FIN
DE LA COMEDIA BARROCA Y AVANCES MODERNOS:
A.
Robert Lauer
El drama calderoniano decadente se preocupó
menos por los temas heroicos (como en Lope de Vega) e ideas trascendentales
y se interesó más y más por la crítica social,
el derecho de las mujeres y costumbres. Se hizo más y más
moralista y terminó convirtiéndose en un tipo de comedia
cortesana. Se perdió en excesos gongoristas y versificación
artificiosa.
España empezo a decaer política
y económicamente en el siglo XVII y la nación llegó
a perder su ideal colectivo de potencia militar. No hallando un sustituto
adecuado para ese gran ímpetu marcial que llevó a España
a ser al imperio más extenso que ha conocido el mundo, el país
cayó en la desorientación, la desilusión, y la decadencia.
La comedia, a su vez, agotó sus temas y murió en refundiciones
mediocres costumbristas y exageradas. Otros géneros ganaron
también en importancia, como el ensayo en el siglo XVIII y la novela
en el XIX. El siglo XX dio obras valiosas en el teatro expresionista
de Valle-Inclán y el realista-simbólico de Lorca. Después
de la Guerra Civil española (1936-1939), el teatro español
ha dado pocos frutos aunque dentro de ellos podríamos incluir el
teatro absurdo de Miguel Mihura, cuya obra cómica, Tres sombreros
de copa, escrita en los años 30, anticipó el teatro cómico
absurdo de Ionesco y compañía, que se puso de moda veinte
años después. Como en todos los géneros literarios,
ya sea novela, teatro, poesía e incluso cine, España ha estado
a la vanguardia europea.
En el siglo XVIII las refundiciones
más importantes fueron las de Vicente García de la Huerta
(1734-1787) como Raquel (1778), basada en La judía de
Toledo de Lope de Vega. También hay la obra de Cándido
M. Trigueros (1736-1801), Sancho Ortiz de las Roelas (1800), imitación
de La Estrella de Sevilla.
En el siglo XIX, durante el Romanticismo
y el auge de nuevo de temas nacionales, el Duque de Rivas escribió
en 1842 El desengaño de un sueño, obra similar a La
vida es sueño. Juan Eugenio Hartzenbusch (1806-1880) escribió
Los
amantes de Teruel (1837), basada en el tema de Romeo y Julieta, usado
antes por Tirso de Molina. José Zorrilla (1817-1893) escribió
su Don Juan Tenorio (1844), basada en El burlador de Sevilla
de Tirso de Molina. Tamayo y Baus usa el tema del drama interno (play
within a play) en Un drama nuevo (1867), que recuerda otra obra
de Calderón, El pintor de su deshonra. José
Echegaray (1832-1916) también escribio su Mancha que limpia,
de 1895, sobre el código de honor.
En el siglo XX tenemos la Corona
de amor y muerte de Alejandro Casona (1955), basada en Reinar después
de morir de Vélez de Guevara. También sirvió
esta última obra para La reine morte del francés Henry
de Montherlant (1896-1972).
En Francia se imitaron los dramas españoles
también. A los franceses no les interesaban mucho las comedias
históricas o religiosas. Les interesó más usar
las comedias de costumbres. Alexandre Hardy (1569-1632) escribió
su Cornélie (1613) y Force du sang (después
de 1613) basándose en La fuerza de la sangre, novela ejemplar
de Cervantes. Georges de Scudéry (1601-1667) escribió
L’Amant
libéral (1636) basándose en El amante liberal
de Cervantes. Georges de Scudéry escribió L’Amour
caché par l'amour (en imitación de La selva de amor
de Lope de Vega); Jean de Rotrou (1609-1650), basándose en obras
de Lope de Vega, escribe La Bague de l'oubli; Les Occasions
perdues (1633); L'Heureuse Constance (1635) y Laure Persecutée
(1636).
Temas españoles también se encuentran
en: Pierre Corneille (1606-1684), Le Cid (1636), basada en Las
mocedades del Cid de Guillén de Castro. Le Menteur (1646),
obra basada en La verdad sospechosa de Alarcón, fue imitada
por varios europeos como Carlo Goldoni (Il Bugiardo [1750]) y Samuel
Foote (The Liar [1764]).
