|
Creación de A. Robert Lauer arlauer@ou.edu Notas basadas el la 4a. ed. de Civilización y cultura de España de Vicente Cantarino
El rey Luis XIV de Francia «L'État c'est moi» («Yo soy el estado») El siglo XVII o Le Grand Siècle, es el siglo de Luis XIV («el Rey Sol») o el Siglo de Francia. Reinó este rey entre 1643 y 1715. Durante su reinado se exalta la figura del monarca y se gobierna bajo un sistema monárquico absoluto. También se desarrollan las artes. Durante el siglo XVIII, bajo los sucesores débiles e incapaces del Rey Sol, Luis XV y Luis XVI, la monarquía absoluta se vuelve en tiranía. Termina el siglo con la Revolución francesa (1789) y el guillotinado rey Luis XVI en 1793. Otras potencias del siglo XVIII son Inglaterra bajo Jorge I de la Casa de Hannover (1714-1727); Prusia bajo el reinado de Federico II el Grande (1740-1786) de la Casa de Hohenzollern; Austria bajo la emperatriz María Teresa (1740-1780) y el emperador José II (1780-1790), ambos de la Casa de Habsburgo; y Rusia bajo el zar Pedro I el Grande (1689-1725) y la zarina Catalina II la Grande (1762-1796) de la Casa de Romanoff. En España, los Borbones afrancesaron a España e impusieron un despotismo ilustrado durante el siglo XVIII. También involucraron a España en varias guerras contra Inglaterra.
Los reyes de España de la Casa de Borbón: FELIPE V (1700-1724, 1724-1746):
Felipe, duque de Anjou, era nieto de Luis XIV
de Francia (Borbón) y de María Teresa, hermana de Carlos
II de España (Habsburgo). Carlos II, quien moriría
sin descendencia, declaró a Felipe V heredero al trono español.
Todas las naciones europeas lo reconocieron como rey de España,
menos Austria, cuyo pretendiente, Carlos (Karl VI), deseaba el trono
español. Subsiguientemente, Carlos (Karl VI) se hizo emperador del
Santo Imperio Romano. A la vez, Luis XIV declara a Felipe V, rey
de España, sucesor al trono de Francia. Esto asusta a las
naciones europeas, quienes forman una Gran Alianza y declaran la
guerra a Francia y España en 1701. Una flota angloholandesa
se apoderó de Gibraltar en 1704, el conde de Peterborough
se apoderó de Barcelona en 1705 y el pretendiente Carlos
de Austria fue aclamado rey con el apoyo de Cataluña, Aragón
y Valencia. Empieza pues el reinado borbón con una guerra
civil española llamada la Guerra de Sucesión (War
of the Spanish Succession) [1701-1714]. Al reconquistar
Felipe V a Barcelona en 1714, se pone fin a la guerra. Sin embargo,
bajo los tratados de Utrecht (1713) y Rastadt (1714), Felipe
V, aunque reconocido como rey de España y sus dominios, tuvo que
renunciar sus derechos a la corona francesa. También se estableció
una Ley Sálica que excluía a las mujeres de la sucesión
del trono mientras hubiera descendientes varones. El rey también
cedió Los Países Bajos, el Milanesado (Milán)
y Nápoles a Austria; Inglaterra ganó
a la vez Gibraltar y Menorca, así como ventajes en el comercio
en América. Como consecuencia, Felipe V anuló los fueros
(privilegios) tradicionales de Cataluña, Aragón y Valencia
por haber apoyado al pretendiente Carlos de Austria.
LUIS I (1724):
Luis I, «el Bien Amado», primer Borbón nacido en España, vio la luz el 25 de agosto de 1707 en el palacio del Buen Retiro. Hijo de Felipe V y de María Luisa Gabriela de Saboya. A los siete años de edad quedó huérfano de madre. El desamor de su madrasta, Isabel de Farnesio, hicieron que su infancia fuera triste y desgraciada. En 1709 fue proclamado príncipe de Asturias y en 1722 se casó con Luisa Isabel de Orleans, hija de Felipe de Orleans, regente de Francia. Felipe V abdicó inesperadamente, en enero de 1724, en su hijo Luis, cuando éste contaba con diecisiete años, inexperto y no preparado para reinar. A pesar de que su padre seguía sus movimientos desde el Palacio de la Granja de San Ildefonso, Luis se rodeó durante su escaso reinado de una serie de tutores que intentaban separarlo de la influencia paterna dando un giro a su política, despreocupándose de la recuperación de las posesiones italianas perdidas en la guerra de sucesión y centrándose más en América y el Atlántico. Pero la política de Luis I quedó inédita, ya que el 31 de agosto murió de viruelas, a los siete meses de subir al trono. Felipe V asumió entonces por segunda vez el gobierno de la corona española. Su cuerpo recibió sepultura en el Panteón de los Reyes del monasterio de El Escorial. FELIPE V (1724-1746). FERNANDO VI (1746-1759).
