EL SIGLO XIV:
Escudo de armas de Benedicto
XIII, anti-papa
Creación de A. Robert Lauer
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Mientras que el siglo
XIII es el siglo más glorioso de la Edad Media, el siglo XIV
representa el ocaso o el otoño de la misma. Es una
época de crisis. Aun la teología está
en crisis y hay dudas sobre la posibilidad de llegar al conocimiento de
Dios por vía racional. Aparecen movimientos místicos
que tratan de armonizar el yo personal con la divina esencia. Por
supuesto, movimientos de este tipo hacen menos importante el papel de la
Iglesia como intermediaria entre Dios y el hombre. La Iglesia está
en crisis con la llamada «Gran Cisma de Occidente» (Eng.
"Great Schism," "Western Schism," "Papal Schism") que dura 39 años
(1378-1417). La Iglesia, por problemas de simonía
y relajación de costumbres en Roma, queda dividida entre tres papas,
uno en Roma (Urbano VI, seguido después por Bonifacio
IX, Inocente VII y Gregorio XII), otro en Pisa (Juan XXIII)
y otro, Clemente VII, en Aviñón (Fr. Avignon,
Francia), refugio moral del papado de ese período. El último
papa de Aviñón, el papa aragonés Pedro de Luna,
conocido posteriormente en la Iglesia como el antipapa Benedicto XIII
(1394-1417) y en España como el «Papa Luna», fue el
mejor de los (anti-)papas de este triste período para la Iglesia.
Mientras reinó, tuvo el apoyo de Francia, Escocia, Nápoles,
Sicilia, Cerdeña (Sardinia), Chipre (Cyprus), Castilla, Aragón,
Navarra y Portugal. El papa romano tuvo el apoyo de Inglaterra,
Irlanda, Noruega, Dinamarca, Suecia, Flandes (Bélgica), Polonia,
Hungría, Roma y Córcega (Corcica). Termina la Cisma
de Occidente con la deposición de Benedicto XIII y con la inauguración
de Martín V. También la organización
medieval se rompe y se pierde el poder espiritual del Imperio, dando origen
a las diversas nacionalidades europeas. La vida burguesa y urbana
comienza a cobrar importancia. Se intensifica la industria y el comercio
local e internacional.

Benedicto XIII («Papa
Luna»)
El siglo XIV es también
el de la «Guerra de los Cien Años» (que duró
116 años [1337-1453]) entre Francia e Inglaterra,
con España interviniendo al lado de Francia. Los españoles
atacaron Londres en 1380. La causa de la guerra fue que el trono
en Francia quedó vacante y las casas reales de
Plantagenet (Inglaterra)
y Valois (Francia) pretendieron el trono. Inglaterra
tuvo el apoyo de Borgoña (Burgundy, Francia), Britania (Brittany,
Francia) y Portugal; Francia tuvo el apoyo de Castilla, Escocia, Génova,
Mallorca, Bohemia y Navarra. Francia gana la guerra y se establece
la Casa Real de Valois en el trono. Ésta es también
la edad de las plagas o peste negra (bubónica).
|
Santa Juana de Arco
(St. Jeanne d'Arc; St. Joan
of Arc): 1412-1431
Participante en la Guerra de
los Cien Años
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Pierre Mignard (1610-1665):
«La peste en Epiros»
(Rpt Vogt, Helmut. 1969. Das
Bild des Kranken. J. F. Lehmanns Verlag, München.)
|
En España
existen dos grandes reinos, el de Castilla y el de Aragón.
Castilla ha casi concluido la Reconquista, quedándole sólo
el reino de Granada por conquistar. El que no se hubiera reconquistado
el reino de Granada antes se debía a las guerras internecinas entre
los nobles, a veces muy poderosos, y los reyes, de cuyo apoyo dependían.
Mientras Castilla se preocupa por ganar el sur de España,
Aragón
dirige su actividad política y militar hacia el Mediterráneo,
dominando a Sicilia y el sur de la península italiana, el
reino de Nápoles, y llegando a Grecia, donde fundan
los ducados de Atenas y Neopatria. El contacto de España
con Grecia e Italia, por supuesto, hace posible el Renacimiento
en España.
Escudo de armas del reino de
Aragón
En la literatura
de este siglo predominan los géneros siguientes:
-
La sátira (festiva o seria), como veremos en
El
libro de buen amor de Juan Ruiz, arcipreste de Hita.
-
Obras didácticas, como El conde Lucanor
de Don Juan Manuel, sobrino del rey Alfonso X el Sabio y nieto del
rey San Fernando.
-
Y la prosa novelesca, interesada en temas caballerescos como
la Historia del caballero Çifar, obra anónima y precedente
de los libros de caballerías (libros de aventuras marciales).
