|
Creación de A. Robert Lauer arlauer@ou.edu Notas basadas el la 4a. ed. de Civilización y cultura de España de Vicente Cantarino
Durante los siglos XVI y XVII logra España una unidad cultural, política y económica, así como un concepto hispánico de unidad nacional. Este es el período también en que España trata de hispanizar al mundo entero. La historia de España bajo los Habsburgos se divide en dos etapas: la ascendente, entre 1517 y 1598, bajo el rey Carlos I de España (conocido también como el emperador Carlos V de Alemania [el Sacro Imperio Romano]) y su hijo Felipe II; y la descendente, entre 1598 y 1700, bajo Felipe III, Felipe IV y Carlos II.
Los reformadores
La Contrarreforma o Reforma católica:
La Contrarreforma no es sólo la reacción católica contra la Reforma protestante sino también la serie de métodos usados por la Iglesia romana para purificarse internamente y renovarse para ser más eficaz. Para este propósito se invocó el Concilio de Trento (Council of Trent [1545-1563]), que separa lo ortodoxo de las innovaciones heterodoxas particulares de los reformadores protestantes. Para el católico, la Iglesia es tanto invisible y espiritual como visible y terrenal. El representante de Cristo en la tierra es el papa romano. Sólo la Iglesia tiene autoridad para revelar las Sagradas Escrituras en forma infalible. La salvación del alma se logra por medio de la eficacia de los sacramentos, administrados exclusivamente por la Iglesia y sus representantes. Los reformadores, por otro lado, creían en el libre examen de conciencia (que permite la libre interpretación de las Escrituras), la fe individual (para lograr la salvación del alma), estructuras sociales y políticas menos rígidas y más democráticas y, a pesar de rechazar el lujo que atribuían a los católicos, no despreciaban la riqueza terrenal, que era vista como un tipo de gracia divina. El calvinismo creó así una ética del trabajo que fue después transportado a Nueva Ámsterdam (Nueva York) y otras partes del Nuevo Mundo del norte (el trabajo en la tradición católica es visto como un castigo divino por el pecado de Adán). Otra reforma llevada a cabo por la Contrarreforma fue el establecimiento de la Compañía de Jesús en 1534 por el ex-soldado Ignacio de Loyola, cuya misión era servir al papa y dedicarse a una misión apostólica entre infieles, protestantes y cismáticos. Las misiones jesuitas tuvieron un gran éxito también en el Nuevo Mundo (e.g., en Paraguay), así como en lugares remotos del mundo como en la India, África y el Japón (e.g., San Francisco Xavier, mártir del Japón). Finalmente, el arma más eficaz para mantener intacta la ortodoxia católica fue la Inquisición, casi exclusivamente en manos de los dominicos. Ruinas de la misión jesuita de San Miguel (Paraguay) Carlos V (1517-1555):
Carlos V era hijo de Juana «la Loca» de Trastámara (de la Casa Real de Castilla) y Felipe I «el Hermoso» de Habsburgo (de la Casa Real de Austria). Fue por lo tanto nieto de los Reyes Católicos y del emperador Maximiliano de Austria. Al morir Fernando «el Católico» en 1516 y Maximiliano de Austria en 1519, Carlos hereda no sólo el reino de España (que incluía no sólo España sino Sicilia, Cerdeña, Nápoles, el norte de África y los nuevos territorios americanos) sino el imperio austriaco (que incluía lo que hoy es Alemania y antes el Sacro Imperio Romano, así como el Franco Condado en Francia y los Países Bajos [Holanda]). Carlos V nació en Gante (Ghent, Belgium) en 1500 y, al llegar a España en 1516, con su corte flamenca (de Flandes [Flanders]), produjo descontento por tener que residir parte de su tiempo en el Imperio Romano. Contra el nuevo rey se sublevaron varias ciudades castellanas, entre ellas Toledo, en lo que se llama Guerra de las Comunidades. Sus quejas consistían en que el rey se ausentaba de España, daba cargos públicos a extranjeros (los flamencos) y usaba el oro y la plata del país para sus empresas imperiales que no tenían nada que ver con España. En Valencia y Mallorca, entre 1521 y 1523, hubo una Guerra de las Germanías, donde los trabajadores urbanos y los campesinos se sublevaron contra la nobleza y la burguesía rica por ausencia del rey. Carlos V pacificó estas regiones y estableció un régimen autoritario y centralista que se hizo sentir más en Castilla que en otras partes del reino. Las Cortes de Castilla le pidieron al monarca que se casara con Isabel de Portugal y, como consecuencia de este matrimonio nació el príncipe heredero Felipe II. ![]()
