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EL SIGLO XX (A):
Alfonso XIII El 23 de julio de 1921, Abd-el-Krim, caudillo de los Riffs de Marruecos, atacó las tropas españolas en Anual, matando a 8.000 soldados españoles. El público español se indignó terriblemente y se trató de hacer responsable a alguien. Esto terminó con un golpe de estado militar, llevado a cabo por el general Miguel Primo de Rivera, quien tenía el apoyo del rey y de las fuerzas armadas, y se declaró una Dictadura que duró hasta 1930. La Dictadura fue acogida por entusiasmo por la nación ya que logró establecer el orden, pacificar el norte de Marruecos, estimular la economía del país con el establecimiento del Banco de Crédito Industrial y el Banco de Crédito Local. Una dictadura militar, por supuesto, se rige por sus propias leyes, el Consejo de Guerra, ajeno a las instituciones civiles del país; por consiguiente, se suspende la constitución y se cierran las Cortes. Se establece un pacto de amistad con Mussolini en Italia. Se exilia a Miguel de Unamuno. Y después de varios conflictos universitarios, se cierran también las universidades. La inevitable mano fuerte de la Dictadura, que simplemente trata de establecer cierto orden en la sociedad, causa una reacción en el sector de monarquistas liberales, quienes se alían con los republicanos. Otro factor importante en este periodo es la Gran Depresión de 1929, que causa el paro de multitud de obreros en la industria.
Los efectos de la Depresión económica,
el descontento general, y la alianza entre los monarquistas y los republicanos
hacen temer al rey, Alfonso XIII, quien induce a Primo de Rivera a renunciar
su cargo de Dictador el 28 de enero de 1930 en un último intento
de salvar la monarquía. Primo de Rivera accede a la petición
del rey, pero el 12 de abril de 1931, los republicanos y los socialistas
logran una gran victoria en las elecciones municipales. El 14 de
abril de 1931, se declara una República y se le pide al Rey
que abandone el territorio nacional. Para evitar una guerra civil,
Alfonso XIII y su familia salen el 14 de abril de España, buscando
exilio en Francia.
El 17 de julio de 1936, Francisco
Franco, quien estaba en las Isla Canarias, vuela a Marruecos y
asume control de las fuerzas armadas. Al día siguiente empieza
en la península la Guerra Civil española. Al principio
resistieron las ciudades, pero las fuerzas armadas recibieron apoyo militar
de las naciones fascistas de la época: Alemania, Italia, y Portugal.
El 26 de marzo de 1939, Madrid entrega las armas y para el 1 de abril el
General Franco da por terminada la Guerra Civil.
La Generación
del 98 valora valores nacionales y espirituales aunque también
sugiere que España debe de abrirse a las corrientes intelectuales
de Europa (tiene un lado nacional y otro europeizante). Se demandaba
más disciplina, más educacián, más industrialización;
menos sentimentalismo y menos ilusiones. Unamuno declara que la España
verdadera no está ni en sus victorias militares ni en su vasto imperio,
sino en su esencia o intrahistoria, la continuidad de la vida, gloriosa
o no, que yace dentro del espíritu humano y que la historia escrita
no logra capturar. Se valoran escritores medievales como Gonzalo
de Berceo, el Arcipreste de Hita, y Jorge Manrique, y se redescubre el
campo, las montañas, los pueblecillos, donde se creía encontrar
la verdadera España. Unamuno reescribe una verdaderia historia
de Don Quijote, obra ahora reinterpretada como representante del idealismo
español. Intelectualmente, éste es el período
de Manuel de
Falla (1876-1946), Isaac
Albéniz (1860-1909), Enrique
Granados (1867-1916) en música);
Pablo
Ruiz Picasso (1881-1973), Joan
Miró (1893-1983), Juan
Gris (1887-1927) y Salvador
Dalí (1904-1989) (en arte); y José Ortega y
Gasset y Miguel de Unamuno (en filosofía).
La Generación de 1927 (1920-1930):
Federico
García Lorca, Rafael Alberti, Jorgue Guillén, Pedro Salinas,
Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, y
Dámaso Alonso. Poetas ultramodernos influenciados por Stéphane
Mallarmé (1842-1898) y el surrealismo.
Revaloración de la poesía difícil del Barroco, sobre
todo la de Luis de Góngora. Edad de Plata, interrumpida
por la Guerra Civil.
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