DON JUAN MANUEL:
EL CONDE LUCANOR (ca.
1335):
Don Juan Manuel (1282-1349),
sobrino de Alfonso el Sabio y nieto de San Fernando, es el gran prosista
del siglo XIV en España. Como representante de la alta
nobleza, tomó parte activa en las luchas políticas de su
tiempo, luchando aun contra su propio rey, Alfonso XI, y aliándose
a veces con los musulmanes. Fue uno de los nobles más influyentes
de su tiempo. Al hacerse viejo, se retira al monasterio de frailes
predicadores de Peñafiel, que él mismo había
fundado. Es el primer estilista de la prosa castellana.
Se preocupaba mucho por su reputación como escritor y por la perfección
de su estilo. Su literatura es doctrinal, grave, y moralizante.
Su prosa es clara y precisa y busca siempre la mejor y más adecuada
expresión, así como la mayor concisión posible.
Usa palabras corrientes del español hablado. Vemos, por supuesto,
la influencia oriental en su prosa, con la repetición reiterada
del verbo decir y de la conjunción copulativa y.
Peñafiel
El conde Lucanor está
escrito con un humor elegante y señorial y con cierta austeridad
diferente del otro gran cuentista de este siglo, Giovanni Boccaccio
(1313-1475), quien escribió el Decamerón trece años
después de publicado El conde Lucanor. El libro del conde
Lucanor es también conocido como El libro de los enxemplos
o El libro de Patronio y es una colección de 51 cuentos
o apólogos. En la Edad Media, el cuento era muy valorado
por todos y por medio de ellos se difundía el saber, sobre todo
entre los nobles. El aspecto oriental de ellos es: el cultivo de
formas personales (yo), la constante presencia del yo en la obra, la apelación
a la experiencia propia. En el sufismo se ve este personalismo y
autobiografismo. La Edad Media europea cristiana prefería
las formas anónimas (El Cid) y los géneros épicos
(epopeyas, romances) o didácticos (arte de clerecía como
las obras de Berceo o Juan Ruiz). El propósito de los cuentos
es didáctico y moral, para salvar las almas y también
para engrandecer la honra caballeresca. Por esta razón, se
elimina todo aspecto erótico, a diferencia de otras colecciones
de cuentos como el Decamerón o el Sendebar, colección
de cuentos orientales. Sus intereses son principalmente la política
y la religión, la moralidad y la estrategia política.
Las fuentes que usa son clásicas (griegos: Esopo [Aesop], Plinio
[Pliny]), árabes o persas (Las mil y una noches) u orientales
(Calila e Dimna, Barlaám y Josafat, Pantchatantra),
relatos evangélicos bíblicos (San Lucas y San Mateo), crónicas
históricas, temas de invención propia, temas de tradición
oral, refranes, etc.
En cada cuento:
-
El conde presenta a su consejero Patronio un problema
humano y moral que le preocupa ;
-
Patronio le da su consejo por medio de un cuento a manera
de parábola o apólogo al modo oriental;
-
El conde siempre encuentra bueno el consejo y decide seguirlo,
poniendo remate al cuento con una sentencia en verso (un pareado)
que resume la lección contenida en el cuento.
El libro sigue pues una tradición
oriental judía traída a España por los árabes.
(e.g., Los cuentos de Canterburo [1387] de Geoffrey Chaucer
[1342-1400]; El Decamerón de Boccaccio [ca. 1348]).
Por las páginas de este libro desfila toda la sociedad de su época.
Algunos de los cuentos van a ser desarrollados después por obras
literarias famosas como el ejemplo XXXV, cuyo tema fue desarrollado por
Guillermo Shakespeare en La fierecilla domada (The Taming of
the Shrew); el X, desarrollado en La vida es sueño del
poeta dramático español barroco Pedro Calderón de
la Barca; el XXXII, desarrollado por el novelista barroco español
Miguel de Cervantes Saavedra en su entremés (“dramatic interlude”)
El
retablo de las maravillas y por el cuentista dinamarqués decimonono
Hans Christian Andersen en La ropa nueva del emperador.
Don Juan Manuel escribió
otros libros como El libro de la caza, un tratado sobre la caza;
el Libro del caballero y el escudero sobre qué es caballería;
y el Libro de los estados, una adaptación cristiana sobre
la leyenda de Buda.
Los tres grades cuentistas
del medioevo:
Giovanni Boccaccio
(1313-1475)
|
Don Juan Manuel
(1282-1349)
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Geoffrey Chaucer
(1342-1400)
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Creación de A. Robert Lauer
arlauer@ou.edu
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