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Sevilla y la escuela lírica sevillana:
En Salamanca la vida intelectual giraba de
modo casi exclusivo en torno a su universidad y a los problemas religiosos.
Vivía Sevilla por aquellos tiempos el momento de su mayor esplendor
en todas las actividades profesionales y comerciales por el hecho de ser
el centro financiero y organizador de las expediciones de comercio y conquista
que partían a las Indias. Sevilla era la oficina rectora,
el almacén y el banco de toda la empresa ultramarina. Así
que la ciudad estallaba de vida, de movimiento, de gentes de toda condición
que se afanaban por realidades muy concretas y sentían a la vez
el orgullo patriótico de ser parte de la nación entonces
más poderosa. Un incesante ir y venir de escuadras de guerra
y de comercio persuadían a sus habitantes de que Sevilla era la
verdadera capital del mundo. Por esta razón, la literatura
de esta ciudad tenía un contenido nacional mucho más intenso
y actual que en la remota Salamanca. El sentimiento por la patria
predominaba sobre el aspecto religioso en la escuela salmantina.
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