a   (lira)       [PURGACIÓN: 1-12]
amado, y me dejaste con gemido?   B
Como el ciervo huiste,                   a
habiéndome herido;                       b
salí tras ti, clamando, y eras ido.    B        5

2.   Pastores, los que fuerdes
allá, por las majadas, al otero,
si por ventura vierdes
aquél que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.           10

3.   Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.             15

(Pregunta a las Criaturas)

4.   ¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado,
decid si por vosotros ha pasado!              20

(Respuesta de las Criaturas)

5.   Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura,
y yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura.               25

Esposa:

6.   ¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero,
que no saben decirme lo que quiero.           30

7.   Y todos cantos vagan,
de ti me van mil gracias refiriendo.
Y todos más me llagan,
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.          35

8.   Mas ¿cómo perseveras,
oh vida, no viviendo donde vives,
y haciendo, porque mueras,
las flechas que recibes,
de lo que del amado en ti concibes?           40

9.   ¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,
y no tomas el robo que robaste?               45

10.   Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y sólo para ti quiero tenellos.               50

11.   ¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados,
formases de repente
los ojos deseados,
que tengo en mis entrañas dibujados!          55

12.   ¡Apártalos, amado,
que voy de vuelo!

Esposo:                                             esticomitia (hemisticomitia)  [ILUMNIACIÓN: 13-21]

                               Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma,
al aire de tu vuelo, y fresco toma.           60

Esposa:

13.   ¡Mi amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos;               65

14.   la noche sosegada,
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora;                 70

15.   nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edificado,
de mil escudos de oro coronado!               75

16.   A zaga de tu huella,
las jóvenes discurran al camino;
al toque de centella,
al adobado vino,
emisiones de bálsamo divino.                  80

17.   En la interior bodega
de mi amado bebí, y cuando salía,
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía
y el ganado perdí que antes seguía.           85

18.   Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su esposa.             90

19.   Mi alma se ha empleado,
y todo mi caudal, en su servicio;
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.          95

20.   Pues ya si en el ejido
de hoy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me he perdido;
que andando enamorada,
me hice perdidiza, y fui ganada.              100

21.   De flores y esmeraldas,
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guirnaldas
en tu amor florecidas,
y en un cabello mío entretejidas:             105

22.   en sólo aquel cabello                                            [UNIÓN: 22-39]
que en mi cuello volar consideraste;
mirástele en mi cuello,
y en él preso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste.             110

23.   Cuando tú me mirabas,
tu gracia en mí tus ojos imprimían;
por eso me adamabas,
y en eso merecían
los míos adorar lo que en ti vían.            115

24.   No quieras despreciarme,
que si color moreno en mí hallaste,
ya bien puedes mirarme,
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mí dejaste.         120

25.   Cogednos las raposas,
que está ya florecida nuestra viña,
en tanto que de rosas
hacemos una piña,
y no parezca nadie en la montiña.             125

26.   Deténte, cierzo muerto;
ven, austro, que recuerdas los amores,
aspira por mi huerto,
y corran sus olores,
y pacerá el amado entre las flores.           130

Esposo:

27.   Entrado se ha la esposa
en el ameno huerto deseado,
y a su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobres los dulces brazos del amado.           135

28.   Debajo del manzano,
allí conmigo fuiste desposada,
allí te di al mano,
y fuiste reparada
donde tu madre fuera violada.                 140

29.   O vos, aves ligeras,
leones, ciervos, gamos saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, aires, ardores
y miedos de las noches veladores,             145

30.   por las amenas liras
y canto de serenas os conjuro
que cesen vuestras iras
y no toquéis al muro,
porque la esposa duerma más seguro.           150

Esposa:

31.   Oh ninfas de Judea,
en tanto que en las flores y rosales
el ámbar perfumea,
morá en los arrabales,
y no queráis tocar nuestros umbrales.         155

32.   Escóndete, carillo,
y mira con tu haz a las montañas,
y no quieras decillo;
mas mira las compañas
de la que va por ínsulas extrañas.            160

Esposo:

33.   La blanca palomica
al arca con el ramo se ha tornado,
y ya la tortolica
al socio deseado
en las riberas verdes ha hallado.             165

34.   En soledad vivía,
y en soledad he puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido.            170

Esposa:

35.   Gocémonos, amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte o al collado
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.          175

36.   Y luego a las subidas
cavernas de la piedra nos iremos,
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos,
y el mosto de granadas gustaremos.            180

37.   Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día:             185

38.   el aspirar del aire,
el canto de la dulce filomena,
el soto y su donaire,
en la noche serena
con llama que consume y no da pena;           190

39.   que nadie lo miraba,
Aminadab tampoco parecía,
y el cerco sosegaba,
y la caballería
a vista de las aguas descendía.               195

***

San Juan de la Cruz: Canción II: La noche oscura: Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual.