Fernando VI era el más joven de los cuatro hijos de Felipe V y de su primera esposa María Luisa de Saboya. Comenzó a reinar a los 35 años. El reinado de Fernando VI fue uno de los más pacíficos y prósperos de España. Mantuvo el Rey neutralidad con todas las naciones de Europa. Fue también un monarca culto y amante del progreso y de las artes. Durante su reinado se establecieron sociedades benéficas como la Sociedad Económica de Amigos del País (1746) y la Academia de San Fernando (o de Bellas Artes) [1752]. Durante su reinado sobresalió el marqués de Ensenada, a quien se debió un gran adelanto en la marina, las comunicaciones, la agricultura y la industria. Se casó con la princesa Bárbara de Portugal en 1729, mujer a quien amaba mucho el rey. Al morir ésta en 1758, el rey sufrió de una gran melancolía y de ataques de locura, un de los cuales terminó su vida. CARLOS III (1759-1778):
Al morir Fernando VI en 1759 sin dejar descendencia,
heredó el trono su hermano Carlos III, hijo de Felipe V e
Isabel de Farnesio, su segunda esposa. Antes de que su hermano Fernando
VI muriera, Carlos III había sido rey de Nápoles. Durante
su casamiento con María Amalia de Sajonia (Saxony, Germany),
Carlos III se mantuvo neutral con todas las naciones europeas, como su
padre. Al morir su esposa, Carlos III se acercó más
a Francia. Durante su reinado establece un Tercer Pacto de Familia
(1761) con Francia, lo cual involucra a España y Francia en dos
guerras contra Inglaterra. En la primera (1762-1763), España pierde
La
Florida pero gana Luisiana (1762-63) de Francia como compensación.
En la segunda guerra contra Inglaterra (1779-1783), España ayuda
a las colonias angloamericanas de Nueva Inglaterra a ganar su independencia
y recobra la isla de
Menorca para España. El reinado
de Carlos III es uno de los más gloriosos de toda la historia de
España. Sin embargo, enajenó a la Iglesia y a los tradicionalistas.
Como consecuencia del Motín de Esquilache (1766),
ministro italiano de Carlos III, (Leopoldo
Gregorio Esquilache, marqués de Esquilache [1700-1785])
que trató de recortar las capas largas de los españoles,
el rey expulsa a los jesuitas de sus reinos (1767) por creer
que habían sido los organizadores del motín. Durante su reinado,
Carlos III establece la Escuela Normal de Maestros (1780), el Banco
de San Carlos (1782), la Fábrica de Porcelanas del Retiro
(1760) y la Academia de Medicina y Cirugía (1773). Enfatizó
la educación elemental popular (empezando con experiencias concretas
para ajustarse a la capacidad y al progreso individual de los alumnos)
[v. Johann Heinrich
Pestalozzi {1746-1827}, pedagogo suizo] así como la escuela
secundaria para «convertir al pueblo en buenos ciudadanos».
Enfatiza también el estudio de las ciencias modernas, las matemáticas
y las lenguas modernas, sobre todo el francés. Pone menos énfasis
en la religión y el estudio de la retórica. Desprecia las
tradiciones culturales españolas, a las que atribuye la decadencia
y el atraso de España. Durante este período florecen sociedades
secretas como los Francmasones(Freemasons),
quienes propagaban la idea de una religión humanitaria y universal
basada en la razón. Propugnaban también la libertad política
y religiosa del individuo. Estos grupos fueron inicialmente apreciados
por la monarquía por su anticlericalismo. No obstante, después
de la Revolución francesa (1789) fueron vistos como
antimonárquicos y por lo tanto perseguidos. A Carlos III se debe
la actual bandera nacional bicolor (rojo-amarillo-rojo) de España,
establecida en 1788, así como el himno nacional español,
la Marcha real.
Los grandes ministros de Carlos III fueron Grimaldi (autor de los
Pactos
de Familia), Esquilache (inspirador de casi todas las innovaciones
de los primeros años de este reinado), el conde de Aranda
(1792-1793) [gran político, volteriano, protector de las sociedades
secretas y responsable por instigar la expulsión de los jesuitas
de España], el conde de Floridablanca (1788-1792) [anticatólico
y enemigo declarado de los jesuitas] y
Campomanes (historiador y
notable economista, enciclopedista radical y defensor de los derechos reales
frente a la Iglesia). El sistema habsburgo de Consejos fue sustituido
por los borbones por un sistema de secretarías, de las cuales
hubo cinco: Estado, Justicia, Guerra, Marina y Hacienda. Carlos
III formó uno último, la Secretaría de Ministros.
