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Lazarillo y el ciego
La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades
se imprimio en Burgos,
en Alcalá de Henares y en Amberes (Antwerp [Anvers, Antwerpen], Bélgica [Belgium]) en
1554. Fue un gran éxito literario y se tradujo al francés en 1560, al inglés en 1576, al holandés
en 1579, al alemán en 1617 y al ita
liano en 1622. Se le añadieron segundas partes y fue
imitada incontables veces.
Durante todo el siglo XVI se imprimió como obra anónima. Luego fue atribuida a Diego
Hurtado de Mendoza, un escritor del siglo XVI. Modernamente se le ha atribuido la
autoría a
un Sebastian de Horozco, así como a un fraile jerónimo llamado Juan Ortega.
El Lazarillo es aparentemente un breve relato escrito en primera persona
(«autobiográfico») de la vida de un niño, Lázaro o Lazarillo de Tormes. Tormes es un río que
pasa por Salamanca y es cerca de este río donde nace el protagonista de la novela. Las
experiencias de Lázaro desde que nace hasta que abandona el relato son prosaicas, es
decir, no tienen nada de extraordinario. Y esto es lo extraordinario del libro
porque lo
ordinario de la literatura narrativa de la época era el relato de aventuras extraordinarias de
seres totalmente extraordinarios también. O sea, los libros de caballerías, con
Amadis de
Gaula (1508) como modelo principal, y
La Diana
(1558) de Jorge de Montemayor como el
ejemplar por excelencia de la novela pastoril. También existía la novela histórica morisca
como El Abencerraje o Historia de Abindarráez y Jarifa sobre dos amantes moros.
Finalmente, tenemos el «romance», o novela griega (bizantina) de aventuras como la
Aethiopica (Eng.:
An Ethiopan Romance) de Heliodoro (Heliodorus), que dio origen a
muchas novelas de aventuras como el
Persiles y Sigismunda de Miguel de Cervantes. El
Lazarillo
, por el contrario, es un relato que se alimenta de
la realidad social española del siglo
XVI.
El Lazarillo es realista en cuanto no es idealista. O sea, es una reacción contra el
idealismo de los relatos caballerescos y pastoriles. Hay en el libro, en sus personajes y sus
sucesos, una atmósfera de posibilidad. También hay en el Lazarillo
un realismo sicológico.
Su intención es de satirizar la sociedad española de su tiempo representada por el
mendigo, el clérigo, [el fraile de la Merced, el buldero] y el hidalgo. También se puede hablar
de una posible intención moralizante contra los representantes corrompidos de la Iglesia y
contra ciertas prácticas religiosas como las bulas (Papal bulls), condenadas por Martín Lutero
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