Carlos V pasó toda su vida luchando contra Francia, el Imperio otomano turco y los príncipes alemanes luteranos. Hubo tres razones por las cuales Francia y España tuvieron conflictos: 1) el rey francés, Francisco I de Valois (François I > Francis I) [1515-1547] aspiraba a ser nombrado emperador del Sacro Imperio Romano, 2) Francia deseaba apoderarse del Ducado de Milán en Italia y 3) Francia tenía miedo del poder de España y sus aliados, quienes en efecto habían puesto un cerco a Francia. Francia fue derrotada en Pavía en 1525 y el rey Francisco fue hecho prisionero y llevado a Madrid. Sin embargo, al ser puesto en libertad un año después, Francia se alía con Florencia, Milán, Venecia, Inglaterra y el papa Clemente VII en una Liga Santa para oponerse al Emperador español. Carlos V respondió invadiendo Roma en 1527 (Saco de Roma) y haciendo prisionero al Papa. La guerra terminó con la Paz de Cambray (1529) con la coronación de Carlos V en Bolonia. Carlos V luchó contra Turquía (el Imperio otomano) porque el Sultán, Solimán «el Magnífico» (Suleiman the Magnificent > Suleiman the Lawgiver) [1520-1566] había invadido Austria y Hungría en Europa mientras que los piratas turcos bajo Barbarroja (Barbarossa) atacaban las costas de Italia y España desde Argel y Túnez en el norte de África. Carlos V liberó a 20.000 cristianos en una expedición que hizo personalmente contra Túnez pero sólo su hijo Felipe II, bajo el capitán don Juan de Austria, hijo bastardo del Emperador, logró derrotar a los turcos en el Mediterráneo en la famosa Batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571). Carlos V trató de establecer la paz con los príncipes alemanes luteranos del Sacro Imperio y para ello convocó la Dieta de Worms (1521), ante la cual se presentó Martín Lucero. Sin embargo, Lutero se negó a retractar su posición y los obispos lo expulsaron del Imperio. Los príncipes alemanes formaron la Liga de Smalkalda (The Schmalkaldic League) en 1531 y se aliaron con Francia y Dinamarca, forzando al Emperador a firmar la Paz de Nüremberg en la que reconocía a los luteranos el libre ejercicio de su religión. Bajo la Paz de Augsburgo (1555), los príncipes luteranos obtuvieron el libre ejercicio de su religión y el derecho de imponerla a sus súbditos (cuius regio eius religio [de tal país, tal religión]). Ese mismo año (1555), Carlos V abdicó el Imperio, entregándolo a su hermano Fernando. La corona de España pasó a su hijo Felipe II, quien heredó los territorios de Italia (Nápoles, Sicilia, Milán, Cerdeña), los Países Bajos (Holanda), el Franco Condado (Franche-Comté, al este y centro de Francia), el Rosellón (entre Francia y España, al nordeste) y las posesiones de América. Felipe II (1555-1598).
Las esposas de Felipe II:
Felipe II, hijo de Carlos V e Isabel de Portugal, nació en Valladolid en 1527. Era de temperamento poco guerrero. También era un rey administrador quien murió trabajando en su despacho en El Escorial (el palacio que construyó y que ahora es su tumba).
El Escorial Los problemas principales de Felipe II se dieron en Francia, los Países
Bajos, Turquía (el Imperio otomano), Inglaterra y Portugal.
En Francia, el papa Paulo IV se alió con el rey Enrique
II (Henri II de Valois) de Francia y los turcos para combatir
a los españoles en Italia. Los españoles ganan control
de Nápoles y Lombardía en la gran victoria
de San Quintín (1557), lograda por el duque de Alba.
Para celebrar esta victoria, Felipe II manda construir El Escorial,
monasterio-tumba dedicado a San Lorenzo (St. Lawrence), en
cuyo día se dio la batalla. Después de esta batalla,
se declara la Paz de Cateau-Cambresis, en la que Francia reconoce
el dominio de España en Italia. Para pactar esta paz, la hija
del rey francés, Isabel de Valois, se casa con Felipe II,
viudo entonces de María Tudor (su segunda esposa). La subsiguiente
intervención de España en los asuntos de estado de Francia
lograron que el protestantismo en Francia fuera eliminado y que el rey
protestante Enrique IV se hiciera católico para unificar
el reino. En los Países Bajos, la política agresiva
de Felipe II no tuvo éxito. Las provincias del norte eran
calvinistas mientras que las provincias del sur eran católicas.
Felipe mandó al duque de Alba para pacificar la región,
pero el uso de la fuerza de éste (el Consejo de Sangre),
el uso exclusivo de funcionarios españoles y la presencia de un
ejército de ocupación permanente español causaron
el malestar de los rebeldes, quienes nunca fueron sometidos. Felipe
II finalmente cedió los Países Bajos a su hija Isabel
Clara Eugenia, esposa del archiduque de Austria. En Turquía,
el sultán Solimán el Magnífico atacó
la isla de Malta y Austria en su afán de dominar Europa.
