![]() ![]() 89
personas que se introducen son pastores; la segunda es la «Soledad de las riberas»; la
tercera «Soledad de las selvas»; y la cuarta, «Soledad del yermo».
Tal como han quedado, el contenido de las Soledades es el que sigue: En la primera
se nos presenta a un joven que, desdeñado por su amada, llega náufrago, salvado sobre una
tabla, a la costa y es acogido por unos cabreros. Pasa con ellos la noche y a la mañana
siguiente emprende camino y encuentra a un grupo de serranos y serranas que se dirigen a
unas bodas. Al frente del grupo va un viejo que ha perdido un hijo en el mar y mira por ello al
náufrago con particular simpatía. Invita al joven a que lo acompañe y asista a las bodas. El
viejo condena también en un largo discurso a la ambición, causa de todos los males
marítimos. Entre danzas y fuegos de artificio concluye el día. A la mañana siguiente los
novios, adornados de
flores, se encaminan a la iglesia donde se efectúa la ceremonia nupcial.
Después hay un banquete y competencia de juegos atléticos. Anochece. Con el nuevo día
comienza la soledad segunda. El joven Peregrino acompaña a unos pescadores y llega con
ellos a una isla. El joven refiere sus cuitas amorosas. Comen en la isla sobre la hierba. Se
hace tarde. Deciden ir de caza.
Tal como están, las
Soledades
son de asunto leve, que consisten de una sucesión de
escenas pastoriles de pesca y caza unidas apenas por la presencia del Peregrino que sufre
de amor. Hay en todo el poema una exaltación de las fuerzas naturales (locus amoenus) y un
menosprecio de la vida de la corte.
El
Panegírico al duque de Lerma es un poema
cortesano y adulador de 632 versos, sin emoció
n. Así que el Polifemo mira hacia la
antigüedad grecolatina; las Soledades miran hacia la belleza natural, y el
Panegírico
corresponde a la poesía cortesana y suntuaria. Después de Góngora, sus imitadores
fracasaron ya que este tipo de poesía límite no admitia continuadores. Sin embargo, su estilo
invadió, sin excepción, todos los géneros, sobre todo el teatro y la oratoria. También el
español, gracias a Góngora, experimentó uno de los más densos enriquecimientos que ha
conocido a lo largo de su historia.
LOPE FÉLIX DE VEGA CARPIO (1562-1635):
|