  En una noche oscura,                     a   (lira)
con ansias en amores inflamada,      B
(¡oh dichosa ventura!)                      a
salí sin ser notada,                           b
estando ya mi casa sosegada.           B          5

  A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.                     10

  En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía 
sino la que en el corazón ardía.                 15

  Aquésta me guïaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.                    20

  ¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!                  25

  En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.               30

  El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.                  35

  Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado. 

***

San Juan de la Cruz: Canción III: Llama de amor viva

  ¡Oh llama de amor viva                           a    (cabeza de una estancia)
que tiernamente hieres                               b
de mi alma en el más profundo centro!      C
Pues ya no eres esquiva                              a
acaba ya si quieres,                                    b         5
¡rompe la tela de este dulce encuentro!     C

   ¡Oh cauterio süave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe                         10
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.

   ¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,            15
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
color y luz dan junto a su querido!

   ¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno                           20
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!

***

San Juan de la Cruz: Copla I

Entréme donde no supe:         a  canción (cabeza)
y quedéme no sabiendo,       b
toda ciencia trascendiendo.  b

Yo no supe dónde estaba,       c  mudanza (redondilla cruzada: cdcd)
pero, cuando allí me vi,          d
sin saber dónde me estaba,     c
grandes cosas entendí;            d 
no diré lo que sentí,                d  verso de enlace (d a d
que me quedé no sabiendo,   b  verso de vuelta (b a b)
toda ciencia trascendiendo.  b  estribillo

De paz y de piedad
era la ciencia perfecta,
en profunda soledad
entendida, vía recta;
era cosa tan secreta,
que me quedé balbuciendo,
toda ciencia trascendiendo.

Estaba tan embebido,
tan absorto y ajenado,
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado,
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo.
toda ciencia trascendiendo.

El que allí llega de vero
de sí mismo desfallece;
cuanto sabía primero
mucho bajo le parece,
y Su ciencia tanto crece,
que se queda no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

Cuanto más alto se sube,
tanto menos se entendía,
que es la tenebrosa nube
que a la noche esclarecía:
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

Este saber no sabiendo
es de tan alto poder,
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer;
que no llega su saber
a no entender entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.

Y es de tan alta excelencia
aqueste sumo saber,
que no hay facultad ni ciencia
que la puedan emprender;
quien se supiere vencer
con un no saber sabiendo,
irá siempre trascendiendo.

Y, si lo queréis oír,
consiste esta suma ciencia
en un subido sentir
de la divinal esencia;
es obra de su clemencia
hacer quedar no entendiendo,
toda ciencia trascendiendo. 

***

San Juan de la Cruz: Copla II: Que muero porque no muero:

Vivo sin vivir en mí                   a (canción [cabeza])
y de tal manera espero,            b
que muero porque no muero.    b

En mí yo no vivo ya,                c (mudanza: redondilla abrazada: cddc)
y sin Dios vivir no puedo;        d
pues sin él y sin mí quedo,       d
este vivir ¿ qué será?                c
Mil muertes se me hará,           c (verso de enlace: c a c)
pues mi misma vida espero,      b (verso de vuelta: b a b)
muriendo porque no muero.      b (estribillo)

Esta vida que yo vivo
es privación de vivir ;
y así, es contino morir
hasta que viva contigo.
Oye, mi Dios, lo que digo,
que esta vida no la quiero ;
que muero porque no muero.

Estando absente de ti,
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padescer,
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero,
que muero porque no muero.

El pez que del agua sale
aun de alivio no caresce,
que en la muerte que padesce,
al fin la muerte le vale.
¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues, si más vivo, más muero?

Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento,
háceme más sentimiento
el no te poder gozar ;
todo es para más penar,
por no verte como quiero,
y muero porque no muero.

Y si me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor ;
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero,
muérome porque no muero.

Sácame de aquesta muerte,
mi Dios, y dame la vida ;
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte ;
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero,
que muero porque no muero.

Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡Oh mi Dios! ¿cuándo será
cuando yo diga de vero:
vivo ya porque no muero?

***

San Juan de la Cruz: Canción IV: El Pastorcico

Un pastorcico solo está penado,                A  (cuarteto)
ajeno de placer y de contento,                  B
y en su pastora puesto el pensamiento,      B
y el pecho del amor muy lastimado.          A

No llora por haberle amor llagado,
que no le pena verse así afligido,
aunque en el corazón está herido;
mas llora por pensar que está olvidado.

Que sólo de pensar que está olvidado
de su bella pastora, con gran pena
se deja maltratar en tierra ajena,
el pecho del amor muy lastimado. 

Y dice el pastorcito: ¡Ay, desdichado
de aquel que de mi amor ha hecho ausencia
y no quiere gozar la mi presencia,
y el pecho por su amor muy lastimado!

Y a cabo de un gran rato se ha encumbrado
sobre un árbol, do abrió sus brazos bellos,
y muerto se ha quedado asido dellos,
el pecho del amor muy lastimado.