Su sucesor, el sultán Selim II, conquistó Túnez
en 1569 y después, en 1579, Chipre (Cyprus), que pertenecía
a Venecia. A petición del papa Pío V
se formó una alianza entre el Papa, Venecia y España
para hacer frente a los turcos. Una flota aliada bajo el mando de
don
Juan de Austria (hijo bastardo de Carlos V y hermanastro de Felipe
II) venció a los turcos en el golfo de Lepanto (en Grecia)
en 1571, eliminando para siempre el dominio de los turcos otomanos
en el Mediterráneo. Chipre, sin embargo, fue cedida a Turquía
por Venecia en 1573. Felipe II atacó Inglaterra por la persecución
de católicos ingleses llevada a cabo por
Isabel I, hermanastra
de María I («la Católica»), después de
subir ésta al trono; por la protección que daba Inglaterra
a los piratas Francis Drake, Cavendish y Hawkins,
quienes atacaban las flotas españolas que venían de América;
y para vengar la ejecución de la princesa católica
María
Estuardo (Mary Stuart, Queen of Scots) en 1587, otorgada por
Isabel I. Con el propósito de destronar a Isabel I, Felipe
II mandó una Armada Invencible en 1588, que fue derrotada
por los navíos ligeros ingleses y por una gran tempestad.
Consiguientemente, España pierde su dominio marítimo en el
Atlántico. Finalmente, España intervino en Portugal
al morir el rey Sebastián en la desastrosa batalla de Alcazarquivir
(en Marruecos) en 1571. Como la madre de Felipe II había
sido portuguesa, al morir don Sebastián sin descendencia, el trono
pasó a Felipe II. España gana así el inmenso
territorio portugués en África, Asia y el Brasil. La
Monarquía
Dual, como se conoce históricamente, duró entre 1580
y 1640.
Reales figuras trágicas:
Felipe II fue el gran defensor del catolicismo en Europa. Esto le ha traído honra y amor de parte de los españoles y católicos, así como odio de parte de los protestantes, sobre todo en Inglaterra y los Países Bajos.
Los últimos Habsburgos: La gran tragedia de Felipe II fue que, a pesar de sus 8 hijos, no tuvo heredero que pudiera gobernar el inmenso imperio que dejaba a su muerte. Felipe III (1598-1621):
Felipe III nació en 1578 y era
hijo de Felipe II y Ana de Austria, hija del emperador Maximiliano
II. Era débil y melancólico y fue fácilmente
manipulado por el marqués de Denia, un noble ambicioso después
conocido como el duque de Lerma. Las relaciones con Francia
mejoraron con el casamiento de Luis XIII con su hija Ana de Austria,
así como con el casamiento del futuro Felipe IV de España
(hijo de Felipe III) con Isabel de Borbón, hija del rey francés
anterior llamado Enrique IV. Intervino Felipe III en la Guerra
de los Treinta Años (1618-1648) a favor de los católicos
del Imperio de Austria. Apoyó a los irlandeses, declarando
guerra a Inglaterra en 1601-1604. Hubo victorias españolas
en Flandes (Flanders). Se trasladó la capital de Madrid
a Valladolid entre 1601 y 1606. Finalmente, Felipe III expulsó
de España a los moriscos (musulmanes cristianos) entre 1609
y 1614, a pesar de las quejas de los nobles, el Papa y la Inquisición.
Felipe IV (1621-1665):
Felipe IV nació en Valladolid en 1605 y era hijo de Felipe III y la princesa Margarita de Austria. Subió al trono a los 16 años. Como en el caso de su padre, quien en efecto gobernó en lugar del rey fue su valido favorito, el conde-duque de Olivares, un noble irascible, ambicioso y orgulloso. Bajo el reinado de Felipe IV, España tuvo que reconocer la independencia de Holanda en 1648 (Paz de Westfalia), así como de las colonias en Asia que Holanda había arrebatado a Portugal. En 1659, bajo la Paz de los Pirineos, España cede a Francia los territorios de Artois, Rosellón y Cerdeña. Finalmente, el duque de Braganza se declara rey de Portugal bajo el nombre de Juan IV. A pesar de estas pérdidas, la corte de Felipe IV fue una de grandes pintores y hombres de letras.
Carlos II (1665-1700):
Carlos II era hijo de Felipe IV y Mariana de Austria. Subió al trono a la edad de 4 años. Fue un hombre triste y enfermizo rodeado siempre de médicos y exorcistas (su apodo histórico es «el Hechizado»). A pesar de haberse casado dos veces, no tuvo descendencia. Durante su reinado, España pierde el Franco Condado, que pasa a Francia, y reconoce la independencia de Portugal. Antes de morir, Carlos II, dándose cuenta que sólo con la protección del rey Luis XIV se podría garantizar la integridad del Imperio español, nombra a Felipe de Anjou, nieto de su hermana María Teresa y Luis XIV de Francia como su heredero. A pesar de una obvia decadencia, España siguió influyendo en los destinos del mundo al final del siglo XVII.
Cambio de régimen Felipe V (duque de Anjou y Borbón) y su familia 9 de febrero de 2004 por A. Robert Lauer
arlauer@ou.edu Última actualización: 17 de febrero de 2006 |