En Alemania, el tema del Príncipe
Don Carlos (hijo de Felipe II) influyó en la tragedia Don Carlos
de Schiller (1787). Mira de Amescua (El esclavo del demonio)
y Calderón (El mágico prodigioso) desarrollaron el
tema de Fausto sobre el cual escribió Goethe su Fausto.
El austríaco Franz Grillparzer (1791-1872) recreó La judía
de Toledo de Lope de Vega en su Die Jüdin von Toledo (1848-52).
Las comedias más traducidas en
el Romanticismo al inglés, francés, alemán, italiano
y polaco fueron La Estrella de Sevilla, La vida es sueño,
El
alcalde de Zalamea y El príncipe constante. Fue
reconstruida esta última obra por el poeta romántico polaco,
Juliusz Slowacki (1809-1849) como Ksiaze Niezlomny (The Inflexible
Prince). Fue reconstruida de nuevo La Estrella de Sevilla
en Francia durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) por Albert Ollivier.
El burlador de Sevilla de Tirso
de Molina fue imitado por los siguientes autores: Molière (Dom
Juan [1665]), Carlo Goldoni (Don Giovanni [1736]), Da Ponte
(1787) y Mozart (Don Giovanni). Alexandre Dumas también
tiene un Don Juan de Maraña (1837). Edmond Rostand
escribe La Dernière nuit de Don Juan (1921). George
Bernard Shaw escribe Man and Superman (1901-03).
La crítica de estas obras ha
ido de defensa contra los ataques eclesiásticos de este teatro en
el siglo XVII a la censura neoclásica del siglo XVIII, hasta al
aprecio de los románticos en el XIX, sobre todo en Alemania, a la
edición de obras a principios del siglo XX con Marcelino Menéndez
y Pelayo, Emilio Cotarelo y Mori, Américo Castro, Eduardo Juliá
Martínez y Rudolph Schevill. También ha sido estudiada
la versificación de este drama, sobre todo por Morley y Bruerton,
Hillborn y Ruth Kennedy. Se han hecho estudios temáticos
(sobre el tema de Don Juan [Mandrell], el código del honor [Américo
Castro y Ramón Menéndez Pidal], tiranicidio [Lauer]), estudios
sobre el auto sacramental (Hans Flasche, Bruce Wardropper, Alexander A.
Parker, Marcel Bataillon, Ignacio Arellano). Se ha estudiado la relación
de la comedia española con la tragedia clásica (Morby, Grismer,
Entrambasaguas). Se han hecho estudios de estructura y forma (Casalduero,
Bataillon), de sicoanálisis (Henry W. Sullivan), de historicismo
y, en tiempos recientes, aun de Queer theory.
Recientemente se ha estudiado la comedia en forma temática
estructural por los hispanistas ingleses, sobre todo por Alexander A. Parker
(para este crítico, la acción dramática es más
importante que el personaje; el tema es más importante que la acción;
la unidad dramática existe en el tema y no en la acción;
la justicia poética determina el intento moral de la obra; la causalidad
de la obra en la trama ayuda a identificar el sentido moral). En
los EEUU se ha rechazado a Parker, al menos los dos últimos puntos.
Wardropper veía la comedia como poesía imaginista en acción;
Everett W. Hesse usaba algo de psicoanálisis; James A Parr ha rechazado
a Parker y nos ha dado carte blanche para ver qué es lo que
hay en el texto, primero, y después, qué es lo que hay de
importancia para hoy, dándosele más importancia a la estructura,
forma, imágenes, ironía, lenguage, y valores humanos.
Lionel Abel ha visto este drama como metadrama, consciente de sí
mismo. Ahora se están relizando estudios semióticos,
estilísticos, antropológicos, de recepción y de performance.
La comedia española es el conjunto
de dramas más extenso que jamás se haya producido en la historia
mundial. Se compara en magnitud a la comedia clásica, el drama
de Shakespeare y el drama neoclásico francés.

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