***

San Juan de la Cruz: Cantar: Aunque es de noche

¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,   A  cabeza
aunque es de noche!                                      b  estribillo

Aquella eterna fonte está ascondida.             C versos (endecasílabos) pareados
¡Que bien sé yo do tiene su manida               C
aunque es de noche!                                      b  estribillo

Su origen no lo sé pues no le tiene 
mas sé que todo origen della viene 
aunque es de noche. 

Sé que no puede ser cosa tan bella, 
y que cielos y tierra beben della 
aunque es de noche. 

Bien sé que suelo en ella no se halla 
y que ninguno puede vadealla 
aunque es de noche. 

Su claridad nunca es escurecida 
y sé que toda luz de ella es venida 
aunque es de noche. 

Sée ser tan caudalosos sus corrientes, 
que infiernos cielos riegan y a las gentes 
aunque es de noche. 

El corriente que nace desta fuente 
bien sé que es tan capaz y omnipotente 
aunque es de noche. 

El corriente que de estas dos procede 
sé que ninguna de ellas le precede 
aunque es de noche. 

Aquesta eterna fonte está escondida 
en este vivo pan por darnos vida 
aunque es de noche. 

Aquí se está llamando a las criaturas 
y de esta agua se hartan, aunque a escuras 
porque es de noche. 

Aquesta viva fuente que deseo 
en este pan de vida yo la veo 
aunque es de noche.



SANTA TERESA DE JESÚS

(1515-1582):

     Teresa de Cepeda y Ahumada, a.k.a. Santa Teresa de Jesús (Santa Teresa de Ávila) fue una  monja carmelita.  Llega el misticismo español a su máxima expresión humana.  Sus obras en prosa son: Camino de perfección (1565), dirigida a sus compañeras monjas; El libro de su vida (1588), su autobriografía; y Las moradas o castillo interior (1588), tratado doctrinal de sus experiencias místicas.  Fue declarada primera Doctora de la Iglesia en el siglo XX por el papa Paulo VI el 27 de septiembre de 1970.

EJEMPLOS DE POESÍA Y PROSA:
   Tiróme con una flecha
enarbolada de amor, 
y mi alma quedó hecha
una con su crïador; 
ya yo no quiero otro amor, 
pues a mi Dios me he entregado
que es mi amado para mí 
y yo soy para mi Amado
   ¡Ay, que larga es esta vida
¡Qué duros estos destierros
Esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero
que muero porque no muero.
   ¡Oh muerte benigna, 
socorre mis penas! 
Tus golpes son dulces, 
que el alma libertan. 
¡Qué dicha, oh mi Amado, 
estar junto a ti
Ansiosa de verte 
deseo morir. 
   La vida terrena
es continuo duelo
vida verdadera 
la hay sólo en el cielo.
Permite, Dios mío,
que viva yo allí.
Ansiosa de verte
deseo morir.
    Hoy nos viene a redimir
un Zagal, nuestro pariente,
Gil, que es Dios omnipotente
Viene pobre y despreciado,
comenzadle ya a guardar . . .
no nos lleven el Cordero:
¿no ves que es Dios soberano?
   En la oscuridad mi luz,
mi grandeza en puesto bajo.
Mi lauro está en el desprecio,
mi dignidad sea el rincón
y la soledad mi aprecio.
Las moradas o castillo interior (1588):
«[E]s que no se ve cosa ni interior ni exteriormente, porque no es imaginaria; mas sin verse nada, entiende el alma quién es . . . [es] como si una persona sintiese que está otra cabe ella, y porque estuviese a oscuras no la vemos, cierto entiende que está allí, salvo que no es comparación  bastante».

La transverberación (transfixion, ectasy)


«Nada te turbe».
Nada te turbe,
nada te espante, 
todo se pasa, 
Dios no se muda;
la paciencia 
todo lo alcanza; 
quien a Dios tiene 
nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva tu pensamiento, 
al cielo sube, 
por nada te acongojes, 
nada te turbe.

A Jesucristo sigue 
con pecho grande, 
y, venga lo que venga, 
nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo? 
Es gloria vana; 
nada tiene de estable, 
todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
 fiel y rico en promesas, 
Dios no se muda.

Ámala cual merece 
bondad inmensa; 
pero no hay amor fino 
sin la paciencia.

Confianza y fe viva 
mantenga el alma, 
que quien cree y espera 
todo lo alcanza.

Del infierno acosado 
aunque se viere, 
burlará sus furores 
quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos, 
cruces, desgracias; 
siendo Dios tu tesoro 
nada te falta.

Id, pues, bienes del mundo; 
id dichas vanas; 
aunque todo lo pierda, 
sólo Dios basta.

Instructor:
A. Robert Lauer

arlauer@ou.edu
Última actualización:
22 de febrero de 2016