El Rey nombraba a sus ministros. Se limitó a la vez el influjo
de la Iglesia y de tribunales eclesiásticos como el de la Inquisición.
También bajo Carlos III se estableció un sistema único
de pesas y medidas, así como de moneda (1772). Fueron
también suprimidas las aduanas interiores en 1765 para facilitar
el desarrollo económico. Carlos III trató de integrar
a los gitanos dentro de la sociedad hispana. También
prohibió
los autos sacramentales (religious mystery plays traditionally performed
during Corpus Christi) en 1765.
Bandera española moderna
CARLOS IV (1778-1808).
Hombre bondadoso pero débil para gobernar, Carlos IV empieza a reinar a los 40 años. Estaba casado con su prima, la enérgica María Luisa de Parma. Inició su reino continuando las reformas introducidas por su padre, pero más tarde se cansa de los problemas de estado y deja el gobierno del reino en las manos de la reina y sus ministros, dedicándose sólo en la caza y otras diversiones. Sus ministros más importantes fueron los condes de Floridablanca (1788-1792) y Aranda (1792-1793). Al estallar la Revolución francesa (1789), ambos se opusieron a los principios revolucionarios franceses («libertad, igualdad, fraternidad») y trataron de salvar la vida de Luis XVI de Francia, prisionero de los revolucionarios. Aranda sugirió una Alianza de España con Austria y Prusia para declarar la guerra a Francia pero fue destituido por Manuel de Godoy, «Príncipe de la Paz» (1767-1851), nombrado primer ministro (1792), quien se hace amante de la reina, María Luisa de Parma, y quien trata, como Aranda, de salvar a Luis XVI de la guillotina (1793), pero fracasa. Godoy insistió en una política de amistad y alianza militar con Francia, lo cual arrastró a España a varias guerras contra Inglaterra. Cuando Napoleón Bonaparte, Primer Cónsul de Francia y desde 1804 emperador de los franceses, quería usar de los recursos de España para invadir a Portugal (ya que Portugal se negaba a cerrar sus puertos al comercio inglés), mandó tropas a España y Godoy permitió la entrada de las tropas francesas del general Junot en España en su ataque contra Portugal, quedando así España en manos de Napoleón. Subsiguientemente, los generales franceses Moncey y Murat se unieron a Junot para conquistar toda la Península. Esto provocó el odio español contra Godoy. La familia real abandona Madrid y, acompañados de Godoy, se dirigen a Sevilla para embarcarse rumbo a América, pero fueron detenidos por un motín popular en Aranjuez en 1808 y Carlos IV renunció la corona a favor de su hijo Fernando VII. Napoleón Bonaparte trata de establecer un régimen de despotismo basado en la fuerza militar. Entroniza a los miembros de su familia como príncipes y reyes en los países conquistados o sometidos a Francia: su hermano José en España; Luis en Holanda, Jerónimo en Westfalia (región noroeste de Alemania), y su hijo Napoleón II en Roma. Durante el reinado de Carlos IV, España sufre una derrota naval de las fuerzas españolas en Trafalgar (1805) [entre Cádiz y Gibraltar], guerra ganada por Inglaterra y que indica el fin del dominio naval español en Europa; la invasión napoleónica; y el comienzo de la Guerra de Independencia [The Peninsular War] (2 de mayo de 1808). Goya, el pintor de la corte, políticamente servil a Napoleón, pinta entonces sus obras más terroríficas. LA LITERATURA Y LAS ARTES: La Ilustración enfatizaba la razón más que el sentimiento, por lo cual se elimina paulatinamente el exceso del arte barroco y se valora un arte más sencillo y racional, similar al griego y el romano. Por lo cual, la literatura y las artes de este período forman parte de lo que después se llamaría el Neoclasicismo. Ignacio de Luzán (1702-1754) establece en su Poética (1737) varias reglas que el arte debe seguir. Para Luzán, toda obra literaria debe ser educativa y útil a la sociedad. Por lo tanto, el Neoclasicismo valora mucho las fábulas (fables) por tener una función didáctica y educativa. Tomás de Iriarte (1750-1791) escribe unas Fábulas literarias y Félix María Samaniego (1745-1801) unas Fábulas morales. Por medio de las fábulas se atacan los vicios y los defectos morales. La sátira también es importante en este período, pues por medio de ella se trata de mejorar al género humano. Diego de Torres y Villarroel (1693-1770) escribió su Vida, tomando como modelo la novela picaresca. José Francisco de Isla (1730-1781) escribe su Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, novela satírica que ataca la oratoria sagrada de su tiempo. Esta última novela fue censurada por la Inquisición. La lírica de este período es algo fría y el único poeta de cierto prestigio es Juan Meléndez Valdés (1754-1817), un afrancesado que escribe odas como A la noche y A la soledad, que parecen ser más románticas que neoclásicas. La tragedia más importante del neoclasicismo es la Raquel de Vicente García de la Huerta (1734-1787), obra que versa sobre el amor entre el rey Alfonso VIII y una judía llamada Raquel, la cual es asesinada por nobles fieles al Rey para que éste recobre su razón y siga reinando como debe. El dramaturgo más importante de comedias fue el afrancesado Leandro Fernández de Moratín (1760-1828), quien escribió La comedia nueva o El café (sátira contra el teatro barroco del siglo XVII) y El sí de las niñas, donde se valora la libertad de las mujeres en escoger a su cónyuge matrimonial. Estas comedias siguen las reglas neoclásicas francesas de acción, lugar y tiempo. Los pensadores españoles ilustrados son Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764), un monje benedictino de saber enciclopédico cuyas Cartas eruditas y curiosas y Teatro crítico universal plantean el espíritu crítico de la época y el interés en problemas científicos. También sobresalen Gregorio Mayáns y Siscar (1699-1781), humanista, historiador y crítico, así como el primer biógrafo de Cervantes. Melchor de Jovellanos (1747-1811), autor de un Informe sobre la ley agraria, propugnó un sistema agrícola nuevo basado en una propiedad de tipo medio en manos de la clase media (no en manos de la aristocracia). Se interesó mucho en la distribución de tierras (latifundios), la construcción de canales, pantanos y carreteras. José Cadalso (1741-1782) escribe unas Cartas marruecas en imitación de las Cartas persas del barón de Montesquieu, donde critica ciertas costumbres de España. A pesar de estos pensadores ilustrados, hay cierta vuelta al tradicionalismo en figuras como Ramón de la Cruz (1731-1794), cuyos sainetes (comic dramatic interludes) valoran los tipos populares del mundo bajo (criminal) madrileño. Nicolás Fernández de Moratín (1737-1780), padre de Leandro Fernández de Moratín, hace una defensa de la prostitución en su Diálogo de las putas. LAS ARTES: Los estilos arquitectónicos durante el siglo XVIII son: el Barroco (español y francés), el Rococó y el Neoclasicismo. Estas son las diferencias entre estos estilos:
LA ESCULTURA: La escultura religiosa es predominantemente barroca. La escultura civil es neoclásica. Las esculturas civiles urbanas más famosas de España son las fuentes en las calles principales de Madrid, como por ejemplo la fuente de Neptuno, de Juan Pascual de Mena (1707-1784); la fuente de Cibeles de Francisco Gutiérrez (1727-1782) y la fuente de Apolo de Manuel Álvarez (1727-1797). Fuente de Cibeles (Madrid) LA PINTURA: La pintura del siglo XVIII trata de adular las figuras de los monarcas y son de preferencia barroca francesa o rococó. El más importante pintor neoclásico en España es Antón Rafael Mengs (1728-1779), alemán que crea diseños para la Real Fábrica de Tapices, siendo sus discípulos más importantes Francisco Bayeu (1734-1795) y Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828). Este último es el mejor representante del estilo rococó español, aunque después influye en otros estilos posteriores como el Romanticismo, el Impresionismo y el Postimpresionismo. En su primera época crea cartones como El Parasol o La Gallina ciega (obras de ambiente optimista, suave y feliz). Al ser nombrado pintor del rey en 1786 se dedica a realizar obras de la corte como el Retrato de Carlos IV, La familia de Carlos IV, La maja desnuda y La maja vestida. Hacia 1799 Goya publica sus Caprichos, obras de gran cinismo y crueldad en que critica las instituciones y a individuos en general. A los 60 años, cuando empieza la Guerra de la Independencia, empieza a pintar visiones terroríficas de la guerra (entre 1808 y 1814) como El coloso, Los desastres de la guerra, El dos de mayo y Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808, obras todas de gran expresionismo dramático. En 1819 empieza Goya a pintar sus pinturas negras como El aquelarre, Saturno devorando a sus hijos y La romería de San Isidro, obras grotescas que representan mundos irracionales. Muere Goya en Burdeos (Bordeaux), Francia, en 1828. Fue afrancesado.
LA MÚSICA: Durante los reinados de Felipe V y Fernando VI los músicos más importantes vienen de Italia. El cantor castrado Farinelli residió en la corte de Felipe V, así como el compositor napolitano Domenico Scarlatti y Luis (Luigi) Boccherini (1743-1805). El compositor español más importante de esta época es el fraile catalán Antonio Soler, discípulo de Scarlatti. El castrato Carlo Broschi «Farinelli» (1705-82) 10 de marzo de 2004 por A. Robert Lauer
arlauer@ou.edu Última actualización: 8 de marzo de 2006 |